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January 30, 2014
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Grecia, Skouries: Una historia de emancipación política

Author: Evi Papada Translator: Elena Blanco
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Grecia, Skouries: Una historia de emancipación política

Cómo un conflicto minero llevó a la emancipación política de una comunidad del norte de Grecia.

Los conflictos mineros, de manera global, están saliendo a la superficie, debido a todas las quejas que existen en cuanto a las minas y la contaminación del agua, el suelo y la tierra ocupada así como el transporte y la eliminación de desechos. El bosque de Skouries de Halkidiki ha sido el centro de una disputa encendida entre la compañía minera, Hellas Gold, una subsidiaria de la titánica empresa minera canadiense, Eldorado Gold, y las comunidades locales. La compañía defiende que el ambicioso plan que pretende explotar los yacimientos de oro y cobre de la zona – implicando deforestaciones y minas a cielo abierto con excavación y uso diario de explosivos – beneficiará a la región a través de la creación de unos 5000 puestos de trabajo directos e indirectos, mientras que los residentes locales defienden que las inversiones planeadas causarán un daño considerable al medio ambiente y la calidad de vida, resultando en pérdidas de empleos en los sectores existentes de la economía local (agricultura, pasturas, pesca, apicultura, elaboración de alimentos procesados y turismo). Las demandas de los residentes se encuentran apoyadas por las investigaciones de varios grupos científicos independientes de instituciones tales como la Universidad Aristóteles de Tesalónica y el Colegio Técnico de Macedonia. Además de las cuestiones legítimas que respaldan la transferencia de los derechos de la minería del estado griego a susodicha compañía [1], el Estudio de Impacto Ambiental realizado por Eldorado contiene grandes discrepancias metodológicas y el proceso de consulta pública podría describirse como decorativa [2].

Las comunidades locales se han estado movilizando en contra de la expansión de las actividades mineras desde hace mucho tiempo, antes de que Eldorado recibiera luz verde para comenzar a trabajar en el lugar. La minería a pequeña escala ha tenido lugar casi de manera ininterrumpida desde el final de la II Guerra Mundial así como los residentes han tenido las primeras experiencias con el impacto sobre sus vidas y medio ambiente. Durante la década de los 90 el gobierno griego ha hecho varios intentos de revivir la actividad minera en la región pero, a raíz de la reclamación del pueblo, el Consejo de Estado decidió que los riesgos potenciales de las inversiones propuestas eran más altos que los beneficios potenciales para la comunidad y el medio ambiente y las operaciones se detuvieron en 2002. El caso de la minería en Halkidiki tomó una dimensión política debido a los siguientes eventos. En diciembre de 2003 las minas fueron transferidas al estado griego por el valor de 11 millones de euros, a través de una ley ratificada por el Parlamento griego, y se vendieron el mismo día y al mismo precio al señor George Bobolas, propietario de Hellas Gold S.A. y sin ningún proceso de procuramiento. Las concesiones liberaban a la empresa de antemano de cualquier impuesto de transmisión y de cualquier obligación financiera sobre el daño al medio ambiente que pudiera resultar de operaciones mineras previas. También estipulaba que la compañía minera tenía propiedad sobre todos los minerales en la concesión y sin royalties para el estado.

Cuando se trata de conflictos mineros, la distribución de los recursos extraídos, el reconocimiento de la relación de la comunidad con estos recursos naturales, la participación real en los procesos de toma de decisiones, son elementos que determinan el sentido de injusticia o de injusticia ambiental [3]. Por lo tanto en ecología política las movilizaciones pueden ser entendidas como una respuesta a una serie de perturbaciones en el curso de la “justicia procesal” [4]. En estos años, las comunidades locales han formado comités locales y se han reunido en sus casas, han organizado seminarios informativos y han tenido éxito atrayendo y movilizando a la más amplia comunidad científica del norte de Grecia en un intento por recoger datos y presionar en contra de la expansión minera en la región. Un espacio que se ha creado donde las comunidades y los individuos viven y desarrollan estrategias políticas. El documental “Gold in the time of crisis: the treasure of Cassandra” (“Oro en tiempos de crisis: el tesoro de Cassandra”), estrenado en 2012 es una investigación en profundidad del movimiento de resistencia y ofrece una elocuente prueba de la resistencia diaria en la práctica [5].

La mayor presión parlamentaria llevó a la decisión de la Comisión Europea de que los términos del contrato consistían en subvención ilegal estatal a favor de la compañía y dictó que el gobierno griego debería recolectar 15,3 millones de euros, más intereses. Además, el Tribunal de Justicia de la UE decidió que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) producido por la compañía no cumplía ninguna de las exigencias del Marco Directivo 60/2000/EK referente a la acción comunitaria sobre política de aguas y la estimó inadecuada [6]. Siguiendo la misma Directiva, la actividad minera sólo puede ser sostenible si no altera el carácter de la región, y a favor del desarrollo si promueve los intereses de la sociedad. El gobierno griego recurrió la decisión y el caso está aún pendiente.

A pesar de la decisión del Tribunal y la fuerte crítica recibida, el EIA fue finalmente aprobado y en marzo de 2012 y 4,1 km2 de bosque público fueron concedidos a la compañía para comenzar a implementar sus proyectos mineros.

La manera en la que un conflicto minero toma cuerpo es determinada por el lenguaje utilizado en la evaluación por los diferentes actores implicados. El impacto en el ambiente que lo rodea y las vidas de las actuales y futuras generaciones ha de ser evaluado en términos físicos y económicos o de sostenibilidad “fuerte” versus “débil”, respectivamente. Para los residentes de Halkidiki, la memoria colectiva de la vida del pueblo, la pérdida de la calidad de vida y el futuro de las próximas generaciones son valores por encima de las evaluaciones monetarias de costes y análisis de beneficios. Por otro lado, las evaluaciones científicas típicamente llevan a cabo análisis de costes y beneficios, monetizando las externalidades del medio ambiente con teorías económicas básicas. Estas externalidades incluyen políticas de impacto social y ambiental y los datos deberían ser seleccionados durante los estadios iniciales de los proyectos. En ausencia de la selección de datos originales, como en el caso de las minas de Halkidiki, una metodología de “transferencia de beneficios” se emplea como la “segunda mejor” aproximación para estimar los beneficios y costes de los proyectos o las políticas. Un robusto EIA es esencial para que dicho método sea científicamente sólido y, lamentablemente, dada la ausencia del mismo, la Comisión Europea no lo considera suficiente como para cumplir los estándares establecidos. El concepto de “distribución de conflictos ecológicos” es a menudo utilizado para ilustrar los valores inconmensurables pertenecientes a dicho conflicto, mientras que las dinámicas de poder que hacen referencia al lenguaje prevalente en dichas evaluaciones podrían tener a penas significativas consecuencias en cómo el conflicto es negociado en el dominio público.
Según un reciente estudio conducido por un consorcio de Universidades griegas usando la mencionada metodología, las externalidades ambientales de las actividades mineras de la zona se estiman en 1,3 millones mientras que los proyectos mineros incrementarían el PIB en un 40% y la renta nacional un 66% creando 880 trabajos indirectos. La relación beneficio-coste sería de 3,13 para la economía griega [7].

Una oportunidad de oro para crecer

La competición regional por los recursos y la presión para refrenar el alto desempleo están llevando a un giro gradual en las actitudes europeas y las políticas de minería. En un artículo publicado por Reuters en la edición digital el 4 de julio de 2013 y titulado “el resurgimiento minero da esperanza a una Europa en crisis”, un analista del Grupo de Materias Primas explica que el crecimiento del nacionalismo alrededor de los recursos en muchas partes del mundo hace Europa más atractiva desde una perspectiva de riesgo político [8]. Los inversores canadienses claramente no se encontraron con nacionalismo de recursos cuando tocaron a la puerta de Grecia: la concesión mencionada antes (total posesión/sin royalties para el estado) estaba garantizada basándose en una ley que se remonta a la Grecia de la Junta Militar, y la cual el gobierno actual no se molestó en modificar.

Desde 2009, Grecia ha estado operando bajo la protección del plan de recuperación económica, diseñado colectivamente por el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea. Según el Memorandum que se firmó, el país había accedido a un rescate multibillonario con la condición de implementar el programa de ajustes financieros y atraer inversiones es considerado el único camino factible para el crecimiento y la creación de empleo. Dadas las presiones inherentes en cualquier programa de ajuste estructural del FMI para permitir la Inversión Extranjera Directa, no es para sorprenderse que el gobierno griego aprobase los cuestionables términos del EIA. Sin embargo, sigue siendo paradójico pues los términos de las concesiones hechas a la compañía dejan muy poco espacio para que el estado griego se pueda beneficiar de dicha inversión. La escala del daño ambiental y las circunstancias bajo las cuales el proyecto obtuvo la licencia a penas se parecen a los generalizados proyectos de modernización post-colonial en el mundo desarrollado [9].

No es la primera vez que la crisis económica es usada como pretexto para sacrificar el medio ambiente y los derechos básicos. Así de entusiasta era el entonces Ministro de Economía en aprobar el EIA y firmar el acuerdo de inversión con Hellas Gold (la subsidiaria griega de la canadiense Eldorado) y tan decidido a seguirlo que prácticamente nadie se le interpuso. Dese luego no lo hicieron las protestas de los residentes locales, quienes pronto fueron acusados de formar y participar en una organización terrorista.

El punto de inflexión llegó el 21 de octubre de 2012 cuando unos 2500 manifestantes se vieron en una batalla campal con 200 policías en la carretera forestal que llevaba al depósito de cobre y oro de Eldorado en Skouries, que se saldó con 14 detenidos. La respuesta llegó el 16 de febrero, cuando unos 40 enmascarados invadieron el lugar de trabajo de Skouries en el bosque, prendiéndole fuego a la maquinaria y los vehículos, y empaparon con gasolina a tres guardas de seguridad, amenazándolos con quemarlos vivos. Eldorado estimó los daños del incendio provocado en 1 millón de dólares estadounidenses. Dos hombres fueron arrestados y otros 18 están siendo investigados.

Evocando preocupaciones sobre actividades terroristas y amenazas al orden social, las fuerzas policiales impusieron un régimen de ocupación en Ierissos, llevando a cabo continuos registros domiciliarios, interrogaciones, arrestos incluyendo 16 pruebas de ADN recogidas a la fuerza y sin consentimientos así como detenciones arbitrarias, una realidad Orwelliana que los residentes de Ierissos y las áreas vecinas se vieron obligados a sufrir. Una mujer de 76 años fue llamada a declarar a la comisaría local bajo acusaciones de “uso ilegal de violencia” durante su participación en la manifestación de junio de 2013 que bloqueó la carretera que llevaba al lugar de trabajo de Skouries. Otros 35 residentes locales se enfrentaron a cargos idénticos, por protestas y bloqueos en abril de 2013. Y para empeorarlo todo, el 23 de octubre de 2013 el Sindicato de la Federación Nacional de Editores publicó un comunicado condenando las actividades de vigilancia del Servicio Nacional de Inteligencia por la grabación de conversaciones con los medios de comunicación nacionales e internacionales sobre los eventos que estaban teniendo lugar en Skouries, con la intención de emplearlos como pruebas en el tribunal en contra de los acusados.

La movilización local y la represión sin precedentes que rápidamente surgió encontraron una plataforma de apoyo y solidaridad internacional a través de los medios y plataformas sociales y críticas. El “campo de batalla” dejó de ser el escenario central de las movilizaciones. Diversas formas de resistencia surgieron a nivel local, nacional y global, las protestas locales continuaron juntas con la defensa internacional, la presión política, etc… En consecuencia, la presencia policial fue gradualmente reduciéndose y dió paso a North Star, una empresa de seguridad privada que vigila el lugar y el equipo. El 16 de diciembre de 2013, 150 empleados de la anteriormente mencionada compañía privada de seguridad fueron despedidos y las protestas comenzaron en la plaza Stratoni del pueblo mientras Eldorado Gold decidía cambiar a su proveedor de seguridad por “Blackwater”, el renombrado ejército privado internacional conocido por el público debido a su papel en las guerras de Irak y Afghanistan. Los manifestantes llevaban pancartas en las que se podía leer “asesinos de naciones, fuera de aquí”.

La corrupción y los medios de comunicación mainstream

Una carta abierta dirigida al Sindicato de la Federación Nacional de Editores remitida por el Comité Coordinador de las comunidades afectadas decía:

“Durante los últimos días… los vecinos de nuestros pueblos y vilas han sido el objetivo de una parte concreta de los medios de comunicación, los cuales sistemáticamente nos han presentado como “terroristas”. No sólo se televisa con un desigual reparto de tiempo, si no que a menudo vemos una “realidad” que es fabricada acorde a las necesidades de las noticias de las 8. En el púlpito de la tele-democracia y de los periódicos afiliados al partido del gobierno, no hay ninguna mención de las repetitivas violaciones de nuestros derechos humanos y constitucionales, la constante vigilancia de nuestras vidas personales, la violación de los derechos de nuestros abogados, los secuestros/desapariciones de ciudadanos durante horas, la presión insoportable de las muestras de ADN. La ley es abolida cada día en nuestros pueblos y los periodistas fingen que no se dan cuenta” (sos.halkidiki fact sheet,2012)

La táctica de los medios mainstream que se preocupa de los eventos y asuntos que rodean la inversión en Skouries está clara. Primero, la gran mayoría de la TV y la prensa escrita fallan a la hora de informar sobre la organización de los eventos y la manifestación en el área o las ciudades colindantes, las cuales a menudo son atendidas por decenas de miles de personas, convirtiéndolas en las mayores manifestaciones durante la historia de austeridad de Grecia.

Un ejemplo característico es el periódico “Kathimerini” que informó de la manifestación del 9 de septiembre de 2012 y la represión policial. En un artículo titulado “Determinación en la cara de los extremos”, el autor anónimo exponía que la lucha en contra de la expansión minera es equivalente a la acción de los grupos de extrema derecha, caracterizando a los manifestantes como batallones de asalto de izquierdas.

Ni un solo informe periodístico ha sido publicado o emitido sobre las quejas presentadas por los residentes de los pueblos cercanos en cuanto a las actividades ilícitas de la compañía. La información ha sido dispersa si no inexistente, convirtiendo la importancia de los eventos en material no publicable.

En segundo lugar, los medios de comunicación principales han usado el método selectivo para informar de los acontecimientos, emitiendo exclusivamente las opiniones del gobierno y los representantes de la compañía, permitiendo que se adopte como la “verdad predominante”. La continua repetición de las referencias de los representantes del Ministerio de Medio Ambiente en un similar proyecto minero de Eldorado S.A. en la mediio-ambientalmente impecable Finlandia, en combinación con el silencio sobre los informes de cuerpos científicos nacionales e internacionales que describen las devastadoras consecuencias sobre el medio ambiente, son ejemplos ilustrativos de que los medios de comunicación mainstream sirven a intereses particulares. Y así, la “verdad predominante” se establece como el único medio de interpretar los sucesos, y esta devastadora actividad se consigue presentar como una actividad sin ningún riesgo medioambiental, segura y necesaria.

La economía política de los medios de comunicación griegos ha generado gran interés y ha sido estudiada a nivel nacional e internacional, tras la recesión griega de 2009. La muerte gradual de los medios de comunicación griegos que se han posicionado críticamente en contra del Memorándum firmado por Grecia y la Troika (FMI, BCE, UE) ha dado lugar al surgimiento de un “memorándum de consenso”. No sólo hay una mayor presión sobre los periodistas con el fin de promover medidas de austeridad, sino que también ha habido una gran reducción en la diversidad: el 63% del tiempo que se dedica a los partidos políticos en los horarios de emisión va para el gobierno, mientras que los representantes de la Troika reciben un 57% de las noticias televisivas (junio-diciembre de 2013). Y otra cifra sorprendente: Grecia pasa de ocupar el puesto 35 en Libertad de Prensa al 84, entre 2009-2013 (Smyrnaios, 2013). La actitud y posición de los medios de comunicación mainstream de Grecia apuntan a relaciones basadas en la corrupción [10]. Casualmente, el propietario del mayor grupo de comunicación, DOL, es el Sr. Giorgos Bobolas, la misma persona propietaria de Hellas Gold S.A.

Las comunidades locales contraatacan

El proyecto de paz liberal de la Grecia post-dictatorial se ha roto. Va más allá del alcance de este documento el analizar el déficit democrático actual, sin embargo la rampante violencia policial y los arrestos arbitrarios suceden casi a diario y los pocos medios que han sobrevivido al furioso modelo establecido informan de ellos. Todo ello sumado a la prohibición de asambleas en calles principales, el control sobre los funcionarios, el resurgimiento neo-nazi y la corrupción en el corazón de las instituciones que aseguraban los procesos democráticos y transparentes son indicadores de un consenso social y político muy frágil tras 1974. Los términos del nuevo contrato social tendrán que ser negociados de nuevo ya que el país se ve en apuros a la hora de lidiar con el desastre económico y social de la austeridad. Los sucesos de Skouries no son más que un ejemplo de cómo el estado y el poder de los medios de comunicación como tecnología de poder están creando rupturas en las vidas diarias de la gente.

La presencia y la escala de las actividades de la compañía minera constituyen un reto a las formas habituales de la organización de las comunidades y las instituciones locales del estado. Los representantes de la autoridad local se dividen entre aquellos que defienden el proyecto y firman acuerdos con la compañía y aquellos que se oponen y se unen a la resistencia. Disputas sobre el terreno y peligros ambientales suponen una amenaza a las formas de empleo tradicionales (agricultura, pesca, etc) y diferentes formas de movilización popular en contra del gigante minero así como de la decisión de optar a un empleo en las minas está retando a las comunidades locales, tradicionalmente basadas en las relaciones familiares y laborales. El poder institucional se presenta como ideología, bajo la máscara del crecimiento y la lucha local para proteger el medio ambiente de las actividades de Eldorado se une a la lucha contra una ideología que pone la doctrina del “crecimiento a costa de lo que sea” en el centro del nuevo dogma de liberación económica para la ya endeudada Grecia.

La táctica de “divide y vencerás”, tan cuidadosamente blandida por el gobierno y por una gran parte de los medios de comunicación mainstream, no ha dado los resultados esperados. La respuesta de la comunidad a este acoso, violaciones y serias alegaciones ha sido dinámica y continua; la movilización del día a día y la re-politización muestra la resistencia. Cuando el gobierno, los cuerpos judiciales y las instituciones de comunicación se muestran tan firmes en contra de la comunidad, es entonces cunado surgen agencias autónomas que reclaman el espacio vacante institucional, introducen procesos que se identifican con la experiencia local y satisfacen las necesidades de una comunidad en particular. Las distintas tácticas que usan las comunidades son flexibles, llenas de recursos y capaces de adaptarse en contra de las formas institucionalizadas de control y coacción. El domingo 19 de enero de 2014, antes de las elecciones locales previstas para el mayo de este año, más de 3000 votantes de los cinco pueblos de la municipalidad de Aristotelis, bajo la frase “Una iniciativa de Unidad” organizaron una votación secreta con el fin de seleccionar uno de los tres candidatos, todos miembros activos en contra de la minería en la región, que representaría el bloque anti-minero en las elecciones locales.

Aquí es donde la agencia autónoma se encuentra con el paradigma liberal y crea lo que Oliver Richmond llama lugares de hibridación [11]. En otras palabras, este es el ejemplo de la creación de espacios para la emancipación política.

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[1] http://europa.eu/rapid/press-release_IP-08-1927_en.htm?locale=en

[2] Para más información en la inversión y los impactos, visita http://soshalkidiki.files.wordpress.com/2012/11/impacts-of-gold-mining.pdf (in english)

[3] ibid: 162

[4] Martinez-Alier, J (2001) Mining conflicts, environmental justice, and valuation, Journal of Hazardous Material. 86, 153-170

[5] http://www.exandasdocumentaries.com/gr/documentaries/chronologically/2012-2013/330-xrysos-sta-xronia-tis-krisis-o-thisavros-tis-kassandras

[6] La montaña de Kakkavos provee agua a la región de Halkidiki. La actividad minera propuesta afectará de manera directa e irreversible los recursos hidrológicos de la región. El EIA no cumple las matas del Marco Directivo 60/2000/EK – “Establishing a framework for Community action in water policy” implementado en la ley griega.

[7] A.Kontogianni, D.Damigos, C.Tourkolias, M.Skourtos (2012) ‘The social cost of mining: the case of gold mining in Chalkidiki’. Presentado en la 3rd International Conference of Industrial and Hazardous Waste Management, Creta

[8] http://www.reuters.com/article/2013/07/04/mining-europe-idUSL5N0F92SQ20130704

[9] Watts, Michael J. (2004) Antinomies of Community: Some Thoughts on Geography, Resources and Empire, Transactions of the Institute of British Geographers, New Series, Vol. 29, No. 2 pp234-

[10] Ver también “Greece’s triangle of power” (Reuters Special Report 21.12.2012)

[11] Oliver Richmond, Resistance and the Post-Liberal Peace’ Millenium Journal 2010 (38) 3 pp 680

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