Saturday 04th July 2020
x-pressed | an open journal
March 5, 2012
March 5, 2012

Listen Little Man de Grecia 2012

Author: Menelaos Voulgaris Translator: Sara R. Romo
Source: alterthess  Category: On the crisis
This article is also available in: elenpl
Listen Little Man de Grecia 2012

En 1948 Wilhelm Reich escribió su famoso libro “Listen, Little Man!” (¡Escucha, hombrecito!)

En este libro el autor hablaba sobre la persona normal que espera que todo sea fijado para ella, que asigna a los demás la toma de sus decisiones, y que se las arregla siempre para estar a expensas de los demás. Alguien que, en otras palabras, es una persona pequeña, un hombrecito.

Hoy, en la Grecia del 2012, nos encontramos con el mismo hombrecito, pero esta vez él tiene partidarios e incluso mentores. El hombrecito griego de 2012 no es ni él que se ha colocado bien, ha votado por el PASOK[1] o ND[2] , y está trabajando en los medios de comunicación públicos gracias a sus contactos ni aquel cuyo salario, a pesar de la crisis económica, se ha mantenido intacto.

El pequeño hombre no es ni el hombre de confianza del partido ni el agente fiscal corrupto.

El pequeño hombre es la persona normal que ha sido dañada y que mira cómo su vida está yendo a cero, pero no hace nada al respecto. El pequeño hombre que, después de ocho horas de trabajo por un salario de 500 euros, vuelve a casa y ve la televisión y las noticias. Este hombrecito se queda en casa, sale de vez en cuando con sus amigos y habla con ellos empleando palabras grandes. Dice que ya no puede más, que las cosas han llegado a un punto muerto. Dice que la gente debe salir a las calles y deshacerse de este maldito gobierno. Él siempre habla y habla y habla.

La verdad, sin embargo, es que este pequeño hombre tiene mucho miedo. Miedo de salir a la calle porque no quiere que le peguen. Por eso espera el momento en que la gente estará preparada para levantarse, y entonces él saldrá y escogerá protestar por sus derechos sea como sea. Pero además tiene miedo de salir porque es demasiado pequeño para soportar el peso de ir el primero. Pero no lo es. Las condiciones en Grecia quizás hayan llegado ahora a un punto muerto, pero a este punto han llegado ya muchas familias. El país quizá esté en bancarrota ahora, pero hay muchas familias que ya están en quiebra, mucha gente que está desempleada, muchos propietarios que no se pueden permitir pagar las facturas, muchos padres que ven a sus hijos pasar hambre. Esta gente ya ha salido a las calles. Primero de manera pacífica, pero cuando se han dado cuenta de que no pueden aguantar más, cuando, además de preocuparse por sí mismos y por sus hijos, se tienen que preocupar también por la abuela cuya pensión ha sido minimizada, entonces ya pasan al siguiente nivel.

Uno esperaría encontrar al hombre pequeño siendo acuciado por todo esto e impulsado así a salir a la calle para derrocar a este gobierno. Uno esperaría que el hombrecito condenara activamente todas estas políticas antes de que él mismo llegara a ese punto. Pero al hombrecito no se le encuentra por ninguna parte. Está en casa, viendo la tele. Y tú dirás, “bueno, al principio él tenía miedo de ir el primero pero ahora hay otros ahí fuera también, como él esperaba. Entonces, ¿por qué no está fuera en las calles luchando?”.
Pues porque el hombrecito se está volviendo ciego. Ya no ve gente; todo lo que ve es alboroto y un maldito caos. No ve a los hombres en paro que no tienen dinero para alimentar a sus hijos ni estudiantes desesperados sin futuro; él sólo ve mecanismos paraestatales.

Y en medio de este caos, los medios de comunicación están siempre ahí para el pequeño hombre. Enseñarán a la persona que quemó el cine Atticon y lo mostrarán como un saqueador y no como un ciudadano desesperado. El cine Atticon estará en las noticias; llegará a los titulares de los periódicos tapando otros tan importantes como el salario mínimo de 450 euros, la eliminación de los derechos laborales, y el nuevo impuesto brutal ordenado por el gobierno. Pero el cine Atticon[3] fue incendiado, y el hombrecito está ahora hablando sobre esos salvajes que quemaron el histórico edificio.

Y, de acuerdo, los medios de comunicación están controlados por los gobiernos y por los notables locales, así que tienen una razón. Pero, ¿por qué el hombrecito les cree? Si sólo el otro día vio a la familia que vivía en el piso de al lado yéndose a un apartamento de un dormitorio porque ya no se podía permitir pagar el otro. Si sólo ayer su hijo le contó que un compañero de clase no había comido desde hacía tres días. Hoy él ha recibido el nuevo impuesto que, cosa extraña, ha aumentado mientras que su salario ha bajado todavía más. ¿Por qué les cree? Porque así, el pequeño hombre se puede quedar en casa un poquito más. Porque si ve la verdad y tiene un poco de decencia, tendrá que salir con una piedra en la mano y luchar por sus semejantes, luchar porque pronto él mismo estará en esa situación. Pero está claro que él no va a unirse a los paraestatales ni a los provocadores. ¿Quién haría algo así?

Pero, ¡NO! El hombrecito se hace el loco porque eso es lo que hace mejor. Toda su vida ha hecho que otros tomen decisiones por él y que actúen en su nombre. Desde que sus padres siempre le decían qué hacer en casa, desde la universidad cuando se rebeló bajo el liderazgo del KNE[4] y todo este tiempo ha estado votando para que la gente le diga lo que tiene que hacer o, mejor aún, para que actúen en su nombre. La verdad entonces es que el hombrecito no tiene miedo del policía al que se va a enfrentar si decide coger el toro por los cuernos, ni tiene miedo de ir a juicio si le arrestan. Al pequeño hombre le da pánico la simple idea de ser parte activa de algo.

Está aterrorizado porque no sabe cómo hacerlo. Así que está esperando que la revolución la hagan otros o, mejor aún, que los otros hagan lo que tiene que ser hecho y él sólo disfrutará del resultado, pero siempre teniendo miedo y sintiéndose muy pequeño en su casa. Él está aterrorizado porque, como un hombrecito que es, es demasiado pequeño para hacer algo por su propia iniciativa.

No, hombrecito, no voy a apoyarte por mucho que quieras.

No, hombrecito, no voy a justificar tu comportamiento por mucho que lo necesites. Porque cuando te necesité, tú estabas demasiado asustado en casa con tu tele encendida, maldiciéndome por haber quemado Atenas.

 

[1] El llamado partido socialista que ha sido gobernando a Grecia durante 22 años (1981-1989, 1993-2004, 2009-2012) de los 38 años desde el fin de la dictadura (1974). Todavía, es uno de los partidos del gobierno de coalición

[2] El partido conservador que está en la cabeza del gobierno de la coalición

[3] Cine del centro de Atenas que fue quemado durante las revueltas del 12 de febrero de 2012. Fue muy comentado porque estaba situado en un precioso edificio neoclásico.

[4] La Juventud del Partido Comunista

This article is also available in:

Translate this in your language

Like this Article? Share it!

Leave A Response