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January 29, 2014
January 29, 2014

Mapa de la Guerra Europea a la inmigración

Source: Le Monde diplomatique  Category: Borders
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Mapa de la Guerra Europea a la inmigración

Aquí para ver el diagrama en tamaño completo.

Europa ha construido un fuerte alrededor de sí misma con el fin de protegerse de la inmigración “ilegal” que viene del Sur, gente que huye de la guerra civil, del conflicto y la devastadora pobreza. La historia se puede explicar con mapas.

El mundo prohibido

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Es extraño, este miedo paranoico a la invasión, esta determinación a protegernos a nosotros mismos a todo coste de esos seres humanos que cada año se exilian de sus hogares hacia una imaginaria tierra prometida en los países ricos. Pero los ricos han decidido que esas mareas humanas no son bienvenidas.

Fortifican sus fronteras, erigen barreras, construyen muros cada vez más altos. Una estrategia militar y en toda regla, cuyo objetivo es evitar la entrada de los “invasores”.

En un intento de imitar esto, otros países importantes como Brasil, China y Rusia se están uniendo, construyendo sus propias “fortificaciones” para limitar la migración económica de las áreas más pobres hacia regiones propias con un mayor crecimiento.

Estos obstáculos físicos son herramientas eficientes para criminalizar la inmigración, para hacer posible que ciertos conceptos que eran impensables, se materialicen: “inmigrante ilegal”. Hacen creer a la gente que están quebrantando la ley. Con la ayuda de esos nuevos obstáculos jurídicos y físicos, hemos creado una nueva categoría de criminal: el inmigrante.

Y así confundimos la ley internacional y los valores universales.

Las tres fronteras europeas

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Este mapa fue dibujado por primera vez en 2003, gracias al meticuloso trabajo de Olivier Clochard del Instituto Migrinter de la Universidad de Poitiers. Lo actualizamos a menudo, y mira por dónde, cada vez tenemos que añadir más puntos negros y círculos rojos cada vez mayores.

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El 1 de enero de 1993, Gerry Johnson fue encontrado muerto. Un ciudadano de Liberia – un país que por aquel entonces estaba siendo destruido por culpa de una sangrienta guerra civil – Johnson se había ahogado en un vagón de un tren de mercancías en Feldkirch, Austria. El 3 de octubre de 2013, un barco se hunde cerca de la costa de la isla de Lampedusa, con 500 inmigrantes a bordo, la mayoría de África del este. Entre esas dos fechas y esos dos lugares, más de 17300 inmigrantes – y esto es una estimación a la baja de esta hecatombe desconocida – han perdido la vida mientras intentaban entrar en Europa, el continente de la libertad y los derechos humanos.

Murieron mientras intentaban huir también, como Marcu Omofuma, un nigeriano asesinado el 1 de mayo de 1999 a manos de tres sádicos policías austriacos a bordo de un avión de Balkan Air durante una repatriación forzada.

Geografía de la humanidad indeseada

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Los del occidente son nuestros amigos, y son bienvenidos a venir; son los de las carteras llenas. Los del oriente, los indeseables, los sucios, los tipejos de un mundo demasiado pobre para “merecernos”. Una simetría casi perfecta: grupos de pobres que persisten en el occidente y grupos de ricos en el oriente.

¿Maniqueo? Apenas. La política geográfica de los visados europeos muestra con una crueldad certera la visión que Europa tiene del mundo, muy poco generosa. Alguien debe explicar la lógica de Europa a la hora de exigirle a un ciudadano kosovar – uno de los países más pobres de Europa – que adquiera visados de precios excesivos para ser capaz de viajar en la zona Schengen.

Existen muchos métodos para dividir el mundo, sus territorios, sus regiones. Ya sea según el principio del estado de nación, o de grupos de naciones, o según los indicadores socioeconómicos o políticos, los cuales nos recuerdan cínicamente aquello que no preferiríamos ni ver en nosotros mismos: nuestro egoísmo, nuestra violencia. Fingimos apoyar el desarrollo de países pobres, cuando en realidad exportamos los modelos económicos que no funcionan.

Y entonces imponemos en su población visados inalcanzables.

Y aún, la empobrecida África al igual que otros lugares, tiene cultura, música, teatro. Diplomados, maestros. Estudiantes, trabajadores, escritores. Todos seres humanos que Europa envía de vuelta atados como salchichas en aviones – cuando no los envía envueltos en mortajas – por no haber conseguido un visado o una tarjeta de residencia.

Este proyecto le debe mucho al cuidadoso trabajo de la ONG holandesa United, sin la cual esta carnicería continuaría siendo desconocida.

Leed también Alain Maurice y Claire Rodier, “The EU’s expulsion machine”, junio de 2010.

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