Wednesday 21st August 2019
x-pressed | an open journal
September 21, 2015
September 21, 2015

Jogo Bonito en Zagreb

Author: Alja Gudzevic Translator: Konstantia Nikopoulou
Category: Borders
This article is also available in: elenhrru
Jogo Bonito en Zagreb

En el discurso público europeo en torno al omnipresente tema de la huida de la guerra en Oriente Próximo, uno puede no leer u oír mucho acerca de Croacia. Aunque Croacia es un miembro de la Unión Europea, no es parte del área Schengen y en su mayoría, los refugiados la atraviesan tratando de alcanzar otros destinos en el norte de Europa. Pero cuando se trata de escapar de una guerra, el tema no es ajeno a Croacia ya que tras el estallido de la guerra en la antigua Yugoslavia en los noventa sus habitantes comenzaron a abandonar el país para buscar mejores condiciones políticas, económicas y sociales. Esta es una de las razones por las que uno podría esperar una gran sensibilidad por parte de los habitantes de Croacia, y una respuesta a las llamadas de solidaridad. Solidaridad, que tal y como estamos viendo habitualmente en los países europeos, se vende cara. La falta de solidaridad se ve reflejada en la construcción de vallas y muros, el uso de ataques armados, el confinamiento de personas en campos de refugiados (prisiones) y “ocurrencias” de los gobiernos de tendencias pro-fascistas y muchos de sus defensores xenófobos y racistas.

El número de personas que han llegado a Europa a través del Mediterráneo excede los 300.000, de los cuales 200.000 llegaron a Grecia y los 100.000 restantes lo hicieron usando otras rutas, alcanzando el sur de Italia. Según ACNUR, la agencia para refugiados de la ONU, desde el comienzo de 2015 el número de muertes resultado del intento de alcanzar Europa ha ascendido hasta 2.500. El año pasado este alarmante número de víctimas fue incluso mayor, con 1000 personas más desparecidas o muertas.

Después de Grecia, Macedonia y Serbia, la mayoría de las personas huyendo de alguna guerra, de la miseria y de las penurias, atraviesan Croacia y deciden seguir ruta a través de Hungría y Austria para, normalmente, llegar a Alemania, pero también Suecia, Dinamarca y Noruega. Sin embargo, considerando el número de personas que han pedido asilo o protección subsidiaria en países miembros de la Unión Europea, los datos estadísticos manejados por ACNUR muestran que el número de personas que lo hicieron en Croacia es una cantidad modesta: 4.857. Las estadísticas cubren un periodo de 11 años de 2004 hasta mayo de 2015. De todas esas personas que buscaron asilo o protección subsidiaria que recoge la estadística arriba mencionada, solo se han aprobado 165 peticiones. La protección que esas personas necesitan tras escapar de la guerra y la miseria debería ser facilitada por los países que disfrutan de una convivencia pacífica, pero es de sobra conocida la débil y lenta efectividad de la burocracia a la hora de resolver este tema candente. Concretamente, el tiempo de espera en Croacia normalmente es de entre seis meses a un año.

nk4

Sin embargo, la ruta de los Balcanes como parte de su camino hacia una vida fuera de peligro mantiene a algunos refugiados aquí, en Zagreb. La animosidad prevalente hacia los refugiados que buscan asilo no ha impedido a unas cuantas personas ayudar directamente con el proceso de integración. Y tendiendo una mano en solidaridad les han pasado un balón, un balón de fútbol, para que todo sea “juego limpio”, tanto en los deportes como a nivel humano.

A un buen número de aficionados del “FC Zagreb” se les ocurrió la idea de organizar algo que pudiera ayudar en la integración social de los refugiados. Como idea ya comenzó en el 2000 cuando fundaron una asociación, “Ángeles Blancos”. Insatisfechos con la situación y la falta de transparencia de la dirección del anterior Zagreb FC, no quisieron participar en lo que era ya su patente camino hacia la destrucción. La idea de fundar un nuevo club y una nueva asociación estaba ya presente entre los aficionados. Unidos en la lucha contra los aspectos negativos del fútbol contemporáneo, y abanderando tolerancia cero ante cualquier discriminación social, este club de aficionados empezó a promover la solidaridad, la tolerancia, el antifascismo y la integración social de las comunidades sociales marginadas. El Centro de Estudios por la Paz y la Red Antifascista de Zagreb pusieron en contacto a los aficionados del FC Zagreb con las personas solicitantes de asilo político. El nivel de compromiso de los “Ángeles Blancos” por la integración social de los refugiados ha dado como resultado la organización de un campeonato de fútbol sala en Italia y Alemania y ya en Zagreb en un torneo llamado simbólicamente “Todos los colores son bonitos”. Ahí se organizaron diferentes acciones, foros de activistas y talleres.

Con el deseo inalterable de fundar su propio club, un club que perteneciera directamente a sus miembros, se formó un grupo de trabajo y se comenzó el escrutinio de estatutos y condiciones de la Federación Croata de Fútbol. Queriendo promover el deporte y los valores antifascistas y estando en contra de los aspectos negativos de la representatividad, fundaron el club “Zagreb 041”. El club está organizado horizontalmente y basado en el sistema de un miembro-un voto. La democracia directa hace que la asamblea sea el organismo principal y que todos los miembros del club sean miembros de la asamblea, lo que a su vez significa que no haya cargos como presidente, secretaria o dirección del club. Los grupos de trabajo se crean si los miembros del club consideran que hay necesidad de uno de ellos. Hasta el momento hay grupos de trabajo para la logística, la administración y las finanzas, el marketing y la promoción, las gradas y el equipo de fútbol. Son miembros del club tanto hombres como mujeres, y en estos momentos hay unos cien miembros. El campo de fútbol se alquila a un equipo de una liga inferior en Dugave, un asentamiento en Zagreb, y la renta se paga a través de donaciones, cuotas de socios y la ayuda que obtienen de las personas que apoyan la idea y que han decidió ayudar al club.

NK2

Además de los jugadores de Croacia, los miembros y jugadores vienen de Senegal, Nigeria y Uganda, personas que han decidido pedir asilo en Croacia. Dado que la mayoría de ellos sentía un vacío en sus vidas cotidianas, descrito por la mayoría en la frase: “Solo como y duermo”, se gestó la idea de “Zagreb 041”. Además de ser una actividad física y una experiencia enriquecedora para llenar sus ratos de ocio, se ha convertido en una especie de extensión de la red social para los refugiados al servir de punto de encuentro con otras personas con las que poder pasar el tiempo. Para poder inscribir a los refugiados, los miembros del club afirman que necesitan esperar la confirmación de que los ciudadanos extranjeros no son miembros de federaciones de fútbol en sus países de origen, pero afortunadamente la inscripción de los jugadores se debería completar de manera satisfactoria en poco tiempo y tras ello comenzar jugar partidos oficiales.

Como es de sobra conocido, el fútbol es el deporte que más cobertura mediática recibe y por ello es gran medio para iniciar y poner en marcha este tipo de mensajes e historias. Aunque por un lado, las connotaciones racistas y nacionalistas existentes en el mundo del fútbol a menudo ensombrecen el juego, por otro lado, las iniciativas del tipo “Zagreb 041” presentan una alternativa tanto a nivel deportivo como social. La suerte del entrenador de este club, Celestine Olise, que fue entrenador infantil en uno de los clubes de fútbol de Zagreb, fue bastante similar. Los padres pronto reconocieron que no sólo era un gran deporte sino también un modelo humanístico para sus hijos. Queriendo promover los valores multiculturales y ofrecer una experiencia intercultural, decidieron mantener a Celestine como entrenador de sus hijos. Ahora se ha convertido en el entrenador del equipo “Zagreb 041” y el equipo está compitiendo en la tercera división de fútbol en Zagreb. Los miembros y simpatizantes de este club están promoviendo el mensaje del fútbol como deporte de solidaridad, de sana competitividad y respeto al prójimo. Devolviendo al fútbol al sitio donde afirman que pertenece- a las comunidades locales- no sólo están transformando dichas comunidades, sino que también están promoviendo las ideas de deportividad, integración y equidad de sus miembros y de este modo, haciendo cierta la frase de Albert Camus en la que afirmó que todo lo que sabía sobre moralidad y obligaciones humanas se lo debía al fútbol.

NK

Creative Commons License
Jogo Bonito en Zagreb by Alja Gudzevic is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

This article is also available in:

Translate this in your language

Like this Article? Share it!

Leave A Response