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October 21, 2013
October 21, 2013

Mediterráneo: El cementerio de los migrantes

Author: Zissis Papadimitriou Translator: Eleni Nicolaou
Source: TVXS  Category: Borders
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Mediterráneo: El cementerio de los migrantes

“El Mediterráneo fue una vez el epicentro del mundo hasta entonces conocido, cruce de caminos comerciales entre Oriente y Occidente, tolva de mezcla de pueblos y culturas pero también teatro de guerras. Fue conectado en la memoria de la gente, a nivel mundial, con Homero y el desafortunado Ulises, quien, antes de llegar, finalmente, a Ítaca, vagó por diez años entre Troya y las Columnas de Hércules (Gibraltar). Y mientras Ulises tuvo la suerte de llegar a su patria, miles de inmigrantes procedentes de países africanos y asiáticos dejan sus tierras para sobrevivir, ellos mismos y los suyos que les dejaron atrás, viviendo en condiciones miserables y pasando hambre todos los días.”

A partir de 2001, cerca de siete mil “inmigrantes ilegales”, como muchos suelen llamarlos al debate público sobre la inmigración, tuvieron un final horrible en las aguas inhóspitas del Mediterráneo, con culminantes los dos últimos naufragios trágicos fuera de las costas de Lampedusa, que les costaron la vida a cientos de africanos, hombres, mujeres y niños.

Víctimas del colonialismo e imperialismo, los”malditos”, según Franz Fanon, del Tercer Mundo buscan una vida mejor en el paraíso capitalista del Occidente, y particularmente en los países de Europa, para enfrentarse con la indiferencia total de las instituciones de la UE pero también el odio de mucha gente, ideológicamente desorientada. Como es sabido, la causa principal de la migración es la brecha de desarrollo entre los países industrializados y los subdesarrollados y por lo tanto la distribución desigual de la riqueza social entre las naciones pero también entre la gente.

Así es como describe el famoso escritor suizo Jean Ziegler la odisea de los inmigrantes procedentes de África que llegan casi a diario a las costas de los países del sur de Europa: ¨De las tierras del África negra, una oleada incesante de deambulantes se mueve hacia Sahara. ¡Su sueño? Llegar a las costas del Mediterráneo y después a Europa. Muchos se pierden en el Estrecho de Gibraltar. Salen en camiones dilapidados, donde se apilan por cientos … Los camiones viajan por tres o cuatro días, y en esta etapa del viaje su carga humana va eliminándose. A ambos lados de la carretera, aquí y allá, se encuentran fosas llenas de cadáveres … En mayo de 2001, una caravana Touarek descubrió, al norte de Tennere, 141 cadáveres. De los muertos, los 60 eran nigerianos y los demás provenían de Ghana, Camerún, Níger y Costa de Oro”

Después de los hechos y para guardar las apariencias, el Presidente de la Comisión Europea Sr. Barroso, visitó, acompañado por el italiano Primer Ministro Letta, la isla de Lampedusa para expresar sus condolencias a los habitantes de la isla y al país. En sus declaraciones y bajo las desaprobaciones de los habitantes murmuró algunas palabras, pero sin referirse al Acuerdo de Dublino, hecho a medida y basado en los intereses de los países del centro europeo, cuando los países del sur de Europa están obligados a resolver por sí mismos el problema de decenas de miles de inmigrantes que llegan, casi a diario, a las costas de Grecia, España, Italia, etc, apilados por centenares en los barcos podridos de los traficantes, ya que ese acuerdo notorio no permite que los inmigrantes se muevan a otro país dentro de la UE.

En la práctica se ha visto ya que, con unidades paramilitares que supuestamente controlan las fronteras, como la notoria «Frontex», no se puede abordar, a largo plazo, el problema de la inmigración. Para países como Grecia, con más de 3000 islas e islotes y 16.000 km de costas, cualquier medida para hacer frente a la inmigración “ilegal” sería al menos ineficaz, si no absurda.

El comportamiento de las instituciones de la UE sobre la migración llega hasta el limite de la perversión. Es verdad que la capacidad de la UE para la absorción de los inmigrantes es limitada, y mucho menos la capacidad de los países del sur de Europa con las colas de los desempleados a causa de la crisis económica, la solución, sin embargo, no es la indiferencia, sino la distribución de los inmigrantes según la población y el potencial económico de cada país y, sobre todo, la cooperación al desarrollo de los países de origen de los inmigrantes, un requisito previo para la resolución efectiva del problema.

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