Wednesday 16th January 2019
x-pressed | an open journal
March 21, 2014
March 21, 2014

Venezuela: es la oposición la anti-democrática

Author: Jerome Roos Translator: Elena Blanco
Source: Roar Magazine  Category: Letters from home
This article is also available in: elen
Venezuela: es la oposición la anti-democrática

Que no te engañe ver a los manifestantes en Venezuela: esta vez los villanos anti-democrácticos no son los del gobierno sino la oposición respaldada por EEUU.

He estado fuera la semana pasada y pore so no he podido escribir nada sobre la agitación desplegada en Venezuela, pero he estado siguiendo la situación de cerca y estos últimos días me he ido frustrando cada vez más con a) la falta total de información sobre Venezuela en los medios de comunicación internacionales, incluyendo las publicaciones liberals de izquierdas como The Guardin; b) la aparente facilidad con la que los camaradas de la izquierda liberal ignoran los sucesos en Venezuela como si de alguna manera fuesen “irrelevantes” a su causa, simplemente porque se supone que no tienen una ideología lo suficientemente afín al chavismo: y c) la inexactitud con la que los activistas e incluso algunas de las páginas más importantes se han puesto del lado de los manifestantes en contra del gobierno, compartiendo la propaganda de la oposición de derechas y haciéndose eco peligrosamente de las interpretaciones superficiales y erróneas sobre los manifestantes. Pretendo escribir sobre ello más adelante, pero aquí dejo algunas de las reflexiones iniciales:

1. Sólo porque hay gente en la calle no significa que estén de nuestra parte. Vivimos en la era del manifestante, y la manifestación violenta se ha convertido en el espectáculo por excelencia para los medios. Cuando nació Tahrir y Occupy, hemos estado automáticamente obligados a simpatizar por todos los hombres y mujeres que tomaban las calles y se enfrentaban a los antidisturbios. Ahora hay por ahí un clip en YouTube sobre la web de una venezolana con un ofensivo acento americano de clase alta contando la historia de un heroico estudiante venezolano que se levantó en contra del “gobierno ilegítimo”. A primera vista, el vídeo – que ya ha alcanzado los dos millones de visitas hasta ahora – parece encajar a la perfección con la narrativa global de los levantamientos. Pero cualquiera que se preocupe de comprobar los hechos o investigar un poco los antecedentes descubrirá rápidamente que los manifestantes de Venezuela son más bien distintos de Occupy o del movimiento estudiantil chileno.

2. Las protestas de Venezuela son (al menos en parte) orquestadas por la oligarquía de derechas. Dejémoslo claro: muchos venezolanos están tomando las calles con legítimas quejas sobre el crimen violento, la alta inflación y la escasez de comida – y no hay duda de que los antidisturbios venezolanos se están comportando violentamente en contra de esos manifestantes. Toda brutalidad policial debería ser condenada. Los venezolanos deberían poder expresar libremente su indignación en público sin miedo a la represión. Pero hay que enfatizar a este respecto que al menos dos de las principales quejas de los manifestantes han sido deliberadamente escaladas por parte de la élite oligárquica: a través de acaparamiento y tráfico de productos (dando lugar a la escasez y la inflación del fuel) y a una enorme especulación en el mercado de valores extranjeros (decreciendo el Bolívar y aumentando aún más la inflación). Esto es precisamente el tipo de guerra económica que la oposición chilena, respaldada por EEUU, ha traído tras el previo derrocamiento de Salvador Allende en 1973.

Lo que es más, incluso a pesar de que los manifestantes inicialmente eran una movilización de estudiantes en el Día de la Juventud en Venezuela (12 de febrero), la semana pasada se convirtieron de manera efectiva en una alianza con la oposición bajo el liderazgo de la sección más derechista., Mesa de la Unidad Democrática (MUD), liderada por Maria Corina Machado y Leopoldo López. Como líderes de la facción de la élite oligárquica más anti-democrática, López y Machado han estado promoviendo activamente el derrocamiento del gobierno democráticamente electo de Nicolás Maduro y han instado a la continuación de las protestas violentas hasta su dimisión. En los últimos 15 años, esta gente ha intentado todo para restablecer sus privilegios de clase a toda costa, aunque sea necesario cobrarse algunas víctimas de la población general. Están promoviendo la violencia y la agitación social deliberadamente con el fin de deslegitimizar y echar al gobierno.

3. La oposición venezolana recibe apoyo activo de los EEUU. Mientras que no existe evidencia de que las protestas hayan sido maquinadas directamente por la Casa Blanca o la CIA, es de dominio público el hecho de que la oposición de Venezuela recibe millones de dólares como apoyo financiero del gobierno de EEUU y ONGs con su base en EEUU. En 2008, un líder del movimiento estudiantil venezolano – el cuál organizó protestas anti-Chávez similares, ya en 2007 – ganó 500000 dólares a través del galardón Milton Friedman que otorgó el instituto CATO, de la derecha liberal, financiado en su mayoría por sponsors coorporativos como Koch Brothers y la Fundación Ford, encabezada por un “ardiente devoto” de Ayn Rand, y conducido como una ferviente misión para defender “los principios de la libertad individual, el gobierno limitado, los mercados libres y la paz”.

En suma, se estiman que varios programas de “participación juvenil” en Venezuela recibieron al menos 45 millones de dólares de sponsors estadounidenses. Lo que es más, la administración de Obama ha destinado al menos 5 millones de dólares en apoyo directo a partidos de la oposición venezolana durante 2014 – sin mencionar los lazos secretos que sin duda existen entre la oposición y la inteligencia estadounidense. Esto se suma a las docenas de millones de dólares que han sido donados a la oposición durante todos estos años. No demasiado sorprendente, quizás, dado que Venezuela es una de las mayores reservas de petróleo en el mundo, y está a la vuelta de la esquina para EEUU.

4. Las credenciales democráticas del gobierno de Maduro no son la cuestión. La oposición respaldada por EEUU, la cual pide abiertamente la salida de Maduro, considera su gobierno “ilegítimo”. Esto es absurdo, porque incluso juzgando de acuerdo a los limitados estándares del constitucionalismo liberal, la legitimidad democrática del gobierno de Maduro no tiene igual. En 15 años, el Partido Socialista Unido ganó 18 elecciones y perdió una. El sistema electoral de Venezuela ha sido descrito por el antiguo presidente de los EEUU Jimmy Cartes – quien ha observado elecciones en 92 países diferentes en todos los continentes – como “el mejor sistema del mundo”. Justo hace dos meses, en diciembre de 2013, el gobierno ganó el 76% de todas las municipalidades locales en las elecciones a mitad de legislatura y derrotó a la oposición, dirigida por el “moderado” Henrique Capriles, por más de 10 puntos. Lo que es más, el gobierno ha estado trabajando activamente junto con los movimientos fundamentales para crear uno de los más vibrantes experimentos en el mundo en democracia directa y participativa, dando pie a miles de consejos comunales, cientos de comunas y decenas de miles de cooperativas de trabajadores. En ningún otro país en el mundo la participación ciudadana en política y economía está tan activamente estimulada por el estado como en Venezuela.

5. La oposición de derechas es en sí misma profundamente anti-democrática. El verdadero peligro en Venezuela ahora mismo no está dentro del “gobierno ilegítimo” si no en el profundamente anti-democrático segmento de derechas de la oposición. Un rápido vistazo a los dos líderes de la oposición – María Corina Machado y Leopoldo López – es suficiente. Ambos son originalmente firmantes del infame decreto Carmona de 2002, el cual disolvía temporalmente el gobierno de Chávez tras un intento de golpe de estado por parte de la élite oligárquica y de los elementos militares de derechas. López, mientras tanto, orquestó los violentos enfrentamientos enfrente del Palacio Presidencial, que se saldaron con docenas de muertes y propiciaron el pretexto para el golpe. Durante el golpe, López personalmente participó en el arresto inconstitucional (es decir, secuestro) del Ministro del Interior Ramón Rodríguez Chacín.

Cuando los chavistas del ejército y los diversos movimientos reinstauraron al presidente, Chávez decidió no vengarse y permitió que los conspitadores caminasen libres. Machado siguió y descubrió que Súmata, una “ONG” que recibía financiación del Legado Nacional para la Democracia de Washington (donde ella fue recibida personalmente por el presidente George W. Bush), la cual jugó un papel central en el fallido referéndum que buscaba echar a Chávez dos años después del golpe frustrado. A López se le permitió continuar como alcalde de Chacao, el distrito más pudiente de Caracas, antes de ser procesado por el gobierno con cargos de corrupción en 2006. En 2007, López fue pillado en vídeo planeando una nueva crisis política a través de la creación de inestabilidad social. ¿Es tan descabellado sospechar de su implicación en un nuevo intent de desestabilizar al gobierno a través de medios violentos y anti-democráticos?

6. Las protestas de 2014 parecen una imitación del golpe de estado de 2002. Todo lo anterior revela algunos paralelismos históricos entre el fallido golpe de estado de 2002 y las revueltas actuales en Venezuela: figuras de la oposición financiadas por EEUU crean deliberadamente la agitación social con la esperanza de que el gobierno sea profundamente deslegitimizado como resultados de la violencia callejera con la consecuente toma de poder por parte de la derecha. Una vez más, la oligarquía de élite intenta alcanzar su objetivo a través de medios no liberales en lugar de pacíficos: la expulsión del gobierno socialista y la represión de la revolución bolivariana y su experimento radical de democracia directa, solidaridad social y control por parte de los trabajadores.

Todo esto ilustra claramente la desesperación de la oposición: primero intentaron el golpe militar, cuando esto falló intentaron derrocar al gobierno por medio de una huelga de petróleo; cuando esto falló intentaron sin éxito un referéndum; cuando se quedaron sin ideas y simplemente boicotearon las elecciones a la Asamblea Nacional por razones en absoluto legítimas; en 2007 intentaron la revolución estudiantil; y siguiendo la victoria de Maduro en las elecciones del año pasado, Capriles sigue ordenando recuentos y se niega a aceptar los resultados electorales, claros a los ojos de todo el mundo – incluso los observadores independientes –que las había perdido. Finalmente, tras la humillante derrota de Capriles en las elecciones municipales de diciembre, la oposición de derecha decidió abandonar el camino electoral y volver a las viejas tácticas de golpes de estado de 2002. Como antes, estas maniobras anti-democráticas podrían vovlerse en su contra concentrando a los movimientos de base detrás del gobierno y endureciendo la posición interna de Maduro en el Partido Socialista Unido.

7. Los medios de comunicación son el problema. Un tema crucial: la razón por la que tan poca gente parece estar al tanto de todo esto es simplemente porque apenas existen informes equilibrados sobre Venezuela, y porque mucha gente son lo suficientemente simples como para tragarse cualquier cosa que leen en Twitter o Facebook sin molestarse en contrastar la información o investigar sobre la base. Cuando se trata de Venezuela, en particular, los medios internacionales – incluyendo los “progresistas” como The Guardian – son tan patéticos que se han convertido en una vergüenza para la profesión periodística, mientras que las redes sociales están tan inundadas con propaganda y noticias falsas que algunos aprendices de los medios tendrían que haber revisado seriamente sus teorías post-2011 sobre los efectos “democratizantes” de Facebook o Twitter.

Los medios internacionales hablan de las medidas severas de Chávez y Maduro sobre los medios venezolanos y su censura del debate público, pero resulta que, como en el Oeste, los medios de Venezuela son propiedad privada de las élites de negocios más ricas. En 2012, la BBC apuntó que sólo el 4,58% de la TV del país y las emisoras de radio pertenecían al estado. Los tres periódicos nacionales — El Universal, El Nacional and Últimas Noticias –representan el 90% de los lectores del país– son todos antigubernamentales. De los cuatro canales de TV, tres —Venevision, Globovision and Televen, que de forma similar representan el 90% de la audiencia– son simpatizantes de la oposición. Los medios internacionales (junto con los administradores de importantes movimientos sociales en Facebook y Twitter) simplemente se hacen eco de la narrativa de derechas que emana de Venezuela a una altamente concentrado ambiente de medios de comunicación corporativistas sin hacer ninguna pregunta crítica.

8. Venezuela constituye un reto para los EEUU y su hegemonía neoliberal. La imparcialidad inherente de los medios corporativos es una de las principales razones por las que nunca leerás que la desigualdad salarial en Venezuela – una de las más altas en Lartinoamérica – se ha visto reducida a la más baja del continente, mientras que el crecimiento compartido y programas sociales de redistribución han bajado la pobreza hasya la mitad y reducido la pobreza extrema en un sorprendente 70% desde 2002. El analfabetismo fue erradicado y los servicios de salud, vivienda y educación han mejorado considerablemente. Sólo algunos indicadores del progreso social: la mortalidad infantil desciende más de un tercio; el número de beneficiario de la seguridad social aumenta más del doble; el número de médicos de atención primaria en el sector público aumenta 12 veces de 1999 a 2007, dando servicio de salud a millones de venezolanos que antes no tenían acceso; y el número de escolarizados aumenta por encima del doble en el período de 1999 a 2008.

Este es el “malvado régimen” que la oposición respaldada por EEUU desea derrocar. En realidad, es un experimento social-demócrata que busca contruir el poder popular a través de instituciones democráticas directas como consejos, comunas y cooperativas. Por supuesto que este proceso se ve desgarrado por contradicciones internar y marcado por grandes fallos. No soy chavista y no tengo ninguna fé en la burocracia venezolana, las ciudades violentas y la maltrecha economía que de alguna forma constituye la utopía socialista. Pero claramente hay algo que hace enloquecer a los EEUU y la élite venezolana: un régimen popular que compromete la hegemonía del neoliberalismo y construye sus propias instituciones de organización comunal que podrían llegar algún día a complementar e incluso suplantar al estado burgués. Esto significa que, incluso si la derecha recupera el poder, aún estarían enfrentándose a una oposición popular formidable en los vecindarios y lugares de trabajo.

Los socialistas liberales y los movimientos autónomos no deberían negar esos importantes avances ya que ellos mismos buscan defenderse de esta arremetida anti-democrática por parte de la élite respaldada por EEUU; mientras que se mantienen fieramente críticos con todas las formas de brutalidad policial y estados de represión llevados a cabo en contra de los manifestantes y en el nombre del gobierno socialista.

Mientras que la izquierda venezolana ha hecho algunos avances sociales importantes, nada de ello implica que debiéramos alabar sin críticas al gobierno de Maduro o al chavismo más generalmente (para más información, consultar el trabajo de contradicciones del legado de Chávez que escribí tras su muerte). Pero sí significa que nosotros – como activistas, periodistas y organizadores – deberíamos empezar a contrastar seriamente todos los hechos antes de regurgitar toda esa propaganda vacía sin sentido que los medios principales nos hacen tragar a diario. Aquí dejo algunas fuentes alternativas más fiables a las que se puede echar un vistazo: Popular Resistance, Democracy Now!, Venezuela Analysis, ZNet, Upside Down World, CEPR

¡La lucha sigue!

This article is also available in:

Translate this in your language

Like this Article? Share it!

Leave A Response