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October 28, 2012
October 28, 2012

Desempleados. No estudian ni trabajan. ¿Qué hacen los jóvenes(y qué están pensando)?

Author: Natalia Faria Translator: Eleni Nicolaou
Source: Noticias PT  Categories: Dialogues, On the crisis
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Desempleados. No estudian ni trabajan.  ¿Qué hacen los jóvenes(y qué están pensando)?

Photos by ADELAIDE CAREIRO

Esta semana, un estudio publicado por una agencia de la UE estima que cerca de 14 millones de jóvenes europeos entre 15 y 29 años están actualmente fuera del sistema educativo y sin lugar en el mercado de trabajo. En Portugal, el número debe andar cerca de los 260 mil, un récord histórico que se va elevando debido a la crisis económica, así como por la erosión del empleo. ¿Generación perdida? Todavía hay quienes se niegan a darse por vencidos.

Mario no tiene acceso a los programas de formación de bienestar porque tiene un diploma.

Durante seis años, mi vida diaria consistía en levantarme a las 7 de la mañana, trabajar hasta las 8 de la tarde, ir a casa para cenar y ducharme y luego ir a la clase. Tengo un título en Diseño Gráfico, de una universidad privada, y durante el último año pedí un préstamo bancario para pagar los gastos de matrícula, €3.500 al año. Pero estaba trabajando, ganando €650,y así pude devolver el préstamo en su totalidad.

Me encontré sin trabajo a principios de enero. Era supervisor de departamento en una empresa publicitaria de regalos, pero fui despedido junto con otros colegas. Los primeros dos meses tuve depresión: no me dormía hasta las 3 o 4 de la mañana, me quedaba hasta tarde viendo la tele, y después me levantaba a las 2 de la tarde y no hacía nada. Entonces me apunté a clases de natación a las 10 de la mañana para forzarme a salir.Mientras tanto, empecé a pensar en mi vida, en mi edad, mi futuro y me di cuenta de que tenía que empezar a buscar algún tipo de solución para sacarme del pique.

El Estado me paga 440€ como subsidio de paro, porque mi jefe estaba declarando pagarme sólo lo mínimo. Es muy deprimente ir al centro de empleo. Hay colas enormes de gente que se queja. Antes, cuando había terminado mi curso y estaba buscando un trabajo en mi región, las paredes estaban llenas de ofertas de trabajo. Ahora, si se ve alguna será una propuesta para ir al extranjero y ganar 1500€.¿Qué puedes hacer con 1500€ en los EE.UU.?

Soy consciente de mi valor y mis capacidades, pero si tengo que limpiar retretes prefiero hacerlo en Portugal. Todavía no he perdido la esperanza de crear mi propia empresa en el campo de la restauración. Ya que todavía tengo un poco de dinero por la venta de mi coche, de vez en cuando echo un vistazo a los anuncios de propiedades inmobiliarias para tener una idea de cuánto costaría un local.

No estoy haciendo nada porque no tengo acceso a la formación que ofrecen los centros de empleo. Si hubiera un trabajo de carpintero, no me importaría hacer un curso de formación en este campo y trabajar como carpintero, pero siempre dicen que, ya que tengo un título, no tengo derecho a ningún tipo de formación. ¿Podría ser que, después de tantos años y esfuerzos para terminar mi curso, no tengo los mismos derechos que alguien que ha terminado la escuela?

Mi madre también fue despedida y ahora está también en casa, con depresión. Estoy tratando de escapar, ir a tomar un café con los amigos, e intercambiar algunas ideas. He dejado de leer las noticias, para que no volver a deprimirme. Ya sé que tengo que pagar, de todas formas…

Patrícia still votes, but she no longer believes that “the country can go better”

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Dormir ayuda. En los peores días, llevo a mis hijas a la escuela y regreso a la cama y duermo lo más que puedo. Eso me ayuda a no pensar. A veces, cuando ellas llegan a casa, pongo un poco de música a todo volumen por toda la casa para ver si me puede traer un poco de buen humor. Trato de no llorar frente a ellas. Creo que la frase más utilizada con ellas durante estos últimos meses ha sido: “No es posible, mamá no tiene dinero…”

Cuando estaba trabajando todavía podía darles algunas comodidades. Iría al supermercado y siempre llevaría algunos huevos de chocolate. Siempre lo mismo para ambas. Ese es el tipo de paranoia que tengo. Todo tiene que ser igual para ambas. Una tiene cinco y la otra ocho años. Ya me he encontrado preguntando a quien le podría pedir un pedazo de pan o una manzana para que mis niñas puedan tomar en la escuela.

Quiero seguir viviendo aquí, porque quiero verlas crecer. Ellas son mi única suerte. En cuanto al resto… me llevaría qualquier trabajo, pero parece que he nacido con mala estrella. El último trabajo que logré, que fue hace casi un año, era limpiar en el mercado de Matosinhos. Ganaba 20€ al día, trabajando de 7am a 7pm.

Cuando no tenía billetes de beneficios sociales para el autobús, caminaba o me llevaba mi vecino. Pero al final del día, casi no tenía tiempo para estar con mis hijas. Y el dinero era poco, no valía la pena. Ahora tengo 150€ por el Rendimiento de Inserción Social (RSI, Rendimento Social de Inserção), y 100€ más como beneficios para una de mis hijas. Para la otra no he pedido una pensión porque el padre no siempre hace las cosas bien y por eso arriesgaría perder el RSI. Sigo recibiendo 84€ como subsidio familiar, pero todo esto no es suficiente para todo.

Echo un vistazo alrededor y veo a más gente desempleada que empleada. Ya me he rendido en cuanto a ir a entrevistas. Piden registros educativos, pero yo sólo he terminado la escuela. Piden experiencia, y yo no la tengo. Piden buena presencia, y yo estoy avergonzada aún de sonreír a causa del estado de mi dentadura. Sé que la gente suele pensar que tengo los dientes podridos debido a las drogas, pero les puedo garantizar que nunca he tomado tal cosa. Eso ocurrió durante mi segundo embarazo, al parecer mi hija “se comió” mi calcio. Ya he pedido a la Seguridad Social que me los arregle, pero dicen que es demasiado caro. Parezco más vieja de lo que soy. Me siento más vieja.

Evito pensar, porque, si lo hago,todo lo que quiero hacer es erróneo. Por lo tanto, me quedo con mi fe, creyendo en las promesas de empleo. Ya he hablado con un amigo mío que trabaja en una empresa de limpieza para ver si ellos tienen algunos puestos allí, también me contaron de un hombre que estaba buscando a alguien para trabajar en la agricultura en algunas granjas.
Yo voto, todavía lo hago, pero ya no creo que el país pueda mejorar.

João suggests that the Government funds trips abroad

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En un año, he perdido mi coche y mi ordenador. Pero esto no es lo peor. Lo peor es querer hacer algo y darse cuenta de que la mejor oferta que podría conseguir, si algún día tuviera suerte, sería trabajar 10 horas al día, ganando 550€ al mes y teniendo un día libre a la semana.

Esto no lo entiendo. No hay trabajo, pero en estos que aún están disponibles, quieren que la gente trabaje más y reciba menos, en lugar de aliviar la carga y permitir que más personas trabajen teniendo más tiempo para vivir su vida. Parece que el mundo está dividido en esclavos del trabajo y aquellos, como yo, que no pueden trabajar y por lo tanto no pueden hacer otras cosas, porque no tienen dinero y acaban deprimidos.

Todavía no han matado mi esperanza. Empecé por obtener un título en Administración Hotelera, luego probé Marketing, pero terminé dejándolo después de dos años y mi último empleo era trabajar como administrador de la estación de gas. Ahí ganaba 842€, pero después de casi dos años, me despidieron para no tener que contratarme permanentemente en la empresa.

Hace más de un año que no hago nada, pero todavía estoy en busca de un trabajo. Me gustaría trabajar en el área de restauración y he estado enviando mi CV a todas partes, voy a restaurantes cercanos, a malecones. A veces me siento avergonzado. Soy consciente de mi valor, pero me siento como si pidiera limosna.

Vivo con mi madre, mi padrastro, mi sobrina y dos perros. Trato de ayudar en casa, preparando la cena, lavando los platos, pero si pudiera también ayudar con los gastos del hogar me sentiría mucho más feliz. No me gusta que, a veces, tengo que pedirle a mi madre 20€ al final del mes y ella pregunta: “¿Ya te lo gastaste todo?” Pero la alternativa sería quedarme en casa todo el día y ni siquiera ir a tomar una copa. No creo que eso ayudase tampoco.
Ahora ni siquiera estoy recibiendo los beneficios de desempleo, aprovecho un poco que mi hermano, inmigrante en Inglaterra, esté aquí por el momento y puedo gastar un poquito con su ayuda: tomar un café, comprar cigarrillos, él invita a todo.

Estoy desempleado, podría emigrar si la experiencia que he tenido en Inglaterra antes no hubiera sido tan mala. Fui y volví en una situación peor que antes, porque gasté todo ese dinero en el billete y el alojamiento sin conseguir nada. A veces pienso que, si no hay suficiente espacio para todos aquí, el Gobierno podría también alquilar coches, promover los viajes y ayudar a la gente a que se vaya. Por lo menos nos ahorraríamos el dinero del viaje.

Ana sabe que va a ser despedida cada año y medio de trabajo.

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Es un poco triste decirlo, pero McDonald’s era el lugar en el que más me gustaba trabajar. A veces la gente decía “Ah, ¡qué horror, en McDonald’s” y yo también estaba ganando un sueldo miserable, pero al menos tenía trabajo. En aquel tiempo, todavía estaba terminando la escuela, y fui yo quien dimití porque planificaba abrir una tienda de accesorios de moda. El negocio no fue tan bien al final. Lo mantuve abierto durante medio año. Luego conseguí un trabajo en una gasolinera en Matosinhos. El salario era 520€, no mucho, pero al menos era un trabajo. Cuando empecé a trabajar, ya había poca oferta en el mercado. Sin embargo, para mí, acostumbrada a ganar poco,era bueno. Pero, gente como mi madre, que tiene muchos más gastos, no puede aceptar esos salarios. Mi madre era administradora de Mattel de Portugal, la compañía de Barbie, pero fue despedida poco antes de Navidad. La llamaron de España diciendo que querían hablar con ella en el aeropuerto, la despidieron y se fueron otra vez. Si yo no viviera con ella, no tendría dinero para comer.

Yo también fui despedida de la gasolinera en octubre de 2011y nunca volví a tener trabajo desde entonces. Una vez, trabajé durante cuatro días en una tienda. Hice la entrevista, fui seleccionada, y después de cuatro días de trabajo me llamaron para firmar un contrato. Media hora más tarde, me llamaron para firmar la carta de anulación, porque habían recibido un correo de Recursos Humanos diciendo que, al final, el negocio no iba tan bien. Más adelante, algo parecido pasó de nuevo: me llamaron, pidieron las medidas para el uniforme y, 43 minutos más tarde, me dijeron que la administración no permitía el contrato.

Yo no tengo ningún problema en hacer el turno de la mañana, la tarde o la noche,el problema es que no hay trabajo. Esto creo yo, porque la alternativa sería pensar que el problema soy yo y realmente no creo que ese sea el caso. Lo único de que estoy segura es que, aunque tenga un contrato, después de un año y medio me van a despedir de nuevo. Es estúpido, pero estaría mucho más frustrada si hubiera ido a la Universidad. Habría pasado todos esos años estudiando y con toda probabilidad estaría en la misma situación en la que estoy hoy.

Estoy harta de las noticias. Lo único que hacen es hablar de la crisis o ataques o personas que perdieron sus casas– todas las cosas negativas que te desaniman y me hacen sentir que no hay lugar para mí. Me acordé de la noticia de un chico joven desempleado que se declaró en huelga de hambre en la calle de Santa Catarina en Oporto, y que más tarde recibió toneladas de ofertas de empleo. A veces…no sé. Estriste.

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