Wednesday 20th March 2019
x-pressed | an open journal
October 19, 2015
October 19, 2015

El fin de Dublín: el auge de las nuevas prisiones de Europa para migrantes

Author: Richard B Translator: Susana García
Source: openDemocracy  Category: Borders
This article is also available in: elen
El fin de Dublín: el auge de las nuevas prisiones de Europa para migrantes

Eritreans land in Lampedusa, July 2015. Demotix/Carmine Orlando.All rights reserved.

Haciendo que ACNUR y Frontex intervengan directamente en los primeros momentos de la llegada para la identificación y toma de huellas dactilares, la UE está intentando retomar el control de la movilidad dentro de Europa.

En una reunión en Bruselas el miércoles, Ángela Merkel anunció el fin de lconvención de Dublín.

El principio de acuerdo que ha dominado la política migratoria europea durante los últimos 20 años, se basa en el hecho de que cualquiera que quisiera reclamar asilo político en la UE debía hacerlo en el país de recepción e identificación. En su lugar, la UE ha obligado finalmente a aceptar un sistema de cuotas.

Hay muchos, muchos fallos en este sistema. Pero lo que parece que finalmente lo ha roto es la determinación de cientos de miles de personas de cruza las fronteras continuamente en crecientes números, a partir de los acontecimientos globales que han ido surgiendo desde el colapso económico global y la Primavera Árabe. Esto ha significado que solo unos pocos estados de la UE se hayan tenido que hacer cargo de enormes cantidades de gente, precisamente los mismos países que sufren la propia iniquidad de la UE y a los que el desplome financiero afectó más duramente.

Sin la infraestructura ni unas economías capaces de mantenerlos en Italia ni en Grecia, cientos de miles de personas tomaron las riendas de su futuro y encontraron maneras de sortear el sistema, aspirando a alcanzar otros estados de la UE sin que se les tomaran las huellas dactilares. Y de manera bastante habitual tanto Italia como Grecia se hizo la vista gorda para quitarse de encima esta presión añadida a sus ya gigantescos problemas.

Pero ¿qué es exactamente lo que está reemplazando a los tratados de Dublín? El mismo día en el que Merkel hizo pública la decisión, un grupo de 50 ciudadanos eritreos escapó del centro de confinamiento en la isla de Lampedusa, altamente militarizado, para protestar a la puerta de la iglesia en la plaza mayor. Permanecieron allí hasta que la policía y el alcalde los convencieron para volver al centro. Protestaban contra la toma forzosa de huellas dactilares.

Esto es parte de un nuevo mecanismo que la UE está implementando en respuesta a la crisis fronteriza. El mes de septiembre estuvo dominado por las noticias de la crisis en las fronteras europeas y las respuestas a esta- respuestas tanto de los movimientos sociales, como provenientes de las esferas altas. Parecía como si los engranajes políticos estuvieran en marcha. Pero en realidad, se estaban acelerando, ya que los planes, que habían sido propuestos meses atrás, estaban ahora puestos en marcha.

The Times reveló los planes para deportar a miles de migrantes a través de los centros de detención. No puede caber la menor duda de que esos centros son los “puntos calientes” creados en Italia y Grecia, y que aparentemente han sido solicitados por Bulgaria. En el idioma oficial de la Comisión Europea, los “puntos calientes” son centros para Migration Management Support Teams (equipos de gestión del apoyo a la migración). Italia y Grecia van a albergar cuerpos especiales regionales (en Catania y en los muelles del Pireo en Atenas) que supervisarán las tareas llevadas a cabo por una multitud de organizaciones, incluida Frontex. Los documentos de la Comisión dejan claro que el propósito de la operación es, tanto la deportación y el cerco a las redes de tráfico de personas, como las preocupaciones para la recepción legal de refugiados.

Estos “puntos calientes” salieron a la luz por primera vez en junio- o, como un comisario europeo (y antiguo alcalde conservador de Atenas) dejó claro: “He tratado durante más de cinco meses de explicar lo que es un punto caliente”. Sin embargo, la idea ha vuelto a la vida con nuevo brío en el contexto de la reciente decisión de la mayoría de los estados de la UE (principalmente sin muchos de los países europeos del este) de introducir un sistema de cuotas para la recepción de 160.000 nuevas llegadas a la UE. El sistema de cuotas es el fin efectivo del Acuerdo de Dublín, el cual es (todavía en teoría) la convención por la que las personas que llegan a la UE deben pedir asilo en el primer país al que llegaron. En realidad, el sistema de Dublín llevaba fallando desde hace mucho tiempo. Esto no es baladí, porque en 2012, enfrentándose a las condiciones deplorables de los centros de recepción griegos, la UE permitió a las autoridades griegas el otorgar a los migrantes un permiso de residencia de 30 días. La idea oficial del documento era la de una orden de carácter oficial que decía a los migrantes que volvieran por donde habían venido, aunque era bastante obvio que en realidad era un billete para permanecer en Grecia sin registro, o cruzar a otro país donde poder pedir asilo.

La importancia del documento en Grecia es que sin él, es difícil subir a bordo de un barco desde una de las islas cercanas a Turquía rumbo a la Grecia continental. Por esta razón, un sistema oficial cada vez más vasto ha permitido que los migrantes llegaran a las islas, se inscribieran para obtener su permiso de 30 días, y compraran un billete de barco para Atenas. Los centros de acogida en las islas, sin embargo, están cambiando. Ya se están dividiendo a los migrantes en dos colas: los sirios son colocados en una, y el resto (principalmente afganos) son enviados a otra. Esto es parte del proyecto piloto de Lesbos. Están planeadas otras oficinas móviles dirigidas por Frontex en las islas de Samos, Quíos, Leros y Cos.

La razón de separar a los sirios del resto es la de hacer posible la identificación de aquellos que entran dentro del esquema de cuotas de la UE. El miedo es que el artículo de The Times sirva como aviso de lo que les va a pasar a todos los demás. El sistema de cuotas está destinado a la cobertura de aquellos que lleguen a Europa entre septiembre 2015 y septiembre de 2017. Lo que quiere decir que no está claro si esto afectará a aquellos que llegaron antes del dicho periodo.

¿Recuerdan el desalmado pacto de David Cameron en el que accedía a ayudar a los refugiados sirios en Turquía pero no a aquellos que se encontraban ya en Calais? El sistema de cuotas de la UE es básicamente lo mismo: es un acuerdo para reubicar a los recién llegados, pero no aquellos que se encuentran ya en la UE.

Hay otro aspecto en el contenido del anuncio de Cameron que podría ser incluido en la estrategia de la UE. El Reino Unido dijo que estaba dispuesto a acoger gente por unos pocos años, hasta que pudieran volver a sus países de origen- por ejemplo, cuando la guerra de Siria acabe (algo cada día más lejano en el tiempo teniendo en cuenta la intervención de Rusia). Esto se aplicaría bajo el Sistema de Protección Temporal, usado principalmente durante la guerra de Bosnia. Este sistema está a medio camino entre otras dos medidas: la aceptación de gente en base a razones individuales, como las prescritas bajo la convención de Ginebra, y la denegación de todas a la vez. En su lugar, la Protección Temporal reconoce la existencia de un difuso y generalizado problema en un país, y permite que los dictados se hagan en base a circunstancias generales en lugar de individuales.

Hasta cierto punto, esto suministrará una ayuda inmediata, aunque temporal, a aquellos que lleguen a Grecia o Bulgaria desde Siria vía Turquía, o en el caso de Italia, también a aquellos sufriendo represión política en Eritrea- huyendo de la leva y de los trabajos forzados.

Pero ¿por qué 50 eritreos que salieron del punto caliente que opera en Lampedusa protestaban por la toma de huellas dactilares? El centro en Lampedusa apenas ha cambiado según los testimonios. El centro de acogida de emigrantes (CPSA en sus siglas italianas) establecido aquí, ha adquirido ya la potestad para detener individuos hasta 72 horas (y en realidad a menudo hasta 2 semanas) tras las que son o bien enviados directamente a los centros de deportación (CIE- lo que incluye a todo aquel originario de Túnez o Marruecos), o a los “centros de acogida”. La diferencia sin embargo es que con el sistema antiguo, no se tomaban a menudo las huellas dactilares de los individuos, ya sea en el saturado sistema de Lampedusa, o en otros puertos en Sicilia donde eran llevados. Gracias a la falta de esas huellas dactilares era relativamente sencillo para cualquiera, que no hubiese sido llevado a un centro de deportación, escapar del sistema de acogida italiano y poner rumbo a Alemania.

Esto es lo que el nuevo sistema pretende cambiar. Colocando en primera línea de intervención a ACNUR y Frontex a través de la identificación y la toma de huellas dactilares, la UE está intentando retomar el control de la movilidad dentro de Europa.

Las nuevas cuotas no son un sistema benévolo a través del cual países, como Alemania, hayan abierto sus puertas, porque en verdad estas puertas (p.ej. el paso de Brennero o Ventimiglia, ahora mismo bajo una fuerte vigilancia policial) estaban normalmente ya abiertas, y muchos eritreos y sirios habían llegado a Alemania vía Italia y Grecia.

Con el nuevo sistema, el viaje se ha hecho oficial, y bajo la tutela de la UE. Los 50 eritreos que protestaron en Lampedusa el otro día lo hicieron porque este no es el sistema que esperaban encontrar y con el que se habían familiarizado durante los últimos meses o años de su viaje con destino a Europa. Lo que esperaban era ser llevados a un centro en Sicilia, para después partir hacia Roma, y de allí rumbo a Alemania, para encontrar a sus amigos, familiares, y unas oportunidades económicas más propicias. En su lugar, han sido acorralados por la UE y arrastrados por los juegos políticos europeos.

Mientras tanto, la turbiedad legal del sistema en su totalidad está creando, como el profesor de derecho Iside Gjergj ha señalado, una especie de “caos planeado”, un “espacio judicialmente y procesalmente ambiguo, de tal manera que las decisiones arbitrarias puedan seguir imponiéndose”. Y la gran pregunta sigue siendo: ¿qué pasará con todo aquel que no sea sirio o eritreo? Porque si bien el mecanismo de Protección Temporal está a punto de ser desplegado a gran escala, éste no ofrece ninguna garantía ni para aquellos que huyen por motivos individuales, como aquellos que buscan asilo debido a que su sexualidad es perseguida en sus países de origen, ni para el resto de numerosas y complejas situaciones que fuerzan a los individuos a dejar sus hogares rumbo a nuevos destinos.

La UE ha discutido la posibilidad de financiar todas las repatriaciones, lo cual coincide con las revelaciones de The Times. Lampedusa es uno de los cinco puntos calientes planeados para Italia, siendo los otros Pozzallo CPSA, Trapani CIE, Augusta, Porto Empedocle y Taranto- aunque de todos, solo Lampedusa ha sido realmente transformado de manera oficial hasta el momento. Los centros de Sicilia son actualmente el hogar de miles de refugiados del África occidental y del subcontinente indio. La provincia de Trapani sola, tiene alrededor de 3.000. El futuro de esos que llegan a las costas italianas desde Túnez, Mali, Nigeria, Ghana y Bangladés, entre otras nacionalidades- tras cruzar no solo el cementerio del Mediterráneo, sino las todavía más peligrosas zonas desérticas o en guerra- está ahora más que nunca bajo amenaza, como resultado directo de la espuria distinción entre “refugiados” y “emigrantes económicos”. Y el sistema de cuotas, con su recolocación de 120.000 personas, es una mero muesca entre los 600.000 que han pedido asilo durante este año que ha causado un ataque por parte de algunos miembros- estados de derechas.

Los propios centros de recepción de Sicilia, con una total falta de supervisión y fácilmente accesibles a la corrupción de la Mafia, dan la impresión de que la operación de la UE sobre inmigración hubiera sido externalizada en el Lejano Oeste. En uno de esto centros, la autoridad local ha estado y sigue llamando cada pocos días desde mediados de septiembre para preguntar si hay algún sirio o eritreo. No hay- porque en general, se les ha puesto al día para que no permanezcan en Italia sino que sigan adelante hasta llegar a un país con mejores condiciones económicas, teniendo en cuenta el alto número de peticiones de asilo que se han aceptado en el pasado.

Pero la cuestión real es: ¿que planean las autoridades locales, y la UE, para el resto de los residentes en esos centros?

Reportaje adicional de Oscar Webb.

This article is also available in:

Translate this in your language

Like this Article? Share it!

Leave A Response