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February 4, 2014
February 4, 2014

La presidencia de la UE y el fondo del mar Egeo

Source: Truthout  Category: Borders
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La presidencia de la UE y el fondo del mar Egeo

Tres supervivientes del incidente de Farmakonisi dieron una rueda de prensa con la ayuda de un traductor sobre el incidente de la plaza Syntagma en Atenas
Foto: Angelos Kalodoukas

La presidencia de la Unión Europea fue transferida a Grecia el 1 de enero de 2014. Sólo 20 días después, una historia ya familiar se repetía en las fronteras europeas. Un barco a bordo del cual se encontraban refugiados de Afghanistan y Siria fue hallado por la guarda costera griega en aguas cerca de la isla de Farmakonisi, cerca de Turquía. Según las víctimas y los oficiales de la Agencia de Refugiados de la ONU (UNHCR) en Atenas, los guardacostas comenzaron – ilegalmente – a remolcar el barco hacia aguas turcas.

Sin embargo, el pequeño barco – lleno de gente – volcó. Nueve niños y tres mujeres se ahogaron. Dos días más tarde, con la ayuda de ONGs y UNHCR, las víctimas que sobrevivieron dieron testimonio, en directo en televisión, donde describían cómo los guardacostas previnieron físicamente que pudieran salvarse o rescatar a sus familiares. La policía costera se apresuró en publicar testimonios contradictorios, provenientes de los mismos refugiados que se habían visto envueltos en la tragedia. Sin embargo la oficina de Atenas de la UNHCR y otras asociaciones de refugiados expresaron de inmediato sus dudas sobre la validez de dichos testimonios. Al día siguiente, la Comunidad Afghana de Grecia informó que los oficiales de policía habían arrestado a seis supervivientes a pesar de que poseían la documentación e identificación requeridas que detallaban claramente quiénes eran. Presuntamente, la policía intentó intimidar a los refugiados.

Tácticas tales como las empleadas por la Guarda Costera griega en Farmakonisi se convirtieron en habituales en las fronteras europeas. En diciembre de 2013, Amnistía Internacional informó de que las autoridades de las fronteras griegas y europeas estaban evitando que refugiados sirios entrasen en territorio europeo, dejándolos sin ayuda en el agua, asaltándolos y destruyendo o confiscando sus posesiones. También, en diciembre de 2013, se publicó una grabación del jefe de policía griego diciéndole a un colega policía que “deberíamos hacer de sus vidas un infierno”, refiriéndose a los refugiados. Para cualquiera que esté familiarizado con la situación actual de Grecia, esa declaración por parte del jefe de policía es apenas impactante, dado el número de informes sobre xenofobia y racismo dentro de las fuerzas policiales griegas.

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Uno de los supervivientes de Farmakonisi que perdió a su familiar en el agua, llora mientras sus palabras son traducidas al griego por un activista afghano/griego (Foto: Angelos Kalodoukas)

La política del retroceso

Sin embargo, hay que reconocer que esto no sólo es un problema normativo; es profundamente político. Una declaración por parte del Ministro de Transporte y el Egeo, Miltiadis Varvitsiotis, responsable de la policía costera, no expresó sus condolencias por las 12 muertes, si no que culpó a cualquiera que se quejó, alegando que trataban de dañar a Grecia y declarando que nadie quiere que las fronteras de su país se abran para todos los refugiados. Sin embargo, no está sólo: la retórica y práctica de muchos de los líderes políticos griegos actuales, desde hace ya algún tiempo, han reflejado la opinión de las muertes de las personas en las fronteras son aceptables e incluso deseadas en pos de la normativa de prevención de la inmigración indocumentada.

Por ejemplo, el actual Ministro de Sanidad Adonis Georgiades propuso, en una entrevista de 2011 con la revista Crash, que las minas antipersona deberían ser reactivadas a lo largo de la frontera greco-turca para prevenir así el flujo de refugiados. El mismo año, su asesor (y antiguo miembro parlamentario) Thanos Plevris dijo, durante un evento público, que la seguridad de la frontera se basa en las muertes de aquellos que osan cruzarla, representando un efectivo método disuasorio.

El primer ministro griego Antonis Samaras, se contuvo más en sus declaraciones, nunca se refirió de manera explícita a las muertes de los refugiados en las fronteras, aunque sus intenciones políticas reales salieron a la luz en diciembre de 2013, cuando se jactó en el parlamento griego que su gobierno había tenido éxito a la hora de influenciar a la UE al implementar la orden del día del sur de Europa en cuanto a “inmigración ilegal” usando “tácticas de retroceso, que estaban prohibidas hasta ahora”. El incidente de Farmakonisi se convertiría en el típico ejemplo de esas tácticas una vez prohibidas, las cuales según el primer ministro griego, tienen cabida en una orden del día de la política europea más amplia. Las prioridades explícitas del presupuesto de muchos estados europeos hacen referencia a la seguridad de las fronteras, centros de detención u operaciones bélicas en todo el mundo más que a la protección de los refugiados de dichas guerras.

Eshanolla Safi, una de las víctimas de la tragedia de Farmakonisi, es probablemente uno de los mejores ejemplos de la actitud más amplia que las autoridades europeas han tomado con los refugiados: vivía en Noruega como persona que buscaba asilo político durante seis años hasta que fue deportado a Afghanistan. Sin embargo, su vida corría peligro, y junto con su familia, trató de volver a Europa. Vió cómo su esposa y sus hijos murieron en el mar Egeo mientras que él no podía hacer nada para ayudarlos. Sin embargo, ambas fuerzas armadas, noruega y griega, participan en operaciones de la OTAN en Afghanistan.

Hacer la vida imposible

Los refugiados (documentados o no) son objetivos perseguidos de manera brutal y en masa no sólo por la normativa de fronteras, sino también en el contexto de la normativa urbana. En el caso de Grecia, la operación policial “Xenios Zeus” es un ejemplo primario del gobierno del Sr. Samaras. Desde la inauguración en agosto de 2012, la operación se ha saldado con 80000 detenidos de color, de los cuales la mayoría ni siquiera había quebrantado la ley, según declaraciones policiales a la prensa. Sin embargo, la mayoría de estos inocentes fueron finalmente liberados. En septiembre de 2013, en torno a 5000 personas permenecían encerradas, la mayoría a causa de la falta de documentación, en nuevos centros de detención construídos a lo largo de todo el país endeudado. Las condiciones de esos centros habían sido condenadas por varios informes. Más allá de las meras dimensiones normativas y legales, la implicación política de esta normativa gubernamental es que una proporción sustancial de la población del país se convierte en objetivo, simplemente por su color de piel, siguiendo directamente la política del partido neo-nazi Amanecer Dorado.

La teoría de la conspiración promovida dentro de los círculos de extrema derecha se basa en la creencia de que los migrantes vienen a Grecia en el contexto de un plan perfectamente organizado para quitarles el país a los griegos. Se pinta como una especie de guerra en la que se espera que los “invasores” sean atacados.La adopción de tal retórica por parte del gobierno se reflejó de forma explícita en la campaña de pre-elección del Sr. Samaras en 2012, cuando declaró que los migrantes ilegales se habían convertido en los “tiranos de la sociedad” y que “nuestras ciudades estaban ocupadas por inmigrantes ilegales” y había que “reocuparlas”.

Aparentemente, el gobierno de Samaras posee muchas posturas contradictorias en cuanto a la extrema derecha. Por ejemplo, durante un discurso de octubre en Washington DC, declaró que se oponía a los extremistas de derecha y se atribuía un papel esencial en la persecución a Amanecer Dorado. A pesar del arresto y subsecuentes cargos criminales de miembros clave de Amenecer Dorado, incluyendo al líder del partido, Nikos Michaloliakos, la realidad es que el Sr. Samaras nombró como ministros y asesores a prominentes miembros de la extrema derecha griega, tales como Adonis Georgiades y Failos Kranidioti.

Muy cómodamente comparte sus asientos parlamentarios con otros miembros del parlamento de la extrema derecha en su propio partido, como Makis Vorides, quien reemplazó al ahora encarcelado líder de Amanecer Dorado como el antiguo líder de la sección juvenil de la organización neo-fascista EPEN. Lo que es más, el Ministro de Policía Nicos Dendias fue relacionado con el partido de la extrema derecha ENEK, según el parlamentario de izquierdas Papademoulis – conexión que Dendias niega.

Ya sea el Ministro de Policía un miembro del partido neo-fascista ENEK o no es menos relevante que sus recientes declaraciones durante una entrevista radiofónica en referencia al incidente de Farmakonisi. En dicha entrevista, declara que “la calidad de inmigrantes” que llega a Grecia es “trágica” y que “son de Bangladesh y Afghanistan” – no es como la inmigración europea que países como Suecia recibe – lo cual es sin duda un reflejo de su pensamiento racista. Esta declaración tuvo lugar un año después que la policía al mando del Sr. Dendias atacó y desalojó el mayor centro social anti-nazi de Atenas, una acción que abrió la veda para ataques racistas en áreas de la ciudad donde no eran posibles anteriormente.

La derecha y la extrema derecha

Dentro del contexto de los partidos políticos, hasta septiembre de 2013, hubo una complicidad explícita entre el partido del Sr. Samaras y el neo-nazi Amanecer Dorado. Sólo unos meses antes de los arrestos de mayo de 2013, el partido de Nueva Democracia (ND) de Samaras bloqueó una enmienda anti-racista que hubiera criminalizado el racismo y la negación del holocausto. Dado que estos son el dogma de la afiliación de Amanecer Dorado, uno sólo puede asumir que la maniobra de bloqueo de la enmienda fue un acto de ND para proteger Amanecer Dorado. A cambio, Amanecer Dorado apoyó al gobierno de Samaras en al menos dos decisiones desde junio de 2012: primera, cuando el gobierno cerró de la noche a la mañana la Compañía de Televisión Pública (ERT) y segunda, cuando aplicó exenciones adicionales en el pago de impuestos a las compañías griegas de barcos. Sólo unos días antes del arresto de los líderes de Amanecer Dorado, el antiguo ministro de ND, Byron Polydoras, habló abiertamente sobre la potencial colaboración entre su partido y Amanecer Dorado. No estaba solo: por aquel entonces, el simpatizante y prominente periodista Babis Papademitriou señaló la responsabilidad de Amanecer Dorado y propuso una coalición gubernamental entre este y ND.

En el caso del gobierno griego, Amanecer Dorado ha demostrado ser una poderosa herramienta en ayuda de Samaras a la hora de legitimar políticas racistas e implementar lo que previamente habrían sido operaciones racistas inaceptables tales como Xenios Zeus. En realidad, la retórica y práctica de los dos partidos es muy parecida. Ambos demandan control y limitación de la inmigración sin documentar. Ambos abogan por medidas físicas en contra de los migrantes, tanto si son empujarlos deliberadamente al mar, como en el caso de los guardacostas del Sr. Varvitsiotis, o mediante sugerencias, captadas en vídeo, del candidato de Amanecer Dorado Plomaritis para convertir a los migrantes en jabón. Estos peligrosos falsamente absurdos discursos como los de Plomaritis o los miembros del parlamente de Amanecer Dorado, como Mattheopoulos (que canta con su grupo “Oh, cómo me gusta Auschwitz!”) han facilitado al Sr. Samaras la ampliación de su propia política de extrema derecha. Dentro del contexto de tal aberrante comportamiento público, la normativa gubernamental que propició el arresto de 80000 personas de color o el “empujón” de los refugiados fuera del barco ya no parecen tan extremas.

GreciaLa simpatía que levantan las ideas de la extrema derecha no es un fenómeno únicamente griego: los partidos conservadores se han unido en coaliciones en otros países europeos como Noruega u Holanda, mientras que Austria y Francia vieron cómo tales partidos resurgieron en un pasado reciente. Lo que es más, el gobierno conservador briánido parece estar tomando políticas anti-migratorias de English Defence League (EDL) y British National Party (BNP), limitando los derechos de los migrantes, organizando operaciones de cacheo las cuales se centran exclusivamente en las personas de color del metro de Londres, etc. Estas situaciones surgen en un nexo mucho más amplio de ataques a los migrantes por parte de los neo-nazis en las calles de las ciudades europeas – siendo recientemente el centro de atención.

El caso de Farmakonisi y previos incidentes tales como el de Lampedusa destacan las tácticas empleadas por las fuerzas fronterizas europeas que son en realidad tan extremas como las proposiciones de la extrema derecha europea, mientras que parece existir una intimidad ideológica entre los partidos del centro-derecha y la extrema-derecha en toda Europa. Así que la pregunta es: si la extrema derecha y los gobiernos europeos, facilitado por las normativas europeas, ponen a los migrantes como objetivos tanto en las calles como en las fronteras, de manera oficial y no-oficial, ¿cuál es la diferencia entre la UE, los gobiernos individuales (como el griego) y los neo-nazis?

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