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November 27, 2012
November 27, 2012

Grecia: La crónica de una revolución, 2008-2012

Author: Anna Papoutsi Translator: Konstantia Nikopoulou
Categories: On the crisis, Protest
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Grecia: La crónica de una revolución, 2008-2012

Todo empieza en el año 2008. La crisis ya ha estallado en Europa, pero todavía no ha llegado a Grecia. Casi parece haberse olvidado de nosotros…

El 6 de diciembre de 2008, un oficial de policía levanta su arma y mata a sangre fría al quinceañero Alexandros Grigoropoulos en Exarchia. La noticia se difunde en toda la ciudad y esa misma noche estallan disturbios: la gente, enfurecida, ha salido espontáneamente a la calle a manifestarse.

Una generación de jóvenes, que hasta entonces se había mostrado apática, comienza a protestar por la injusta pérdida de uno de ellos y acaba politizada, auto-organizada y reclamando mucho más: justicia, oportunidades, un futuro mejor. Y estas demandas son apoyadas por personas de todas las edades: padres, empleados, estudiantes. Es un hecho y una reacción social que conmueve a personas de todo el mundo y se convierte en un símbolo como en el caso de Rodney King y la revuelta en Los Ángeles (1995) o el de Mark Duggan y los acontecimientos en Londres más tarde (2011).

Se trata de los primeros pasos inciertos de un movimiento en Grecia que va a dejar un importante legado para el futuro.

La crisis financiera de 2009 llega a Grecia de la forma más dramática, convirtiéndose incluso en una crisis de deuda soberana. Papandreou (presidente del Partido Socialista PASOK), utiliza a Papoulias (el Presidente), antes de la elección presidencial, para provocar la caída del gobierno de Karamanlis en un movimiento que muchos consideran como “golpe parlamentario”. Afirma que no apoyará la renovación del mandato de Papoulias como Presidente de la República. Sin embargo, nada más ganar las elecciones el 4 de octubre de 2009 – con el inimitable lema de “hay dinero”-, propone descaradamente a Karolos Papoulias para la Presidencia de la República, quien no parece estar molesto por esta burla. Tampoco es la primera vez que se pone al servicio de la familia Papandreou … él mismo había dejado prestados diez millones de dracmas a Andreas Papandreou para construir el chalet Rosa[1].

Después de 6 meses de negaciones y juegos de trastienda, en abril de 2010, Papandreou anuncia que Grecia recurrirá a la ayuda del FMI, la UE y el BCE.

Los ciudadanos, sin embargo, no están de acuerdo y el 5 de mayo 2010 tiene lugar una manifestación masiva en Atenas con 150.000 personas que protestan por las medidas anunciadas por el primer ministro el 2 de mayo y que se conocen como el Memorando. La protesta está marcada por la trágica muerte de tres personas en la sucursal del banco Marfin, en la calle Stadiou. Muchos hablan de conspiración, otros hacen hincapié en los manifestantes y en la gente encapuchada que no deja el paso a los bomberos. Sin embargo, una cosa es cierta: dos años y medio más tarde, todavía no existe ninguna información sobre la identidad de los responsables de estos actos. De la gente que quemaron vivas a tres personas y que cortaron el rumbo de las luchas sociales en el momento en que 172 parlamentarios aprobaban con sus votos el primer memorando para que Grecia pudiera obtener un préstamo de 110 mil millones de euros del FMI y el BCE con condiciones onerosas. Según las estimaciones, solamente Alemania ha ganado 400 millones de euros con este primer préstamo.

Tuvo que pasar un año desde los trágicos acontecimientos de Marfin para que la gente saliera de nuevo a la calle, y eso fue a través de los llamamientos pacifistas del movimiento de los Indignados. El 25 de mayo de 2011, y afectados por la pancarta colgada en las plazas de España donde ponía: “Sshh silencio, para no despertar a los griegos”, tiene lugar el primer encuentro de los Indignados con la ocupación de la plaza Syntagma. Se acuerdan asambleas populares cada día a las 21.00 horas, se crean varios grupos temáticos de trabajo y otras instituciones, como un punto de primeros auxilios. La persistencia de los Indignados con la no-violencia y la protesta pacífica encuentra apoyo por los ciudadanos, que parecen despertar de su letargo, superar la decepción que supuso la aprobación del primer Memorando y volver a la calle de forma masiva y con más dinamismo que nunca.

El 15 de junio de 2011, por decisión de la Asamblea Popular de la Plaza Syntagma, los Indignados llamaron a rodear el parlamento para impedir que entraran los diputados y se depositara el Marco a Medio Plazo de la Estrategia Fiscal 2012-2015. El cerco, por supuesto, fracasó debido a la supresión salvaje. La policía antidisturbios y los grupos policiales DELTA y DIAS parecían estar fuera de control y con una ferocidad sin precedentes atacaron a manifestantes y periodistas, haciendo uso excesivo de la fuerza, de los gases lacrimógenos y de las granadas. Sin embargo, es sólo un anticipo de lo que sucedería después.

El verdadero cambio hacia una represión policial brutal y una violencia autoritaria exacerbada se produce el 28 y el 29 junio de 2011, durante el bloqueo de dos días que se hace al Parlamento para evitar que se apruebe el Marco a Medio Plazo. Se repite el mismo patrón de represión y se torna obvio que ha habido una orden de desalojar los Indignados de la plaza a toda costa. Inmediatamente después del anuncio de la votación en favor del Marco Fiscal, la policía anti disturbios ataca a los manifestantes y los aleja del lugar. A pesar de los desesperados intentos de las autoridades, la plaza se vuelve a ocupar la misma noche, se limpia y las asambleas vuelven a funcionar con normalidad al día siguiente.

Aquel junio es una fecha clave para la represión policial. Los que tienen experiencia se dan cuenta del cambio que sucede. Se hace obvio que el gobierno ha decidido utilizar la fuerza y la represión policial para hacer frente a los movimientos sociales. Es por eso que es tan abierta e innecesariamente excesiva. En las plazas se debate sobre la violencia y la mayoría de los ciudadanos, debido a su participación activa, empieza a entender las condiciones que dan origen a la violencia en las manifestaciones.

El otoño llega a Atenas, ya vacía de Indignados. El gobierno, en conjunto con el alcalde de la ciudad, ha aprovechado las vacaciones de verano para disolver la ocupación de la plaza Syntagma por la fuerza. Hay una calma inquietante, a pesar de la recesión y la pobreza. El 19 y 20 de octubre de 2011 se organiza una nueva huelga de 48 horas. Las manifestaciones son masivas. El sindicato PAME del Partido Comunista, como de costumbre, tiene una columna separada pero por primera vez, se mantiene delante del Parlamento. Con su postura, asegurando con un cordón de vigilancia que el resto de manifestantes no se acercará al Parlamento, el partido comunista da la razón a las personas que le acusan de colaborar con la policía anti disturbios. La tensión que se genera da lugar a enfrentamientos entre los manifestantes y el PAME del Partido Comunista. El segundo día de la huelga, aunque no registra los incidentes del día anterior, está marcado por la muerte de un sindicalista del PAME de ataque al corazón.

Entre proclamas de referéndum y amenazas de expulsión del Espacio Económico Europeo y la Unión Europea, las protestas sociales empiezan a calmarse de nuevo, ya que la gente se encuentra muy descolocada. Sin embargo, la aprobación del Segundo Memorando de Acuerdo Económico por el gobierno tecnócrata de Papademos saca de nuevo a los ciudadanos en la calle el 12 de febrero de 2012 en lo que sería la concentración más grande de los últimos años. ¡Los medios de comunicación extranjeros hablan de un millón de manifestantes! Pese a las protestas, el Memorando se aprueba con 199 votos favorables y Atenas vuelve a arder aquella noche. La brutal represión policial y los choques generalizados entre los manifestantes y la policía llevan a un recuento triste para la ciudad. Sin embargo, el duelo por los bancos y los cines antiguos quemados es mayor que por la aprobación del segundo Memorando que sella definitivamente la destrucción del país.

Desde entonces y hasta hoy no se registra casi ninguna protesta realmente masiva, las que se llevan a cabo son muy débiles. Se podría decir que son casi rutinarias: 26 de septiembre de 2012, 9 de octubre 2012, 18 de octubre 2012, o 6-7 de noviembre de 2012, cuando los 153 diputados deciden hipotecar las últimas infraestructuras del país al votar el Memorando a Medio Plazo de 2013-2016.

Lo más destacado es el intento de una huelga coordinada en Europa el 14 de noviembre de 2012. Los sindicatos GSEE y ADEDY convocan un triste parón de tres horas y una manifestación aún más lúgubre, mientras que en España y Portugal las calles se inundan con millones de ciudadanos.

La paradoja es que, mientras la recesión se profundiza y las condiciones y las perspectivas de la mayoría de los ciudadanos son peores, las protestas, por alguna razón, son cada vez más débiles. Hay sin duda personas que nunca manifestaron su desacuerdo con estas medidas y que se limitaron a criticar desde la comodidad de su sofá durante la pausa publicitaria. Sobre esta gente no puedo hablar, aunque puedo entender qué es lo que les detiene. Pero siento la necesidad de comprender qué es lo que frena a todas estas personas que estuvieron en las protestas el año pasado y que ahora no se vuelven a manifestar.

La ausencia del movimiento de Indignados juega un papel importante. La ocupación de la plaza Syntagma y las reuniones diarias dieron a los ciudadanos una sensación de familiaridad y seguridad que les hacía participar en las manifestaciones y permanecer en la plaza. Ahora es evidente que incluso aquellos que insisten en ir a las manifestaciones, ya sean de las que acaban con incidentes violentos o no, no están dispuestos a quedarse y luchar.

A todo esto se añade una sensación general de cansancio, de resignación y de impotencia a la reacción que se debe a los fracasos de las protestas de los últimos dos años. Esta sensación de futilidad es un fenómeno generalizado en las discusiones antes y después de las manifestaciones.

Por último, la excesiva violencia, la represión y la sensación de que la policía no está bajo ningún control hace que la gente tenga miedo. Este sentimiento de inseguridad se ve agravado por la violencia de la organización criminal neo-Nazi “Amanecer Dorado”, cuya presencia es en parte el resultado del discurso de extrema derecha empleado tanto por el actual como por el anterior gobierno, además de los Medios de comunicación, y que está sostenida por la policía desde hace años. La gente se encierra y se arraiga en su microcosmo particular y acaba siendo un poco menos ciudadano…

La primavera y el verano de 2011 fue una “primavera” real para los movimientos en Grecia-y en el resto del mundo-, pero desde entonces la gente no ha vuelto a manifestarse masivamente y a luchar en las calles. Esperemos que el febrero de 2012 no fuese el último destello antes de la muerte final…

 

[1] En 1995 el Primer Ministro de entonces, Andreas Papandreou que es el padre de George Papandreou (Primer Ministro anterior), después de casarse con una azafata, se compró una villa en el suburbio más caro de Atenas. Carolos Papoulias, el Presidente de la Republica de ahora, declaró a la Hacienda Pública que fue él que le prestó el dinero para comprarla…

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Grecia: La crónica de una revolución, 2008-2012 by Anna Papoutsi is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

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