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July 14, 2014
July 14, 2014

EEUU: El Pentágono se prepara para masiva crisis civil

Author: Nafeez Ahmed* Translator: Susana García
Source: The Guardian  Category: On the crisis
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EEUU: El Pentágono se prepara para masiva crisis civil

Un programa de investigación del Departamento de Defensa de EE.UU (DoD) está financiando universidades para modelar las dinámicas, los riesgos y los puntos de inflexión de una agitación civil de escala mundial, bajo la supervisión de varias agencias militares estadounidenses. El multimillonario programa está diseñado para desarrollar  idas relevantes desde el punto de vista de un combatiente, inmediatas y de largo plazo, para  altos cargos y para los responsables de la toma de decisiones en “la comunidad política de defensa” y para informar de las políticas implementadas por los “comandos combatientes”.

Lanzado en 2008 – el año de la crisis global bancaria – el “Minerva Research Initiative  de DoD se asocia con universidades “para mejorar el conocimiento básico del DoD sobre las fuerzas sociales, culturales, conductuales y políticas que  moldean regiones del mundo de importancia estratégica para EE.UU”.

Entre los proyectos adjudicados para el periodo del 2014 al 2017 se encuentra el estudio dirigido por la Universidad de Cornell y gestionado por el Air Force Office of Scientific Research (departamento de estudios científicos de las Fuerzas Aéreas) de EE.UU cuyo objetivo es desarrollar un modelo empírico de “las dinámicas de movilización  y contagios del movimiento social”. El proyecto determinará “(el punto de inflexión) de la masa crítica de los contagios sociales a través del estudio de sus “huellas digitales” en los casos de “la revolución Egipcia de 2011, las elecciones de la Duma rusa en 2011, la crisis nigeriana del subsidio del combustible en 2012 y las protestas de Gezi park en Turquía en 2013”.

Las conversaciones y mensajes en Twitter  serán examinados “para identificar a los individuos movilizados en un contagio social y cuando se llegan a movilizar”.

Otro proyecto adjudicado este año a la Universidad de Washington “busca destapar las condiciones bajo las cuales se originan los movimientos políticos que pretenden un cambio político y económico de gran escala” junto con sus “características y consecuencias”. El proyecto, dirigido por  la Army Research Office (Oficina de Investigación de la Armada), se centra en “los movimientos a gran escala que involucran a más de 1.000 participantes en actividades duraderas” y cubrirá en total 58 países.

El año pasado, la iniciativa Minerva del DoD financió un proyecto para determinar “¿Quién no se convierte en terrorista y  por qué? , el cual, sin embargo, mezcla activistas  pacíficos con “defensores de la violencia política” los cuales sólo se diferencian de los terroristas por el hecho de no embarcarse ellos mismo en “una militancia armada”. El proyecto pretende explícitamente estudiar a activistas no violentos:

“En todo contexto encontramos muchos individuos que comparten trasfondos demográficos, familiares, culturales y/o socioeconómicos con aquellos que deciden involucrarse en el terrorismo, pero sin embargo se abstienen de formar parte de la militancia armada, a pesar de sentir simpatía con los objetivos finales de los grupos armados. El campo de los estudios sobre terrorismo no ha tratado hasta ahora de observar este grupo de control. Este proyecto no es acerca de terroristas, sino acerca de los simpatizantes de la violencia política”.

Cada uno de los 14 casos de estudio del proyecto “implica entrevistas extensivas con 10 o más activistas y militantes de partidos y ONGs quienes, aunque simpatizantes de causas radicales, han elegido el camino de la no-violencia”.

Contacté con la investigadora principal del proyecto, la profesora María Rasmussen de la Naval Postgraduate School, preguntando por qué los activistas que trabajan para ONGs deberían ser equiparados con los simpatizantes de la violencia política- y qué “partidos y ONGs estaban siendo investigados-pero no recibí respuesta alguna.

Igualmente, el personal del programa Minerva se negó a contestar a una serie de cuestiones similares que planteé, incluyendo la pregunta sobre cómo “causas radicales” promovidas por ONGs pacíficas constituían una amenaza potencial para la seguridad nacional de interés para el DoD.

Entre mis cuestiones, pregunté:

¿Ve el Departamento de Defensa de EE.UU a los movimientos de protesta y activismo social en diferentes partes del mundo como una amenaza para la seguridad nacional norteamericana?  Si es así ¿Por qué? ¿Considera el Departamento de Defensa de USA a los movimientos políticos persiguiendo un cambio social y económico a gran escala como un asunto de seguridad nacional? Si es así, ¿Por qué? Activismo, manifestantes, “movimientos políticos” y por su puesto ONGs son elementos vitales de una sociedad civil  y una democracia sana, ¿Por qué el DoD está financiando  investigaciones para averiguar estos temas?

El director del programa Minerva, el Dr. Erin Fitzgerald dijo “agradezco sus preocupaciones y me complace que contactara para darnos la oportunidad de aclarar” antes de prometer una respuesta más detallada. En su lugar, recibí la siguiente declaración anodina de parte de la oficina de prensa del DoD:

“El Departamento de Defensa se toma muy en serio su papel en la seguridad de los Estados Unidos, sus ciudadanos, y los aliados y socios de USA. A pesar de que no todos los desafíos en seguridad generan conflicto, y que no todos los conflictos involucran al ejército de USA, Minerva ayuda a financiar la investigación básica en ciencias sociales que ayuda al Departamento de Defensa a incrementar la comprensión de lo que causa inestabilidad e inseguridad alrededor del mundo.  Conociendo de antemano estos conflictos y sus causas, el Departamento de Defensa puede prepararse mejor para el entorno de seguridad de un futuro dinámico”

En 2013, Minerva financió un proyecto de la Universidad de Maryland en colaboración con el Pacific Northwest National Laboratory del Departamento de Energía de USA para medir el riesgo de agitación social debido al cambio climático. El proyecto de tres años y 1.9 millones de dólares está desarrollando modelos que anticipen lo que podría ocurrir en sociedades bajo un abanico de potenciales escenarios de cambio climático.

Desde el comienzo, el programa Minerva fue programado para proporcionar unos 75 millones de dólares en 5 años para la investigación en ciencias sociales y conductuales. Solamente este año el Congreso de EE.UU ha asignado un presupuesto total de 17, 8 millones de dólares.

Un comunicado interno vía email para el personal mencionado en una disertación de un Máster en 2012 revela que el programa está orientado hacia la producción rápida de resultados que sean directamente aplicables a las operaciones de campo. La disertación fue parte de un proyecto financiado por Minerva sobre el “discurso contra- radical musulmán” en la Arizona State University.

El email interno del profesor Steve Corman, el investigador principal del proyecto, describe una reunión que acogió el programa de Modelado Social, Cultural y Conductual humano (HSCB en sus siglas en inglés) del DoD en el cual los altos cargos del Pentágono dijeron que su prioridad era “desarrollar la competencias que sean aplicables rápidamente” en la forma de “modelos y herramientas que puedan ser integrados con operaciones”.

Aunque el supervisor de la  Office of Naval Research (Oficina de Investigación Naval), Dr. Harold Hawkins había asegurado a los investigadores universitarios al comienzo que el  proyecto era meramente “un esfuerzo de investigación básico, por lo que no deberíamos estar preocupados por estar haciendo cosas que sean aplicadas” el encuentro en realidad mostró que DoD está buscando “proveer de resultados” a “la puesta en práctica”, dijo en el email Corman.  Él aconsejó a sus investigadores que “pensaran acerca de dar forma a los resultados, a los informes, etc., para que ellos (DoD) puedan claramente ver sus usos como herramientas que pueden ser llevadas al campo”.

Muchos investigadores son críticos con lo que ven como un esfuerzo por parte del gobierno de USA de militarizar las ciencias sociales para ponerlas al servicio de la guerra. En Mayo de 2008, la American Anthropological Association (AAA)  – Asociación Antropológica Americana- escribió al gobierno de USA señalando que el Pentágono carece de “el tipo de infraestructura para evaluar investigaciones antropológicas (y de otras ciencias sociales) de un modo que implique “una evaluación de pares rigurosa, equilibrada y objetiva”, pidiendo que ese tipo de investigaciones sean dirigidos mejor por agencias civiles como la National Science Foundation (NSF).

El mes siguiente, el DoD firmó un convenio (MoU) con el NSF para cooperar en la dirección de Minerva. En respuesta, la AAA advirtió que aunque las propuestas de investigación serían ahora evaluadas por los paneles de evaluación de méritos del  NSF, “los funcionarios del pentágono tendrán el poder en la toma de decisiones a la hora de elegir quién se sienta en los paneles”:

“…sigue habiendo la preocupación dentro de la disciplina de que la investigación sólo  será financiada si apoya la agenda del Pentágono. Otros críticos del programa, incluyendo la Network of Concerned Anthropologists, han expresado su preocupación por el hecho de que el programa desalentará la investigación en otras áreas importantes y minarán el rol de la universidad como lugar para la discusión independiente y crítica de las fuerzas armadas”.

Según el profesor David Price, un antropólogo cultural de la St Martin’s University en Washington D.C y autor de “Weaponizing Anthropology: Social Science in Service of the Militarized State,” (“Militarizando la Antropología: las Ciencias Sociales al servicio de un Estado Militarizado”) “cuando mirabas  partes individuales de muchos de esos proyectos en cierto modo parecían ciencias sociales normales, análisis textual, investigación histórica etcétera, pero cuando unías esos trozos todos ellos compartían temas de legibilidad con todas las distorsiones de la simplificación excesiva. Minerva está subcontratando las piezas de trabajo del imperio de tal manera que puede permitir a los individuos disociar sus contribuciones individuales del proyecto completo”

El profesor Price ha revelado previamente cómo el programa del Pentágono  Human Terrain Systems (HTS) (Sistema de Terreno Humano)-diseñado para incorporar científicos sociales en las operaciones militares de campo-rutinariamente dirigía  escenarios de entrenamiento establecidos en regiones “dentro de Estados Unidos”

Citando un sumario crítico con el programa enviado a los directores del HTS por un antiguo empleado, Price relató que los escenarios de entrenamiento “adaptaron COIN (contra insurgencia) para Afganistán/ Irak” a las “situaciones nacionales” en los EE.UU donde la población local era vista desde la perspectiva militar como amenazante para el equilibrio de poder e influencia establecidos, y desafiante con la ley y el orden”.

Un juego de guerra, dice Price, involucraba a activistas medio ambientales  protestando contra la polución de una central termoeléctrica de carbón cerca de Missouri, algunos de los cuales eran miembros de la bien conocida ONG medio ambiental Sierra Club. A los participantes se les pedía  “identificar aquellos que “resolvían problemas” y “quienes los causaban” y al resto de la población que sería el objetivo de las operaciones de información para desplazar su centro de gravedad hacía el set de puntos de vista y valores que constituían el “deseado estado final” de la estrategia militar”

Este tipo de juegos de guerra son consistentes con un montón de documentos de planificación del Pentágono que sugieren que la vigilancia masiva de la National Security Agency (NSA) (Agencia de Seguridad Nacional) está parcialmente motivada para preparase para el impacto desestabilizador de los futuros shocks medio ambientales, energéticos y económicos.

James Petras, profesor emérito de sociología en la Binghamton University en Nueva York, coincide con las preocupaciones de Prince. Los científicos sociales financiados por Minerva ligados con las operaciones de contra-insurgencia del Pentágono están implicados en “el estudio de las emociones al avivar o sofocar movimientos con motivaciones ideológicas”, incluido como “contrarrestar los movimientos de base”.

Minerva es un excelente ejemplo de lo profundamente estrecha de mente y contraproducente naturaleza de la ideología militar. Aún peor, la falta de voluntad de los funcionarios del DoD de contestar las cuestiones más básicas es un síntoma de un hecho simple-en la inquebrantable misión de defender un crecientemente impopular sistema global sirviendo a los intereses de una minoría pequeña, las agencias de seguridad no tienen reparos a la hora de retratar al resto de nosotros como terroristas potenciales.

Dr. Nafeez Ahmed es un periodista experto en seguridad internacional, académico y autor de  A User’s Guide to the Crisis of Civilization: And How to Save It. Siguelo  @nafeezahmed.

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