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September 25, 2012
September 25, 2012

La calma antes de la tormenta

Author: Yiota Ioannidou Translator: Eleni Nicolaou
Source: All4Fun  Category: On the crisis
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La calma antes de la tormenta

Wake up those you are asleep but leave those who are dreaming

La decadencia que estamos viviendo parece no tener final. Desde que el país entró en el mecanismo de apoyo del Fondo Monetario Internacional hemos olvidado cuántas veces Grecia ha llegado hasta la quiebra, una quiebra que la vemos suceder, pero que nos negamos a admitir y la cual intentan convencernos de que podemos evitar mediante la adopción de medidas “dolorosas pero necesarias”. Nos han arruinado pero eso no es suficiente. Más medidas de austeridad están llegando, y después habrá más, y luego aún más…

Aunque el gobierno de coalición está tambaleándose debido a sus compromisos pre-electorales para renegociar, poner límites y líneas rojas que desaparecerían al día siguiente, la gente parece adormecida, tolerante a aquellos que han estado constantemente mintiendo, mostrando al mismo tiempo una inclinación hacia las ideologías fascistas en vez de avanzar con pasos rápidos hacia opciones más radicales y progresivas.

Algunos pesimistas han caracterizado precipitadamente a los griegos como esclavos, subordinados, con inclinación a una mentalidad de odio ciego e innecesario. Tal vez sea verdad que aquella impaciencia de verano dio paso a una calma otoñal. Esa falta de acción, no obstante, se puede interpretar y explicar: la gente está siendo empobrecida mental y económicamente cuando, al mismo tiempo, admite- y se convierte en víctima de- una propaganda inexorable por parte del gobierno y los medios sistémicos, que incluye todo:
– El descrédito de quienes prometen alternativas: se intenta un ataque sin precedentes a la izquierda, ya que, claramente, ésta es la amenaza, mediante una equiparación vulgar de la izquierda con los nazis matones, mediante teorías de los extremos y otros coqueteos semejantes y peligrosos con el fascismo. Los gobernantes y sus financiadores están tratando de sobrevivir a toda costa.

Muy pocos medios de comunicación acogen las voces de izquierda, de una manera tan patente que no sería exagerado hablar de una especie de golpe de estado mediático. Como la gran mayoría se informa casi exclusivamente por los medios de gran circulación y audiencia, es evidente la influencia que se ejerce sobre ella.

– Se distrae a la gente para que no caiga en la cuenta de los responsables de la tragedia, echando la culpa siempre a un visible enemigo cercano. Los inmigrantes, por quitarnos los trabajos (pero, ¿qué trabajos?); los funcionarios públicos, por “perezosos”; el propietario de un quiosco, porque no dio un recibo y en general todos los que “nos atrevimos a vivir por encima de nuestras posibilidades.” Y cuando llega el final del día, nos lo hemos gastado todo juntos.

-Incriminación e intento de volver a unos en contra de otros, a fin de disolver la cohesión social y paralizar la resistencia general.

– Terrorismo dentro y fuera del país con el dilema probado, chantajeoso y miserable, de “euro o dracma”. Aunque no nos ha quedado, literalmente, ni un euro.

– Diariamente se llevan a cabo juegos ridículos de comunicación. Basta con abrir un poco los ojos: el gobierno (a través del Ministro de Finanzas) deja filtrar rumores de que habrá un impuesto adicional que el propio gobierno (a través del Primer Ministro)… desmiente un poco más tarde, provocando un alivio general porque “hemos evitado lo peor”.

Es obvio que los especialistas de la comunicación han sustituido a los políticos, ya que a ellos no les ha quedado ningún argumento. Pagan sus propios “préstamos” personales y avanzan sin freno a los mismos fracasos, hundiendo al país en una recesión aún más profunda.

Pero a medida que los estancamientos se intensifican, sus palabras parecen aún más inestables. Porque, por muchos propietarios de medios que recluten, no hay manera de convencer a alguien que está hambriento de que ha comido suficiente. Los conflictos son inevitables. Los gobernantes y las redes de comunicación lo saben y lo temen, por eso atacan con tanta fuerza a quienes consideran como amenaza : la izquierda. Como si no hubiera pasado ni un día de las elecciones. Están en un fiebre pre-electoral y no pueden ocultarlo.

Este pueblo, bombardeado por una avalancha de desinformación, se atrevió, en medio de tales ráfagas de barro comunicativo, a intentar realizar un cambio en la situación, dando a la izquierda un poder sin precedentes en la Europa actual. Este pueblo tampoco vacila en expulsar al fascista matón fuera de su manifestación y oponerse a él.

Así que este pueblo no está condenado. Está en las manos de todos aquellos que no sirven los grandes intereses extenderle la mano en vez de rechazarlo. Comprenderle y luchar con él, marchar con él en vez de acusarle y desacreditarle. Estar a su lado con movimientos organizados de solidaridad e información, movimientos que hagan despertar a la gente.

Siempre antes de la tormenta reina la calma. En Portugal, las protestas masivas obligaron al gobierno a dar un paso atrás. Mirando con optimismo hacia ahí, esperamos seguir su ejemplo victorioso.

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