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November 4, 2012
November 4, 2012

Grecia está flirteando con la tiranía y Europa mira hacia otro lado

Author: Nick Cohen Translator: Eleni Nicolaou
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Grecia está flirteando con la tiranía y Europa mira hacia otro lado

Kostas Vaxevanis, el periodista que fue detenido por publicar la Lista Falciani.
Fotografía: Louisa Gouliamaki/AFP/Getty Images

Cuando los alocados escandinavos, con su ironía, concedieron el premio Nobel de la paz a la Unión Europea, se mofaron de todo el mundo al elogiar su compromiso a “la reconciliación, la democracia y los derechos humanos”. Si la decisión del comité de 2012 no fue una parodia, habrías leído mucho antes denuncias del aumento del poder autoritario/opresor del Estado y del neo-nazismo en Grecia por parte de comisionados europeos preocupados.

La UE denuncia con vigor las amenazas a la libertad de expresión en Hungría de Viktor Orbán. Los políticos europeos están preocupados, y con razón, por la suerte de las instituciones independientes que se interponen en el camino del régimen agitador. Han notado el elemento fascista en los coqueteos de la nueva derecha húngara con antisemitas y anti-Roma y su disposición a complacer la fantasía revanchista de que Hungría pueda llegar a recuperar las tierras que perdió después de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, sobre el destino de la democracia griega hay silencio a pesar de que haya mucho sobre lo cual los líderes europeos pueden hablar.

Puedes identificar los puntos de presión de un Estado fracasado a través de lo que censura. En el caso de Grecia, la persecución de Kostas Vaxevanis por a manos de las autoridades la semana pasada demostró que fue capaz de identificar uno de esos puntos de presión con la precisión de un médico que clava la aguja en el nervio. Mientras que los griegos están viviendo con austeridad infinita, mientras que el PIB griego se ha reducido en un 4,5% en 2010 y 6,9% en 2011, y se reducirá, según las predicciones, un 6,5% este año y un 4,5% en 2013, la lista de los nombres de los 2.000 griegos con cuentas de banco en Suiza que Vaxevanis publicó sugería que los bien conectados han podido librarse de las cargas que recaen sobre el resto.

“En lugar de arrestar a los evasores de impuestos y los ministros que tuvieron la lista en sus manos”, tronó Vaxevanis en una llamada a las armas que hacer hervir la sangre “están tratando de aniquilar la verdad y la libertad de la prensa”.

Su absolución de cargos de la ley de privacidad, aunque bienvenida, fue menos importante de lo que parecía. No significa que la libertad de prensa esté asegurada en Grecia. Incluso en los buenos tiempos, el periodismo independiente raramente es una fuerza. La mayoría de los canales de televisión y periódicos griegos son propiedad del estado o de las corporaciones plutocráticas, ninguno de los cuales aprecia ver a la corrupción expuesta. El diario de izquierdas, Eleftherotypia, que, con todos sus defectos y coqueteos con el terrorismo, pero que al menos desafió a los oligarcas, se declaró en bancarrota el año pasado.

Pocos de los empleados de las restantes organizaciones de noticias griegas rechazan la idea de que deban callarse frente a los intereses por mantener sus sueldos. El estado está persiguiendo a muchos de los que lo hacen. “Todavía tenemos la libertad de expresión reconocido por la ley a nivel teorético”, dijo Asteris Masouras, una de las personas a cargo de la libertad de expresión en Global Voices. “A nivel práctico, bueno…”. Y procedió a darme una lista de casos de fuerzas que amenazan e intimidan a periodistas y que de revelarla en su totalidad ocuparía una nueva sección de New Review.

¿Por dónde empezar? ¿Por qué no de por las políticas de austeridad auto-anuladas que la troika del BCE, la CE y el FMI han forzado en Grecia? Las autoridades utilizaron una antigua orden de arresto para detener a Karatzaferis Spiros, después de que el periodista amenazara revelar correos electrónicos confidenciales, que podrían haber explicado cómo el supuesto “paquete de rescate” de la troika ha llevado al país a la depresión.

La brutalidad policial es otro punto de presión, sin duda. La izquierda griega denuncia de manera persistente la colaboración entre las supuestas fuerzas de la ley y el orden y los matones del movimiento neonazi Amanecer Dorado. The Guardian informó que la policía había agredido manifestantes anti-fascistas tras su enfrentamiento a Amanecer Dorado. Sí, sé que todos los izquierdistas llaman “fascistas” a todos, desde los directores hasta sus mamás y papás, pero ya que Amanecer Dorado está levantando un movimiento masivo que marcha bajo una esvástica, el término en esta ocasión es correcto. Al día siguiente, la televisión estatal griega sustituyó a Kostas Arvanitis y a Marilena Katsimi, los presentadores del programa de noticias de la mañana, después de decirles a los directores que planeaban seguir con las denuncias del Guardian. Otro reportero de la televisión estatal, Christos Dantis, se unió a las filas de los periodistas desaparecidos. Sus editores le encargaron cubrir las celebraciones del centenario de la liberación de Salónica del dominio otomano. Estaba a punto de informar sobre las protestas populares en contra de la presencia del primer ministro y el presidente griego en la segunda ciudad más importante de Grecia cuando sus jefes apagaron la cámara y cortaron.

Todos los periodistas griegos con los que hablé subrayaron que Atenas no era Pekín o Teherán, pero describieron cómo las certezas liberales que antes tenían ahora parecían endebles. Helena Smith, nuestra magnífica corresponsal de Atenas, dice que se siente como si estuviera en arenas movedizas. Si la coalición centrista falla, y las demandas punitivas de la troika la han condenado al fracaso, la oposición de izquierda de Syriza probablemente se hará cargo. Después de eso, ¿Amanecer Dorado, tal vez? Nadie lo sabe. Nada es impensable en un clima de miedo y desesperanza.

Se puede decir con certeza que las viejas alianzas entre movimientos políticos y religiosos de extrema están reviviendo. Por ejemplo, el mes pasado fanáticos cristianos y los neo-nazis (y la diferencia entre los dos es fina) protestaron contra una obra “blasfema” de temática homosexual en Atenas. La dirección del teatro, como era de esperar, canceló la obra. La televisión griega cortó una escena de Downton Abbey que incluía un beso gay. Nadie puede explicar por qué, pero un país que censura Downton Abbey por cualquier otro motivo que el gusto literario tiene graves problemas.

Euroescépticos ingleses no entienden que la UE una vez ofreció una vía de escape hacia un futuro liberal para los pueblos de Europa. Cuando visité Atenas a principios de 1980, el anciano podía recordar la lucha contra la ocupación nazi y el joven se había criado y, de vez en cuando, había luchado contra la junta militar de los coroneles. La adhesión a la Unión Europea significó adiós a todo eso. Ahora, la pobreza, el miedo, la represión y la intimidación estatal están volviendo.

Se puede culpar a la corrupción que la sociedad griega ha tolerado. Se puede culpar a los banqueros por la crisis. Pero también se debe atribuir la culpa a los políticos y burócratas europeos que aceptaron Grecia (y el resto del sur de Europa) en una zona de moneda común que les ha puesto en una situación de desventaja competitiva permanente y negaron cancelar las deudas que Grecia no puede pagar.

No debe extrañarnos de que guarden silencio sobre el abuso de los derechos humanos los cuales la integración europea garantiza según el Comité del Premio Nobel. Grecia es para los eurócratas el Weimar propio en el Egeo. Ellos ayudaron a construirlo.

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