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April 16, 2014
April 16, 2014

Grecia: El futuro incierto de la Unidad Pública de Drogodependencia 18 ANO

Author: Katrin Alamanou Translator: Susana García
Source: TVXS  Category: On the crisis
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Grecia: El futuro incierto de la Unidad Pública de Drogodependencia 18 ANO

El futuro del la unidad pública de drogodependencia “18 ANO” permanece incierto, debido a los planes de cierre del Hospital Psiquiátrico de Attica, de cuya administración depende 18 ANO. La situación se agudiza después de los recortes en la financiación y la retirada de empleados a través del plan gubernamental de “excedencia obligada”, como cita Katerina Matsa, psiquiatra y coordinadora científica de 18 ANO, declarando al mismo tiempo que se necesitan intervenciones terapéuticas en las prisiones, donde cantidades enormes de drogas psicotrópicas están siendo prescritas a los prisioneros, consiguiendo como resultado la adicción de los mismos.

“Existe el peligro de que la unidad colapse y tenga que cesar las operaciones” menciona la doctora Matsa, añadiendo que por esa razón, “18 ANO dio una conferencia de prensa el martes 15 de abril, haciendo un llamamiento al conjunto de la sociedad para que se posicione a su lado”.

Los recortes en la financiación han creado problemas “en relación con la alimentación de los usuarios del servicio que residen allí y con otros gastos operacionales”. Al mismo tiempo, la coordinadora científica recalca que “hubo nuevas medidas que se aplicaron, que deterioraron la situación”. Más específicamente, “para los test toxicológicos, que son esenciales para el proceso de recuperación, la financiación se recortó hasta ¼ de lo que la unidad necesitaba. “Se necesitaban 280.000 euros y se concedieron 50.000”, expone. En consecuencia, no se pueden realizar todas las pruebas toxicológicas, uno de los “elementos básicos para la correcta operación de la unidad”.

A ello se suma el hecho de que los conductores de 18 ANO, contratados después de una convocatoria especial, con unas aptitudes específicas y específicamente entrenados para intervenir como terapeutas, han sido incluidos en el “plan gubernamental de excedencia obligada”, expone la doctora Matsa a tvxs.gr, explicando que “no todo el mundo puede conducir un coche que traslada usuarios de este servicio”. Además, una vez que se retiraron los conductores, las “actividades psico-educacionales”, parte del proceso terapéutico, cesaron automáticamente. Es decir que estaba previsto el “traslado de usuarios a museos, espacios de exhibición y otros lugares donde pudieran estar en contacto con la cultura y con el conjunto de la sociedad” para que esas experiencias formasen parte de su tratamiento, de los grupos artísticos y otros grupos”. Básicamente, el gobierno puso un punto final a esta parte importante del proceso terapéutico.

Es más, “muchos empleados se han retirado o han dejado el país debido a la crisis, dejando puestos vacíos para los que no ha habido convocatorias anunciadas. Pedimos que nadie del personal sea despedido y que todas las precondiciones para el funcionamiento correcto de la unidad sean cubiertas. Esta es la única esperanza que los usuarios tienen de sobrevivir”, dice la doctora.

La escuela para los usuarios está también bajo suspensión

Otro daño tremendamente importante para 18 ANO es el hecho de que “el ministro niega el envío de profesores a la escuela de la unidad” la cual básicamente no funciona adecuadamente y cuya existencia se debe únicamente a los esfuerzos de profesores voluntarios”, subraya la psiquiatra y ex directora de la unidad de drogodependencia. La escuela de 18 ANO “ofrece una oportunidad para aquellos usuarios que no terminaron la escuela – es decir la inmensa mayoría- para que continúen sus estudios. Hay incluso usuarios que han aprobado los exámenes nacionales y han ingresado en la Universidad” puntualiza Matsa y añade, “ahora el gobierno ha cerrado el medio que esta gente tenía para acceder al conocimiento”.

Según Katerina Matsa “el gobierno desprecia enormemente el programa de recuperación”, mencionando significativamente que “de acuerdo con una decisión reciente, 18 ANO de ahora en adelante deberá ser representado en los foros institucionales-como en el Comité contra las Drogas que informa al primer ministro-por el director del Hospital Psiquiátrico de Attica (HPA- ΨΝΑ)”. Esto constituye una decisión sin precedentes, porque “el trastorno mental no se asocia con una adición”, comenta la coordinadora científica de la unidad. “El director del HPA, que fue designado por el ministro hace un par de meses, no puede seguir la filosofía de la unidad, no es consciente de ella. ¿Cómo podría representar a una unidad de la que no tiene ningún conocimiento?”, se pregunta.

El funcionamiento de 18 ANO queda en una situación de incertidumbre después del cierre del Hospital Psiquiátrico de Attica. 

El director de HPA ha declarado recientemente que el cierre de la institución tendrá lugar a finales del 2015, pese a ello, “nadie ha diseñado un plan válido para el futuro de 18 ANO después del cierre del Hospital Psiquiátrico”, señala Matsa. “El mayor peligro es la degradación de la unidad pública de drogodependencia, para que organizaciones privadas se hagan con el control de la recuperación de la adicción a las drogas” declara la psiquiatra.

En cualquier caso “hay ya muchos centros de este tipo que están lejos de funcionar bajo preceptos científicos. Funcionan ilegalmente, sin permiso de ΟΚΑΝΑ (Organización Antidrogas), mientras el Estado mira “para otro lado”. Si 18 ANO cierra y la recuperación queda en manos de corporaciones privadas “la gente morirá como moscas, porque las familias de los drogodependientes, ya exhaustas y habiendo perdido todo cuando sus hijos consumían drogas, no pueden permitirse el pagar centros privados”, apunta Matsa.

Reclusos, anulados mediante drogas psicotrópicas

Según Matsa, entre las demandas de 18 Ano está que se les conceda la posibilidad de realizar una “intervención sustancial en las prisiones, que hasta ahora ha sido sólo a nivel de consulta”, añadiendo que, “pedimos que esa intervención se convierta en terapéutica”. Aparte del hecho de que “las drogas entran en prisión tan fácilmente” y que “la mitad de la población encarcelada es adicta, la cantidad de drogas psicotrópicas que se recetan a los pacientes para mantenerlos anulados es tan grande que estos terminan siendo adictos a aquellas sustancias”, señala finalmente la doctora Matsa.

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