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September 27, 2012
September 27, 2012

España: cuanto más profunda es la crisis, mayor la represión

Author: Sofia Tipaldou Translator: Elena Blanco
Source: Counterfire  Category: Protest
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España: cuanto más profunda es la crisis, mayor la represión

“Permítanme, aquí en Nueva York, mostrar mi reconocimiento por la mayoría de los españoles que no se manifestaron, no aparecieron en las portadas ni vieron los telediarios”. Con estas palabras, el presidente español Mariano Rajoy, hacía referencia a la manifestación del 25 de septiembre que convirtió Madrid en un campo de batalla.

La protesta “Ocupa el Congreso” acabó siendo una de las mayores y más intensas manifestaciones en contra de las medidas de austeridad de Rajoy. Miles de personas se unieron para mostrar su descontento en frente del Congreso de los Diputados. El gobierno minimizó el número de participantes. Las protestas fueron convocadas a través de una plataforma organizada por varias organizaciones activistas llamadas 25-S, Indignados, estudiantes, gente en paro, movimientos de izquierda, sindicatos, ecologistas, amas de casa y jubilados vinieron de toda España para protestar. Autobuses que traían manifestantes a la capital fueron parados por la policía a fin de identificar a sus pasajeros.

La manifestación tenía como objetivo mostrar a los políticos la desánimo del pueblo. “¡Salid!”, “¡No nos representan!” y “¡Despedidlos!” eran algunos de las consignas que gritaba la multitud. La tensión comenzó cuando algunos de los manifestantes intentaron traspasar la valla que la policía había colocado para proteger el Congreso. Los policías empezaron a atacar a la gente. Los manifestantes alzaban sus brazos y contestaban “éstas son nuestras armas”.

Las armas de la policía son de otro tipo. Porras, cañones de agua e incluso pelotas de goma se usaron con el fin de dispersar a los manifestantes. El resultado fue 64 heridos (27 de los cuales fueron policías) y 35 detenidos, según cifras del gobierno. La policía justifica la brutal represión acusando a los manifestantes de acciones violentas: arrojaban botellas, pilas, y otros objetos, y algunos de ellos golpeaban a los policías. Imágenes de manifestantes sangrando y vídeos de la violencia policial han recorrido ya el mundo.

Unos 1300 policías fueron desplegados enfrente del Congreso, provenientes de todo el país. 6000 manifestantes y 1300 policías, lo que da 4,6 personas por cada agente de policía. Yo no soy policía, pero me pregunto si tan difícil es para un policía contener a 4,6 personas en la calle – dado su entrenamiento especial y el equipamiento que llevan – sin tener que recurrir a una violencia de tal calibre. Sin embargo, el partido que gobierna (PP) no parece compartir mi preocupación. Por el contrario, felicitaban con “entusiasmo” a las fuerzas policiales por su proporcionada y prudente acción en contra del “sabotaje” al Congreso de los Diputados.

La manifestación también abrió un debate en los medios de comunicación españoles sobre el rol de los policías infiltrados. Un vídeo muestra cómo un policía secreto golpea a alguien mientras él grita que es un “compañero”.

No, el asunto no ha surgido por la inutilidad de la policía; ha surgido por las acusaciones de los participantes dirigidas a los policías infiltrados por provocar la violencia para justificar la represión. Esa información no debería sorprendernos. Es, o debería haber sido, un punto a tener en cuenta por la gente que toma parte en manifestaciones que su “compañero” acabe dándole una paliza, arrestándolo o ambas cosas.

Lo que realmente es sorprendente es que durante la manifestación del 25-S este asunto tomó tal magnitud que incluso los medios de comunicación no han podido evitar informar de ello. Uno de los portavoces del 25-S, Celestino Sánchez, declaró en una improvisada rueda de prensa tras la manifestación que “bajo cada encapuchado que actuó con violencia ayer, había un policía”. Al día siguiente, 26 de septiembre, la iniciativa “Ocupa el Congreso” convocó una segunda manifestación sin pedir permiso oficial. Más de 2500 personas, según el gobierno, se reunieron en la fuente de Neptuno, a 200 metros del Congreso donde la violenta represión policial del día anterior tuvo lugar. La multitud hizo una sentada, pidiendo la dimisión del gobierno y del presidente, y la liberación de los detenidos de la noche anterior.

La violencia del día previo no se repitió. Las fuerzas policiales se vieron fuertemente reducidas a 180 agentes, sin cascos esta vez. Los ánimos de ambas partes estaban mucho más calmados que el día anterior, se informó. “Sólo” 3 personas fueron arrestadas y 3 resultaron heridas. Su próxima protesta tendrá lugar el 29 de Septiembre.

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