Wednesday 18th October 2017
x-pressed | an open journal
June 8, 2016
June 8, 2016

“Los poderes hegemónicos de la UE han ido demasiado lejos”: El gobierno fronterizo y el derecho a la movilidad

Author: Anna Papoutsi Translator: Susana García
Source: Verso  Category: Borders
This article is also available in: deelenfr
“Los poderes hegemónicos de la UE han ido demasiado lejos”: El gobierno fronterizo y el derecho a la movilidad

Inmediatamente después del 18 de marzo, fecha en la que se firmó el tratado entre UE y Turquía, comenzaron las devoluciones de migrantes por barco desde Grecia con destino Turquia. El anterior régimen fronterizo y migratorio vigente en UE y en otras partes de la comunidad internacional dejó de ser operativo. El nuevo régimen emergente está creando nuevas categorías entre aquellos migrantes que son “merecedores” del régimen de refugiado y los que no. Un sistema de inclusión e exclusión. ¿Quiénes merece protección internacional? ¿En qué lugar se está a salvo? ¿Qué significa estar dentro del territorio de la UE? ¿Dónde se encuentra ese “dentro” y qué marca la transición desde afuera?

Durante el 2015 y en los primeros meses del 2016, alrededor de un millón de personas desafiaron directamente el régimen fronterizo de la UE, haciendo zozobrar los mismo mecanismos de toma de decisiones de la UE [1]. Grecia, y la isla de Lesbos en particular, han sido el principal escenario del drama fronterizo y de la lucha diaria de esas poblaciones en tránsito. Este año ha sido también testigo de la solidaridad sin precedentes de la poblaciones locales. Está claro que la crisis de los refugiados es un manifestación más de la lucha entre los poderes hegemónicos (UE; Naciones-Estado) y la gente (local o migrante) por los espacios y el derecho al tránsito. En un espectacular y poderoso momento histórico, estamos asistiendo a una nueva articulación y comprensión de ese derecho al tránsito, a la movilidad. Las personas que llegan a la isla de Lesbos se hicieron visibles y dijeron: “Estamos aquí, tienen que reconocernos y dejarnos pasar, tienen que abrir las fronteras”.

Reclamaron por si mismos y para sí mismos el derecho a la movilidad. En un esfuerzo por controlar la inquietud de varios miembros-estado y la opinión pública, la comisión de la UE ha instrumentalizado la situación de debilidad griega para retomar el control sobre la movilidad de las personas. Tal y cómo ya hemos afirmado en otras ocasiones [2], la construcción de la crisis de refugiados sobre la ya existente crisis financiera e institucional griega, consolida una vez más el rol del país como indigno miembro-estado de la UE. La reiteración de ese rol reafirma ea territorio griego como un espacio de respuestas e intervenciones espécificas, un espacio que no se encuentra ni dentro ni fuera de la UE. Esta condición liminal permitió la rápida introducción y difusión de los hotspots, “lugares de recepción y registro,” en territorio europeo. Primeramente fue contextualizado por el Comisario europeo de Migración, Asuntos Internos y Ciudadanía, Dimitris Avramopoulos, como un procedimiento de ventanilla única, destinado a abordar y enmendar fallos y casos pendientes. Estos hotspots se han convertido en el principal instrumento- junto con el Mecanismo de Relocación y la nueva Guardia Fronteriza y Costera europea- de este régimen fronterizo emergente. Los hotspots pude que sean su loci específico de implementación y depliegue. Se están desarrollando sistemas de catagorización de personas, otorgando protección internacional a aquellos considerados merecedores de ella, así como la gestión tanto de los no deseados como de los deseados. Sin embargo, todo el territorio griego está conviertiéndose en un contenedor de los considerados no merecedores de dicha protección, un espacio para su gestión. Y precisamente debido a la propia concepción del territorio griego como un espacio también indigno, ha hecho de Grecia el lugar apropiado para esa función fronteriza.

Las fronteras fueron históricamente desarrolladas para servir intereses militares y han constituido una herramienta fundamental para la construcción de los Estados, naciones, identidades. Han estado ahí para demarcar la soberanía de los Estados y para (re)produdicir ideas de identidad nacional y pertenencia a un específico sistema gubernamental. En este contexto, el enemigo siempre han sido los otros Estados. Este estadocentrismo creó la ilusión de una fronteras impenetrables y el consiguiente temor reverencial ante su presencia. Incluso hoy en día lo que transforma y produce fronteras es principalmente el control migratorio y el contra-terrorismo. Ambos se construyen como amenazas relacionadas y, de esta manera, el enemigo pasa a pertenecer a cierta categoría de personas. Las fronteras se (re)producen como efecto de los intentos por parte de los poderes hegemónicos de ganar el control de la movilidad de las poblaciones, creando al mismo tiempo personas hipermóviles e inmovilizándo a otras o forzándolas a moverse. La frontera se convierte en un filtro para los no deseados pero también un aparato que continuamente produce nuevas categorías de pertenencia y merecimiento (p.ej. Conviertiendo a la gente en ilegales).

Esta función de la frontera no tiene lugar necesariamente en una ubicación geográfica marcada por las líneas fronterizas de un Estado, y no se puede mantener solo con la construcción de muros. Sin embargo, esas barreras físicas juegan un papel importante en este sistema de movilidades e inclusiones jerarquizadas, y en el número de muertos. En este sentido, la Fortaleza Europea, tan comunmente invocada por la Acadenia y el los circulos de activistas, pude que no sea la manera más apropiada de imaginar las fronteras de la UE porque crea una ilusión de espacio “interior” seguro, habitado por personas merecedoras y ciudadanos en igualdad, y un espacio “exterior” peligroso, pululado por gente indeseada. El sistema de los hotspots no puede ofrecer una mejor explicación de lo que significa esa obsoleta percepción de las fronteras. Situada dentro del territorio de la UE, pero arrabatada su soberanía de Estado, es más un espacio jurisdicional supra-estatal que gobierna sobre méritos, movilidad e inclusión [3].

Mientras que de ahora en adelante no queda nada claro quien merece protección y el derecho a moverse, lo que ha quedado bien patente para muchos es que en su constante guerra contra los pueblos, los poderes hegemónicos de la UE han ido muy lejos, amenazando directamente el entramado legal de la UE surgido tras la Segunda Guerra Mundial.

Anna Papoutsi está realizando actualmente sus estudios de doctorado en la Universidad de Birmingham y es co-autora de “Crisis or Zemblanity? Viewing the ‘Migration Crisis’ through a Greek Lens” así como miembro del proyecto de investigaciín colectivo Transcapes

[1] Ven Fotiadis, A., “How the EU – Turkey Deal Came to be”, Analyze Greece)

[2] Christodoulou, Y., Papada, E., Papoutsi, A. and Vradis, A. (2016), “Crisis or Zemblanity: Viewing the ‘Migration Crisis’ through a Greek Lens”, Mediterranean Politics

[3] Ven también nuestro artículo y docu sobre los hotspots

This article is also available in:

Translate this in your language

Like this Article? Share it!

Leave A Response