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October 30, 2012
October 30, 2012

El racismo y el fascismo de nuestro tiempo es “post-moderno”

Author: Kostas Douzinas Translator: Anna Papoutsi
Source: 1AgainstRacism  Categories: Antifascism, On the crisis
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El racismo y el fascismo de nuestro tiempo es “post-moderno”

Es cierto que ha habido un aumento de partidos e ideologías racistas en toda Europa. En Hungría, el partido neonazi Jobbik ha aumentado su cuota del 2% en las elecciones de 2006 al 17% en las elecciones de 2012. Geert Wilders del Partido de la Libertad en Holanda ha ganado un 16% en las elecciones de 2012, en comparación con el 6% de 2006, y en Francia, el Frente Nacional de Le Pen pasó de 11% en 2007 al 18% en 2012. Y, por supuesto, hay el Amanecer Dorado en Grecia. Al mismo tiempo, la tasa de desempleo en la UE ha superado el 10%, con la tasa de desempleo juvenil al 22%. Grecia tiene la tasa más alta de desempleo juvenil, 55%. La crisis y la austeridad son la eliminación de toda una generación, provocando un genocidio o “generación-cidio”, lo cual no parece importarles mucho a los protectores de derechos humanos.

La descomposición de la infraestructura social, debida a las medidas de austeridad es una causa común para el aumento del racismo y el fascismo. Sin embargo, los factores históricos y políticos influyen en la forma con la que se desarrolla. Las altas tasas de desempleo en España no han conllevado un aumento del fascismo, en cambio, en Francia el trabajo estable convive con el crecimiento del Frente Nacional. En los Países Bajos, Francia y el Reino Unido los partidos de la derecha extrema enfocan a los musulmanes y el Islam. En Hungría, donde hay poca inmigración, los objetivos son Judíos, gitanos y homosexuales, mientras que en Grecia, son los inmigrantes y los homosexuales. La característica común es la elección de un débil y vulnerable “Otro”, que se presenta como la fuente de todo lo malo que sucede en la sociedad. Sin embargo, a diferencia del pasado cuando el antisemitismo unía a la derecha extrema en toda Europa, el racismo y el fascismo de nuestro tiempo parece ser “post-moderno”: contiene una variedad de objetivos, que difieren de un lugar a otro, incluso dentro del mismo país.

En el Reino Unido, por ejemplo, el modelo de chivo expiatorio pasó de los asiáticos en los años 60 y 70, a los “seudo-refugiados” de los años 90 y los inmigrantes “ilegales” y últimamente a los musulmanes. El racismo contemporáneo está bien interconectado, horizontal y ágil; pone el émfasis al comportamiento común en vez de a puntos de vista o lógica comunes. El asesino Noruego Anders Breivik puede ser un caso extremo pero, con sus pensamientos incoherentes y sus asesinatos espeluznantes, simboliza este campo.

La variedad del racismo y el fascismo también se conecta a las diferentes estrategias de los partidos burgueses. Hay restos de racismo histórico en todos los países europeos, pero están normalmente incorporados en los partidos de derecha. Esto ha cambiado últimamente; declaraciones y acciones racistas de políticos han dado estímulo al crecimiento de la extrema derecha. Viktor Orban, el primer ministro de extrema derecha de Hungría, ha atacado a los gitanos y los homosexuales allanando el camino para el surgimiento del partido Jobbik. Las políticas de Nicolas Sarkozy en contra de los gitanos y el Islam ha estimulado el Frente Nacional de Le Pen. De manera similar, Nea Dimocratia está atacando a inmigrantes y prostitutas seropositivas creando un discurso para el Amanecer Dorado. Estos son los resultados directos de la trasferencia de la política hacia un gobierno tecnocrático y de las élites políticas hacia un extremo cinismo y nihilismo. La decadencia moral del sistema de poder es una de las peores características del “estado post-democrático”. Es esa falta de ética en las élites, revelada cada día, que el fascismo intenta llenar, con el nacionalismo, la xenofobia y el racismo, las formas más agresivas de inmoralidad.

Si nos fijamos en los argumentos utilizados por el fascismo y el racismo para convertir a más seguidores, podemos fácilmente detectar dos estrategias psicológicas. La primera se basa en la percepción de que el “Otro” nos está robando los placeres. A pesar de que son pobres y oprimidos, los “Otros” tienen mejor música y comida, poderosas comunidades y buena vida sexual, niños encantadores y entretenimiento y todas estas cosas que “nosotros” hemos perdido. La venganza, la envidia y el odio son los resultados de este estado psicológico. La hostilidad contra los “inferiores” otros es un mecanismo de defensa y una inversión sintomática de la sensación de que “nosotros”, los autóctonos y los puros somos en realidad inferior.

La segunda es casi lo contrario: un esfuerzo extremo de “racionalizar” la crisis que estamos atravesando. Basada en la convicción de que hay una razón para todo, la segunda estrategia es tratar de descubrir una causa común para todas las cosas malas que nos están sucediendo. La multitud de problemas que estamos enfrentando como individuos o colectivamente, como las dificultades financieras, la incompetencia política, la decadencia social, las disfunciones de la familia y el colapso moral se interpretan como si tuvieran el mismo origen. Es evidente que las causas de la crisis son muchas, variadas y no necesariamente conectadas. Sin embargo, la estrategia de “racionalización” afirma que el “otro”, el “diferente”, el “extranjero” está detrás de los problemas, uniéndolo todo y ofreciendo una explicación de todas nuestras desgracias. Una presencia maligna es responsable de todo lo que está mal. Aquí los “Otros” funcionan como un elemento de conexión uniendo las piezas del rompecabezas y creando el panorama del desastre.

Sin embargo, hay otro factor muy importante para el reclutamiento de los jóvenes. Los hombres jóvenes se sienten cada vez más alienados y amenazados por la incertidumbre, la falta de oportunidades, la vida en el borde. La familia cría a los niños, los “principes”, los “machos”, diciéndoles que el futuro y el mundo será suyo. Pero ahora las mujeres jóvenes son mejores en los estudios y los papeles de “género” tradicionales en el lugar de trabajo y en el hogar han comenzado a cambiar. Un sentimiento de insuficiencia, incluso un odio hacia sí mismos se desata a través de películas violentas y fantasías, de juegos electrónicos violentos. Es este tipo de identidad personal frágil que están explotando las organizaciones de extrema derecha. No todos los hombres jóvenes que pertenecen al Amanecer Dorado son fascistas y nacionalistas extremos, no saben nada sobre el nazismo, Hitler, la ocupación nazi y la resistencia. En efecto, su posición no es particularmente ideológica al principio. Tal vez se convierten más tarde bajo la dirección de los miembros más antiguos. El Amanecer Dorado está ofreciendo a los hombres jóvenes una comunidad (retórica y activamente) de hombres violentos con objetivos identificables. Este hecho ayuda a ocultar el odio endémico hacia sí mismos detrás de la “militancia de camaradas” y los ataques contra las personas que, como dicen, son inferiores.

La publicidad del Sr. Kassidiaris y de los otros “chavales” es el resultado de exactamente esa cultura de decepción personal y violencia cultural. La subyacente violencia social, expresada en el pasado a través de la delincuencia y el vandalismo, ha encontrado hoy un paño legal, prominente y parlamentario. De esta manera, los que se unen bajo el fascismo son tanto los “fascistas tradicionales” que hasta hace poco se vieron obligados a expresarse a través de los partidos de derecha burguesa como los amantes de la violencia que puede que no tengan ninguna ideología. Es una mezcla explosiva que sólo temporalmente, espero, atrae a algunos desesperados y devastados por la crisis. Sin embargo, como sabemos tanto de la historia como de Grecia, los fascistas son los escuadrones de protecció del capitalismo, la forma extrema de defensar este sistema cuando está bajo amenaza. Por tanto, la Amanecer Dorado no es anti-sistémica, pero la última línea de defensa del sistema. Eso, por supuesto, significa que los jóvenes partidarios no deberían ser tachados como fascistas comprometidos, puede que sólo sean personas vulnerables que necesitan ayuda para comprender la historia y su posición.

 

Kostas Douzinas es Profesor de Filosofía del Derecho en Birkbeck, Universidad de Londres

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