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May 28, 2013
May 28, 2013

¿La situación está realmente mejorando?

Author: Giorgis Katrougalos* Translator: Anna Papoutsi
Source: Enet  Category: On the crisis
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¿La situación está realmente mejorando?

Nietzsche, interpretando el famoso mito, escribe que Zeus dejó a Esperanza en la caja de Pandora no por compasión, sino por malicia, porque esperanza sin respuesta y sobre todo sin la decisión de actuar no es un regalo sino una maldición. “Tal esperanza”, dice el filósofo en “Menschliches, Allzumenschliches”, es el peor de los males porque prolonga el tormento eterno del hombre”.

El gobierno está tratando de cultivar un similar clima de optimismo artificial y de rendición, utilizando los últimos informes de la troika, del FMI y de varios funcionarios europeos. ¿Hay de verdad, un ímpetu, un “viento favorable” como nos están tratando de convencer los “portavoces” del gobierno? La vida diaria por supuesto está enviando otros mensajes, unos de persistencia de la crisis, de recesión y aumento del desempleo. ¿Es posible que no estemos viendo el cambio en la vida cotidiana, pero que éste esté ya en marcha en el horizonte?

Desafortunadamente, no es así. Lo demuestran las mismas prominentes declaraciones e informes en las que se basa este ataque comunicativo de optimismo. Las proclamaciones, por ejemplo, de Dijsselbloem, jefe del Eurogrupo, de un nuevo tijeretazo en la deuda en 2014, son efectivamente una admisión de que la deuda no es sostenible, a pesar de sostener que la aplicación del Memorando está ahora en buen camino. Los números, después de todo, son implacables: del 120% del PIB, que era la deuda antes de la “salvación” del país por los memorandos, ahora ha subido al 170%. De hecho, si el recorte de la deuda es dictada por nuestros acreedores, de manera similar a la PSI, básicamente va a agobiar más –en lugar de aliviar– la economía griega.

Los elementos que los recientes informes ven como positivos necesitan traducción para ser entendidos: se celebra que ya se ha reducido por dos tercios nuestra competitividad en la zona euro, respecto a los costes salariales. En otras palabras, esto significa que debemos celebrar que nuestros salarios se hayan reducido, pero mejor no alegrarnos mucho, ya que otra reducción está en camino, hasta cubrir un tercio más de pérdida de competitividad.

La reducción del déficit presupuestario (sin precedentes, según el ministro de Hacienda) y el proclamado superávit primario esconden, por un lado los enormes déficits de los fondos de seguros (están aproximando a € 3 mil millones) y por otro lado que este “logro” no se debe al aumento de los ingresos por la lucha contra la evasión fiscal, que es la razón principal de los déficits, sino sólo a los recortes de los salarios, las pensiones y el desmantelamiento de la infraestructura del estado de bienestar.

Pero lo más importante no es si la deseada recuperación va a venir en 2014, que al parecer es lo contrario de seguro si se tiene en cuenta las constantes negaciones de dichos objetivos. (Según el primero Memorando, les recuerdo, habríamos regresado a los mercados en 2013). El problema es sobre todo quien se beneficiará y qué carácter tendrá la recuperación. Si dejamos que el gobierno complete su trabajo, ya sabemos la respuesta. El neoliberalismo aplicado está señalando una lenta recuperación que se basa en salarios de Bulgaria y tasas de desempleo superiores al 20%, en desmoronamiento no sólo de los derechos de los trabajadores, sino también de cualquier otra disposición de organizada convivencia social. Las medidas de liberalización anunciadas, como la apertura de las tiendas los domingos, proclaman, por ejemplo, la muerte del pequeño comercio griego. Ya se ha señalado en los textos de la troika que en nuestro país la proporción de los free lance es 36%, mientras que el promedio en la zona euro es sólo 11%. Esto es lo que medidas similares vienen para “arreglar”.

Por supuesto, nada de esto es predeterminado. En este momento en toda Europa el tema es si las políticas neoliberales de austeridad van a seguir o sustituirse por una nueva receta de desarrollo de calidad social. Las protestas de ayer en Portugal señalan el camino. Esperanza deja de ser una maldición, cuando se convierte en estímulo para resistencia y acción.

* Profesor de Derecho Constitucional a la Universidad de Traca

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