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January 10, 2013
January 10, 2013

Turistas detenidos por la policía griega como migrantes irregulares

Author: Chloe Hatdjimatheou Translator: Anna Papoutsi
Source: BBC  Category: Borders
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Turistas detenidos por la policía griega como migrantes irregulares

La Policía griega ha intensificado sus esfuerzos para detener a inmigrantes ilegales durante los últimos meses, lanzando una nueva operación para verificar los documentos de las personas que parecen extranjeras. Sin embargo, en las redadas han sido también arrestados turistas, por lo menos dos de los cuales fueron duramente golpeados.

Cuando el mochilero coreano Hyun Young Jung fue parado por un hombre alto y desaliñado hablando griego en la calle en el centro de Atenas, pensó que se trataba de un ladrón y cortésmente le descartó y siguió su camino. Unos momentos más tarde fue parado de nuevo, esta vez por un hombre en uniforme que le pidió sus documentos.

Grecia fue su decimosexta parada en un viaje de dos años, así que fue cauteloso porque en muchos países había personas vestidas de policía con el fin de sacar dinero por mochileros. Por eso, mientras le entregaba su pasaporte también pidió al hombre que le mostrara su identificación de policía. En cambio, dice Jung, recibió un puñetazo en la cara. En segundos, el hombre uniformado y su compañero de ropa civil –el hombre que había acercado a Jung la primera vez– le guardaban en el suelo y lo estaban pateando, según dice el coreano.

“Estaba muy asustado”, dice.

Sólo cuando lo esposaron y lo arrastraron por 500 metros hasta la estación de policía más cercana, se dio cuenta de que había sido arrestado de verdad. Jung dice que fuera de la comisaría el policía en uniforme, sin previo aviso, se giró hacia él y le golpeó en la cara.

“Había gente que vio lo que ocurrió como el hombre que trabaja en la tienda de enfrente de la estación de policía, pero estaban demasiado asustados para ayudarme”, señala.
Sostiene además que fue atacado por tercera vez dentro de la comisaría, donde no había gente ni cámaras.

“Puedo entender por qué me pidieron mis documentos. Hasta cierto punto puedo justificar que me golpearan al principio. Pero ¿por qué siguieron golpeándome mientras estaba esposado?”, se pregunta. Jung permaneció detenido junto a inmigrantes de África y Asia también arrestados durante la operación Xenios Zeus –nombrada, extrañamente, por el antiguo dios griego de la hospitalidad.

La operación tiene como objetivo hacer frente a la ola de inmigración ilegal, que en la última década ha cambiado el rostro del centro de Atenas.

Se cree que el 95% de los inmigrantes sin papeles que entran en la UE pasan por Grecia y ya que los controles fronterizos impiden el paso a Europa, muchos de ellos quedan atrapados en el país. Según las estimaciones, los inmigrantes pueden y representan ahora hasta el 10% de la población.

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Esto ha sido un gran choque para el país que, hasta hace poco, estaba más familiarizado con la salida de la inmigración. Ahora, en medio de una economía paralizada y un sistema de prestaciones sociales derrumbado, el gobierno no tiene los recursos para sostener a este nuevo grupo creciente de población.

Pocos dudan la necesidad de un programa eficaz para la gestión de los inmigrantes indocumentados.

El teniente de la Policía Christos Manouras dice que la operación Xenios Zeus, inaugurada en agosto, ha reducido la entrada de inmigrantes ilegales. Cualquier parezca extranjero, o suscite sospechas, puede ser detenido, dice. “Si la policía detiene a alguien que no tiene los documentos necesarios, le acompaña hacia la comisaría hasta verificar su nacionalidad”, explica. “Creo que eso es normal y anticipo que los griegos estén sujetados en un trato similar en el extranjero”.

Sin embargo, mientras que más de 60,000 personas hayan sido detenidas desde el inicio de la operación en agosto de 2012, sólo hay 4,200 arrestos.

Y algunos visitantes a Grecia han sido detenidos por la policía a pesar de tener pasaportes.

El verano pasado, un estadounidense, nacido en Nigeria, Christian Ukwuorji, visitó Grecia para sus vacaciones con su esposa y tres hijos. Visitaron Rhodes y Santorini y se quedaron en Atenas en su camino de regreso.

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Cuando la policía lo detuvo en el centro de Atenas les mostró su pasaporte de EE.UU. pero de todos modos le esposaron y le llevaron a la comisaría central.

Nunca le dijeron por qué fue detenido y después de varias horas de detención fue tan mal golpeado que se desmayó. Se despertó en el hospital.

“Fui allí para gastar dinero pero me detuvieron sólo por el color de mi piel”, dice. “Son racistas”.

Es imposible determinar cuántas personas han sufrido experiencias similares pero serán suficientes por lo que el Ministerio de Asuntos Exteriores de los EE.UU. ha emitido una advertencia de viaje para los ciudadanos que viajen a Grecia. Actualizó su pagina web el 15 de noviembre para advertir de “informes confirmados de ciudadanos estadounidenses afroamericanos detenidos por la policía que está realizando redadas para inmigrantes ilegales en Atenas”, y también de un problema mayor en las ciudades griegas de “acoso y ataques violentos sin provocación contra personas que, debido a su complexión, son percibidos como inmigrantes extranjeros”.

El turismo es la principal fuente de ingresos para Grecia, particularmente importante en un momento en que muchas empresas están estropeadas. Cualquier cosa que disuadiera a los visitantes sería desastrosa para el país.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Grigoris Delavekouras, respondió a la directiva del Departamento de Estado de EE.UU. con la siguiente declaración: “los incidentes aislados de violencia racista son ajenos a los griegos, a nuestra cultura y a la larga tradición de hospitalidad griega”.

No son sólo los turistas que han sido afectados.

En mayo del año pasado, un académico desde India, Dr. Shailendra Kumar Rai fue detenido fuera de la Universidad de Economía de Atenas, donde trabajaba como profesor visitante. Él había ido a comer y no llevaba su pasaporte. “La policía pensó que era paquistaní, y ya que no hablaban Inglés no podían entenderme cuando traté de explicarles que soy de India”, dice. Cuando los estudiantes que pasaban vieron a su profesor detenido por la policía junto con un grupo de inmigrantes corrieron horrorizados para advertir a sus colegas. A pesar de las protestas de los profesores universitarios, que insistían que podían garantizar por él, la policía le esposó y le llevó a la comisaría.

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“Algunos de mis colegas griegos estaban casi llorando de vergüenza”, recuerda Rai.

“Entiendo por qué la policía tiene que pedir documentos de identidad, están simplemente haciendo su trabajo, pero creo que son demasiado agresivos. En mi país sólo a los criminales les ves esposados”.

Finalmente fue liberado pero hubo un alboroto en los medios de comunicación griegos que se preguntaban por qué un profesor distinguido invitado al país para compartir su conocimiento debía ser humillado de esta manera.

Red de Registro de Violencia Racista

Rai dice que no encontró prejuicios raciales durante su estancia en Grecia y no acusa de racismo a la policía que le detuvo.

Sin embargo, en un informe para el año 2012, la Red de Registro de Violencia Racista, un grupo formado por 23 ONG y el Comisario de la ONU para los Refugiados, pidió al gobierno griego “que impida explícitamente prácticas violentas de motivación racial por oficiales de al policía”, en referencia a 15 incidentes en los que se habían cometido “actos ilegales”.

Ha habido algunos informes sugiriendo que hay un fuerte apoyo entre los policías por Amanecer Dorado, el partido de extrema derecha cuya popularidad se elevó el año pasado, ganando 18 escaños en las elecciones parlamentarias de junio.

“Crea lo que crea un policía en su vida personal, a la hora de trabajar y vestirse de su uniforme, asume los principios de la Policía” dice el portavoz.

“La policía griega tiene respeto absoluto por los derechos humanos y trata a personas de todos los colores y toda etnicidad como seres humanos”, añade.

Cuando Jung fue liberado de la custodia policial sin cargos, unas horas después de haber sido detenido, dice que un oficial le gritó: “¡Oye coreano, vete a casa!”

En cambio Jung fue directamente a la Embajada de Corea en Atenas y volvió con el cónsul para enfrentar a los hombres que, como dijo, le golpearon.

Necesitó cinco visitas más a la comisaria, una queja oficial de la embajada al jefe de la policía y 10 días de espera antes de que los oficiales implicados en el caso de Jung fueran nombrados.

“Cuando la gente me pregunta si debería visitar Grecia les digo que vayan a Turquía en su lugar”.

Mientras tanto, el mochilero había publicado su historia en un blog de viajeros leído por más de 60,000 personas.

El caso se convirtió en un incidente diplomático de gran escala con el embajador coreano en Grecia solicitando un encuentro con el ministro de Orden Público y el Jefe de la Policía griega para exigir una investigación justa y el castigo de los oficiales involucrados.

Jung, que ahora está en la última etapa de su viaje en los EE.UU., sigue esperando la sentencia de la policía, pero dice que independientemente del resultado, nunca volverá a Grecia.

“Viajé a través de Azerbaiyán, Mongolia, Kazajstán y Armenia, pero nunca me sentí en tanto peligro como en Atenas”, dice.

Christian Ukwuorji, que también presentó una queja oficial contra la policía con la ayuda de la Embajada de los Estados Unidos, ha estado esperando durante más de seis meses por un resultado.

Desearía ver perseguidos a los hombres que le golpearon, pero dice que tiene pocas esperanzas de cualquier tipo de justicia.

“Los policías ahí son muy corruptos y nada será hecho por eso”, dice. “He aprendido que así es Grecia”.

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