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June 12, 2013
June 12, 2013

Turquía, Occupy Gezi: La erupción de un movimiento massivo

Author: Volkan Aran Translator: Konstantia Nikopoulou
Source: Counterfire  Category: Protest
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Turquía, Occupy Gezi: La erupción de un movimiento massivo

Manifestantes jóvenes marchan cerca de la plaza de Taksim en Turquía el 3 de junio 2013

Turquía está experimentando la revuelta más extendida en su historia moderna. El malestar implica una variedad de grupos políticos, incluyendo a los kemalistas, grupos kurdos, los Aleuitas, la clase media turca, los ecologistas, los socialistas y los grupos LGBT, e incluso los que se consideran a sí mismos como religiosos.

Las raíces de la revuelta

Vamos a definir lo que provocó el acto en primer lugar y cómo se extendió en toda Turquía, con el fin de comprender el espíritu de este gran movimiento. Justo antes de las últimas elecciones generales de 2011, Erdogan anunció planes para dividir la parte europea de Estambul en dos mediante la construcción de un segundo canal que conecta el mar de Mármara con el Mar Negro. Algunos dicen que este anuncio marcó el inicio de una serie de proyectos “locos”, de “visionario”, que siempre se entregan como una sorpresa y sin consultar a la comunidad o las organizaciones civiles.

La confianza de Erdogan aumentó tanto que sus políticas autoritarias dejaron sin voz a las personas más críticas. Supervisó la construcción de centros comerciales y la gentrificación de los barrios del centro urbano o de espacios públicos culturales de renombre, reemplazándolos con grandes proyectos de construcción. Un ejemplo reciente es la demolición de Emek Sinemasi, un cine de hace más de 90 años para abrir espacio para un nuevo centro comerciales.

Durante las protestas, cerca de la calle Istiklal, la policía atacó a los manifestantes pacíficos. Esto ocurrió apenas unas semanas antes de los acontecimientos en el Parque Gezi.
Una semana antes de los disturbios en el Parque Gezi, Erdogan anunció que el tercer puente sobre el estrecho del Bósforo, que sería el mayor proyecto de construcción del gobierno del AKP (Partido de Justicia y Desarrollo) en la próxima década, se llamaría ‘Yavuz Sultan Selim. El nombre hace referencia a un sultán del Imperio Otomano, que se conoce como ‘Selim el Severo’, especialmente debido a sus políticas brutales hacia Aleuitas, que todavía constituyen alrededor del 15% de la población de Turquía.

Las decisiones de Erdogan sobre el futuro de los espacios de la ciudad no habrían creado una reacción tan fuerte si no fuera también por sus otros proyectos de construcción que incorporen a su ideal de una nueva “juventud AK” y de un nuevo régimen. Mientras elogie como el ideal del Estado a la juventud conservadora y religiosa pero también tecnológicamente bien equipada, condena a todos aquellos que no se ajustan a este perfil. Usando el término “alcohólicos” para las personas que consumen bebidas alcohólicas y condenando a los niños de la calle comparándoles con su ideal de una “generación religiosa”, fueron algunos de los muchos ejemplos de este tipo de lenguaje. La reclamación de Erdogan a la omnipotencia está ya incorporada en sus demandas para el establecimiento de un sistema presidencial dentro de la democracia parlamentaria en Turquía.

La violencia policial

Excesiva fuerza policial, incluso contra las manifestaciones más pacíficas, ha sido una característica en Turquía, especialmente en relación con los kurdos. Sin embargo, en los últimos años el uso de fuerza excesiva ha sido ampliado a una variedad de grupos sociales.

Un ejemplo reciente es cuando la policía atacó a los estudiantes que protestaban por la visita del Primer Ministro a su escuela para lanzar el satélite de observación militar en METU (Universidad Técnica de Oriente Medio), en abril. El uso excesivo de gases lacrimógenos ha sido un tema candente desde entonces.

Pero la condena del uso por la policía de gases lacrimógenos ha llegado a ser popular incluso entre los llamados grupos “apolíticos” de los aficionados del fútbol, ​​cuando en y alrededor de los estadios los policías dispararon gases lacrimógenos a los aficionados, incluso a niños muy pequeños. Esto llevó a los aficionados de los clubes de fútbol –por ejemplo, el grupo Carsi del Besiktas, con la “A” para el anarquismo en su logotipo y banderas– a tomar parte importante en las actuales protestas.

Erdogan respondió a las críticas diciendo que la policía había llevado a cabo su deber. Esta fue su respuesta cuando un manifestante murió de un ataque al corazón provocado por los gases lacrimógenos el año pasado en Hopa –una pequeña ciudad en la región del Mar Negro– y después de que una joven manifestante embarazada fuera pateada por un policía en Estambul y tuviera que tener a su bebé abortado por cause de una lesión abdominal.

Plaza de Taksim y la difusión de las ocupaciones

Jueves 30 de mayo en Parque Gezi en la plaza Taksim, que ha sido el lugar de conflicto entre el estado y los izquierdistas desde los años 70, se convirtió en el punto de la chispa. Los manifestantes no abandonaron el escenario en esta ocasión. Respaldados por el diputado del Partido de la Paz y Democracia (BDP), Sirri Sureyya Onder, resistieron y el número de manifestantes iba aumentando rápidamente después de que las fuerzas policiales aumentaran.

Aunque la mayoría de los manifestantes esperaba una disculpa o el comienzo de un diálogo, Erdogan les marcaba como saqueadores o vándalos (‘capulcu’ es el nombre que se ha ya convertido en una marca de las protestas), mientras viajaba al extranjero, justo antes de los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía dejaran tres muertos y miles de heridos. La táctica de ocupar se extendió a más de 50 ciudades de Turquía, como plazas públicas y calles culturalmente famosas de repente se convertían en lugares de resistencia para miles de personas.

Las exigencias oficiales de la Plataforma de Solidaridad de Taksim, que están ocupando el Parque Gezi –o más bien, han convertido Gezi en su casa– incluyen: dejar el Parque Gezi como parque, la dimisión de los gobernadores y oficiales de la policía que ordenaron o llevaron a cabo la violencia hacia los activistas, la liberación de los detenidos de los acontecimientos, la prohibición de los gases lacrimógenos y descartar la prohibición de reunión y de demostración que están actualmente en vigor.

Mientras que la plataforma aún está esperando la respuesta del Gobierno y del Primer Ministro, la respuesta vino –como era de esperar–de las contra-manifestaciones de venta libre organizadas por el Partido AK y de los ataques de la policía que tratan de romper la ocupación.

La respuesta de Erdogan

Erdogan rechazó el diálogo. Optó por hacer frente a las protestas juntando a sus partidarios en reuniones organizadas con rapidez en los alrededores de los aeropuertos de las grandes ciudades de Turquía, tras su regreso de Túnez. Como ha sido tradicional para el Estado turco, trató de describir los hechos como organizados y animados por fuerzas extranjeras, incluyendo por el “lobby de la usura”, que está prohibido por la Sharia.

Esto se refiere a la acción de los fondos y los inversores internacionales que aumentaron las tasas de interés de los bonos turcos y hundieron la Bolsa de Estambul. Declaró la guerra a este ‘lobby de la usura” y afirmó que no iba a dejar que robaran el sudor de la frente de la gente. También pidió que la gente transfiera sus cuentas a los bancos estatales en lugar de los bancos privados de Turquía y pidió un boicot a las empresas nacionales que apoyaron el movimiento.

Erdogan también representa a los manifestantes como vándalos, violentos e ilegales. Incluso afirmó que los manifestantes entraron en una mezquita con zapatos y bebiendo cerveza, como si se tratara de humillar a la mezquita o atacar a las personas en el interior, mientras que los informes y videos demostraban que el grupo estaba huyendo de los gases lacrimógenos de la policía y hallaron refugio en la mezquita buscando primeros auxilios, sin que nadie bebiera cerveza en el interior. Uno podría pensar que Erdogan había iniciado una guerra santa con el movimiento anti-islamista, mientras que las demandas de los manifestantes no tenían nada que ver ni con la religión ni con las tasas de interés.

Si la primera táctica es mostrar a la oposición como “traidores” apoyados por “fuerzas extranjeras” el segundo, al reconocer un entusiasmo imparable o una excitación, es fingir compartir la misma excitación y entusiasmo que sus oponentes. “Si esto tiene que ver con la ecología, deberían venir y consultar con su primer ministro”, dice Erdogan como para demostrar su bondad. El gobernador de Estambul, que también es una meta de los manifestantes, ha empezado a compartir tweets que le gustaría estar con ellos y escuchar el zumbido de las abejas juntos en Gezi Park.

Ahora, el tercer paso es su esfuerzo por artificialmente dividir a los manifestantes en gente común “apolítica” y grupos “ilegales” marginales, que observamos durante los eventos de Taksim de ayer (11 de junio), cuando la policía y el gobernador dijeron que la razón que la policía atacó de repente a 35.000 personas en la plaza de Taksim con cañones de agua, balas de goma y gases lacrimógenos, era la provocación por los grupos marginales.

Un movimiento en la encrucijada

A pesar de que esto va a provocar a los manifestantes, la base de apoyo del AKP puede encontrar estas manipulaciones suficientes para seguir apoyando a su líder. Con la disminución del apoyo y popularidad, Erdogan lo más probable es quedarse corto en sus planes de ser el Presidente de Turquía, pero que le encantaría llamar a las elecciones generales tan pronto como sea posible antes de que este movimiento de masas se convierta en un actor político.

El Partido Republicano del Pueblo (CHP) es el mayor partido de la oposición, afirmando a sí mismo como el guardián del laicismo y el nacionalismo de los principios republicanos de Ataturk. Erdogan intenta hacer frente a cualquier oposición que viene de esa dirección con los binarios habituales “secular” frente “musulmán” y “viejo Estado” frente “gente común”.

Sin embargo, en lugar de un retoño de un partido político como el CHP, este movimiento de protesta callejera ahora se asemeja a la Turquía en un momento de resistencia masiva civil y desobediencia, y uno que no se limita a la población kurda. El movimiento es probable que continúe a resistir y luchar por ocupar los espacios urbanos que haya adoptado. En cuanto a la propagación de las protestas y las razones detrás, cualquier ataque de la policía sólo puede fortalecerlas. El plan de Erdogan para convertir todos estos acontecimientos en una campaña electoral tiene todas las posibilidades de fracasar.

El movimiento ya ha tenido dos resultados políticos grandes: hacer que la presidencia de Erdogan sea menos probable y que algunos de los medios de comunicación –excluyendo los medios de comunicación progubernamentales– se conviertan en la voz de la gente, en lugar de una herramienta de secretismo y de manipulación bajo un régimen de censura. Esto se ha complementado con los medios sociales: Turquía, que tiene uno de los mayores números de usuarios de medios sociales en todo el mundo, ha visto las redes sociales convertirse en un medio de cobertura en vivo de las revueltas y la violencia policial. Los manifestantes tuitearon sin cesar para describir lo que estaban pasando en las plazas e incluso crearon mapas interactivos que mostraban los movimientos de la policía a través de las grandes ciudades.

Las características que definen el movimiento son su juventud, la heterogeneidad entre los géneros, y su gran sentido del humor y la solidaridad. Sería triste que este espíritu, o el espacio que se ha abierto, sean reducidos a la esfera de la democracia parlamentaria, no sólo para Turquía, sino para todos los pueblos del mundo.

Facebook page: International Solidarity with Occupy Gezi

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