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December 17, 2014
December 17, 2014

Represión, Mentiras y Juegos de Video*

Category: Protest
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Represión, Mentiras y Juegos de Video*

Elige bando…

El 2013 circuló en internet el tráiler de un videojuego que se llama ”RIOT”. Se trata de un juego de simulación de conflictos entre manifestantes y fuerzas de represión, en diferentes lugares del mundo. El tráiler que está colgado en la página web del juego, hecho al puro estilo de Hollywood, empieza con la pomposa frase “En un mundo dónde todos los derechos se han perdido…”, para acabar incitando y provocando al jugador a “elegir bando”.

Por mucho que sea natural en un videojuego de estrategia (como está considerado este) que el jugador tenga que elegir su “ejercito” para que empiece la acción, resulta totalmente demencial en este caso concreto. Según el tráiler, el jugador está invitado, apretando un botón, a alinearse con los que están siendo oprimidos o con los que imponen esta opresión. La lógica del juego somete al jugador al dilema amoral de asumir el papel del reprimido o del represor, de una forma que “naturaliza” las dos opciones como iguales, quitando de ellas cualquier significado político. En paralelo, el clima revolucionario que se usa como dramaturgia en el tráiler funciona como un fondo narrativo neutro, como un marco descriptivo que simplemente crea el escenario y define el ambiente del juego -lo que en un juego de ficción medieval haría un dragón volador echando fuego por la boca. Así, la represión, la supuesta causa del conflicto entre los dos bandos, despojada de cualquier connotación política y moral, se la reduce a mero elemento decorativo o como a una simple regla del juego – como el preguntar antes de empezar un juego de mesa: “¿quieres las fichas blancas o las negras?”

Al final del tráiler, los creadores del juego declaran orgullosos que el algoritmo de simulación está basado en datos estadísticos que provienen de hechos reales. Qué la perdida de derechos y libertades que utilizan para atraer a jugadores tome como referencia también hechos reales no parece importar a los creadores.

trailer screenshotMomento del tráiler del videojuego de simulación «RIOT»

¿Y en medio la justicia?

Hablando de represión y de hechos reales, últimamente tuvieron lugar dos audiciones judiciales en Atenas, relacionadas con incidentes de violencia policial durante manifestaciones: por un caso, el juicio de 27 de las 79 personas detenidas en total en la manifestación del 12 de febrero de 2012, y por el otro, el juicio por el ataque homicida que recibió el 6 de diciembre de 2009 Angeliki Koutsoubou por un policía motorizado, durante la manifestación conmemorativa del asesinato de Alexis Grigoropoulos.

En el caso del 12 de febrero se produjeron los famosos arrestos arbitrarios y, por lo tanto,  la acusación-paraguas para todos era la “resistencia a la autoridad” – una acusación que tradicionalmente es la abreviatura del esquema operacional: “estás detenido por quejarte de que te apalee”. Y cuánto más fuertes eran las lesiones -durante los arrestos- de los detenidos cuando llegaban al Cuartel General (testigos dentro del cuartel hacían referencia a caras con moratones, brazos rotos, cabezas sangrientas etc…), más sólido era el argumento sobre el delito de “resistencia”, siguiendo una lógica orweliana. Los arrestos y las detenciones llegaron aquella noche al número record de 171 personas,  detenciones que sin embargo,  teniendo en cuenta los disturbios generalizados que tuvieron lugar en el centro de Atenas entre manifestantes y policía durante la concentración, se hicieron necesarias. Pero  los cargos de simple “resistencia” o “perturbación” no hubieran sido suficientes para contentar a la “opinión pública indignada”, la acusación se amplió adecuadamente, llegando incluso a “tentativa de asesinato”.  El apogeo del sin sentido fue que los arrestados formaron parte de una auto común, pese a haber sido detenidos en lugares y en momentos diferentes.

12-2-12Atenas, noche del 12 de febrero 2012

El caso de Koutsoubou – que por poco resulta fatal – presenta una diferenciación significativa en los aspectos operativos del plan estratégico policial.  La manifestación para el primer aniversario de la muerte de Grigoropoulos fue el primer práctica a gran escala de la entonces recién creada unidad de policía motorizada DELTA, que brilló en todo su esplendor  en el 12 de febrero, teniendo más de dos años de experiencia a sus espaldas, y sangre en sus ruedas que dan fe de ello. Más allá de sus tácticas estándar de intimidación, acoso y terrorismo, el objetivo específico de la unidad DELTA aquél día fue la disolución violenta de la manifestación. Como si se tratara de un videojuego de simulación instructivo, mientras en las transmisiones de las radios de la policía se escuchaba “Machacadles”, el equipo Delta  cargó con sus motos  atravesando el grueso de la manifestación usando sus porras para dar golpes  s todo lo que se movía alrededor, aparentemente tratando de acumular el mayor número de puntos de brutalidad posibles.  Uno de ellos, al parecer, confundiendo a una mujer con el “gran villano” del juego, atropelló el cuerpo-ya torturado durante los tiempos de la dictadura- de Angeliki Koutsoubou.

koutsoumpou6 de diciembre 2009: Angeliki Koutsoubou, momentos después del ataque asesino del policía

Dos juicios paralelos, cada uno con sus propias características grotescas, pero en el fondo con un asunto común en juego: el rol del poder judicial en la legitimación de la violencia policial, con el objetivo de aterrorizar y, finalmente, controlar la sociedad.

Desde el primer momento del juicio del 12 de febrero, el fiscal dejó muy claras sus intenciones, dirigiéndose, con ironía y comentarios anacrónicos sobre “la falta total de buenas maneras”, tanto a los abogados defensores y a los familiares de los acusados como a los que acudieron en solidaridad al juicio – haciendo especial referencia a la ropa y al peinado de estos últimos. Naturalmente, no fue igual de estricto con los testigos de la acusación, principalmente policías de los cuerpos especiales. No les hizo ni la más mínima pregunta, temiendo evidentemente en que pudieran caer en posibles contradicciones en sus destartaladas declaraciones, en las cuales reconocían con toda certeza a los acusados, cubriéndose las espaldas mutuamente. En un ataque arrogante, la presidenta del juzgado llamó al orden a uno de los abogados de la defensa, cuando él intentaba mostrar las incongruencias y contradicciones de las declaraciones de los policías, diciéndole que “estaba intentando crear impresiones”. En otra ocasión, cuando “la indecencia y la falta de buenas maneras” de la audiencia resultó inaguantable para el fiscal, éste interrumpió la vista exigiendo a la jueza que “se expulsara a los maleducados”.

La escena fue parecida en la otra sala de los juzgados. Allí, sin embargo, las intenciones del poder judicial fueron evidentes incluso antes del comienzo del proceso judicial: el caso se iba a presentar como un mero accidente de tráfico con el acusado enfrentándose a una falta menor de “daño físico por negligencia” en vez de “graves daños corporales intencionados” como reclamaba la acusación, y también la lógica. Vale la pena recordad, llegados a este punto,  el famoso “juicio de Halkida” del 1975, donde se juzgaba a los responsables del Servicio de Inteligencia de la Policía de Atenas por torturas durante el último período de la Dictadura (1973-1974), el juzgado cambió las acusaciones de “graves daños corporales intencionados” a “simples lesiones personales” [1]. De la misma manera, sus “compañeros” en Tesalónica y Patras, acusados de haber cometido torturas, fueron desde el principio tratados como falta (delito menor). Respeto a las horribles torturas que tuvieron lugar en el periodo 1967-1973, y que se cobraron la vida de mucha gente,  destrozando sus cuerpos y mentes,  nunca llegaron a las salas de los  juzgados de la Grecia “democrática” [2].

Sin embargo, lo que principalmente intentaron el juez y los abogados de la defensa, en el caso de Koutsoumpou, fue despojar al juicio de cualquier contenido político.  Y aún que eso se había logrado ya desde el principio tras rebajar el caso a delito menor (falta), el tribunal se ocupó de conseguirlo también durante el proceso judicial: por un lado, un juez provocativamente procesal, que tiraba atrás cualquier atisbo de politización del juicio por parte de los testigos o los abogados de acusación con la excusa “escaparse de los límites del caso”; por otro lado, un fiscal prácticamente mudo, reducido a mero espectador aburrido – en una ocasión, al alzar sus papeles para susurrar algo al juez, se vieron los dibujos que hacía para pasar el rato.   Lo más escandaloso del proceso judicial tuvo lugar cuando el principal abogado de la defensa llegó a preguntar a un testigo si el día de la manifestación se había convocado  una huelga general…. sólo para conseguir obtener como respuesta que la manifestación tuvo lugar en domingo – ¿demasiada estupidez o simplemente  demasiada seguridad sobre el resultado del juicio?

No es la primera vez que el poder judicial enseña los dientes a los que considera unos “agitadores”, haciendo el juego a la policía. ¿Cuantos  manifestantes se han presentado ante un funcionario judicial con signos visibles de haber sufrido abusos por parte de la policía? ¿No fue acaso el propio poder judicial el que absolvió a seis de los ocho policías secretas que agredieron a Agustin Dimitriou durante la manifestación en 2006 en Tesalónica, pese a que había un vídeo que muestra la secuencia de la paliza? ¿No es acaso el propio poder judicial que absolvió a los cuatro guardias especiales que mataron a golpes a Nikos Sakelion en el centro de Atenas en 2008 haciendo caso omiso a los testimonios de los testigos y obviando el vídeo del caso que había filmado un vecino? Sin embargo, la parcialidad de la justicia griega no sólo se limita a encubrir los abusos policiales… El mes pasado el procurador adjunto de la Corte Suprema decidió ratificar la decisión de absolución emitida por el Tribunal del Jurado Mixto de Patras, absolviendo en última instancia el patrón-matón de la Manolada y dejando a los otros dos acusados en libertad condicional. Además, hace unos días se absolvió en, una decisión sin precedentes, al neonazi Barbarousis de Amanecer Dorado, acusado de intimidación en el mercado público de Mesologi, pese a la existencia de otra grabación que prueba el incidente. Y la lista de casos se va haciendo larga y oscura…

Parece que en Grecia,  con el gobierno de extrema derecha, apoyado por  los medios de comunicación,  un país de la UE con prisiones de máxima seguridad y campos de concentración para inmigrantes, con mano de obra esclava en los campos, con prisioneros torturados, y operaciones policiales como “Xenios Zeus” [3],  donde la supresión de los derechos y las libertades, y el descontrolado abuso policial se ha vuelto norma,  la justicia griega ha elegido desde hace mucho estar del lado de los hombres de azul.

burning patrol car

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*parafraseando el título de la película “Sexo, mentiras y cintas de video” (St. Soderbergh, 1989)

[1] Nadia Valavani , «Η δίκη της Χούντας 30 χρόνια μετά», periódico «ΤΑ ΝΕΑ», Noviembre 2005

[2] «Η ταράτσα της οδού Μπουμπουλίνας – Δίκη βασανιστών», del programa televisivo «Η Μηχανή του Χρόνου», Junio 2011

[3] En Grecia, desde el 2012, la operación policial Xenios Zeus ha estado en busca de individuos que parecen inmigrantes en los principales centros urbanos del país, lo cual llevó a la detención de más de 80.000 personas hasta ahora.

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Represión, Mentiras y Juegos de Video* by Yannis Christodoulou is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

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