Sunday 30th April 2017
x-pressed | an open journal
November 16, 2015
November 16, 2015

“El luto se convierte en la ley” – Judith Butler desde Paris

Author: Judith Butler Translator: Susana García
Source: Versobooks  Category: Letters from home
This article is also available in: elenfr
“El luto se convierte en la ley” – Judith Butler desde Paris

Estoy en Paris y el viernes por la tarde pasé por uno de los lugares de las matanzas, el Boulevard Beaumarchais. El sitio en el que cené estaba a unos diez minutos de otro de los lugares atacados. Sé que la gente está a salvo, pero mucha personas que no conozco están muertas o traumatizadas o en duelo. Es algo traumático y terrible. Hoy las calles estaban pobladas al medio día, pero vacías al atardecer. Por la mañana desiertas.

Parece claro en los debates de la televisión pública que tuvieron lugar inmediatamente después de los eventos, que el “estado de emergencia”, aunque temporalmente, va a asentar las bases para poder reforzar profundamente el estado de seguridad. Las cuestiones debatidas en televisión incluyen la militarización de la policía (cómo “completar” el proceso), el margen de las libertades, y cómo luchar contra el “Islam”- esa entidad amorfa. Hollande trató de mostrarse viril cuando afirmó que esto es una guerra, pero el aspecto imitativo de la performance provocó un distanciamiento del discurso, haciendo que este no pudiera tomarse en serio.

Y sin embargo, a pesar de ser un mero bufón, en estos momentos está actuando como jefe del ejército. La distinción entre Estado/Ejército se disuelve cuando el estado de emergencia se pone en marcha. La gente quiere ver policía, y quiere que una policía militarizada los proteja. Un deseo que aunque entendible, es peligroso. Los aspectos benefactores de los poderes especiales acordados bajo el estado de emergencia es otro factor atrayente. Las medidas incluyeron taxis gratuitos para volver a casa ayer por la noche y la apertura de hospitales para todo aquel que hubiese sido afectado. No hay toque de queda, pero los servicios públicos están limitados, y las manifestaciones prohibidas. Incluso las reuniones de duelo por la muerte de las víctimas del atentado eran técnicamente ilegales. Estuve en una de ellas, en la Place de la Republique, y aunque la policía anunció que los asistentes debían dispersarse, unos pocos obedecieron. Para mí, ese fue un breve momento de esperanza.

Esos comentaristas que buscan distinguir entre tipos diferentes de comunidades musulmanas y puntos de vista políticos son considerados culpables de enredarse con “matices”. Aparentemente, el enemigo, para poder ser derrotado, tiene que ser reducido a una entidad singular y compacta, y la diferencia entre musulmán, yihadista e ISIL se presenta cada vez más difícil de discernir en el debate público. Los expertos estaban seguros de quien era el enemigo incluso antes de que ISIL reclamara la autoría de los ataques.

Me resulto interesante ver que Hollande anunciara tres días de luto mientras endurecía los controles de seguridad – otra manera de interpretar el título de libro de Gillian Rose, “mournig becomes law”(el luto se convierte en ley). ¿Estamos en duelo o entregándonos a un creciente poder estatal militarizado, a una democracia en suspensión? ¿Funciona mejor lo segundo cuando se vende como lo primero? Los días de duelo público van a ser tres, pero el estado de emergencia puede durar hasta doce días antes de que la asamblea nacional tenga que aprobarlo.

Pero también, el Estado explica que se tienen que restringir derechos para poder defender las libertades – lo cual parece ser una paradoja que no parece molestar a los expertos televisivos. Sí, los ataques fueron claramente dirigidos contra escenarios icónicos de la libertad en Francia: el café, la sala de conciertos de rock, el estadio de futbol. En la sala de conciertos, hubo al parecer una diatriba por parte de uno de los atacantes que cometió los 89 brutales asesinatos, culpando a Francia por no intervenir en Siria (contra el regimen de Assad), y culpando a occidente por su intervención en Irak (contra el régimen del partido Baaz). Por lo tanto, no una postura, si podemos llamarlo de ese modo, en contra de la intervención occidental per se.

Existe también una política de nombres: ISIS, ISIL, Daesh. Francia no dirá “Estado Islámico” porque eso sería reconocer el Estado. También quieren mantener “Daesh” como término, como una palabra árabe que no se abra paso en Francia. Al mismo tiempo, la organización responsable de la matanza, proclama que fue un castigo por los ataques aéreos que provocaron la muerte de musulmanes en suelo del Califato. La elección de una sala de conciertos de rock como objetivo quedó explicada de la siguiente manera: acoge actos de “idolatría” y “festivales de perversión”. Me pregunto cómo tropezaron con el término “perversión”. Parece como si estuvieran leyendo fuera de su área de conocimiento.

Los candidatos presidenciales han metido baza: Sarkozy está ahora proponiendo campos de detención, explicando que existe la necesidad de arrestar a aquellos que estén bajo sospecha de estar vinculados con yihadistas. Y Le Pen a su vez está pidiendo la “expulsión”, llegando a llamar a los nuevos migrantes “bacterias”. Que uno de los asesinos de origen sirio entró en Francia a través de Grecia puede perfectamente convertirse en la excusa para que Francia consolide su guerra nacionalista contra los migrantes.

Mi apuesta es que será vital seguir el rastro del discurso en torno a las libertades de los próximos días y semanas, y que este tendrá implicaciones en la seguridad del estado y las cada vez más estrechas variantes de democracia que tenemos ante nosotros. Una versión de esas libertades es atacada por el enemigo, la otra es restringida por el Estado. El Estado defiende la versión de las libertades atacadas como esencia de lo francés y de Francia, pero sin embargo suspende el derecho de reunión (“derecho de manifestación”) en medio del duelo y se prepara para incluso más mediante la militarización de la policía. La pregunta pertinaz sobre política parece ser la siguiente: ¿Qué versión de la derecha prevalecerá en las próximas elecciones? ¿Y cómo será ahora la derecha permisible una vez que Le Pen se convierta en “centro”?. Época terrorífica, tristes y premonitoria, pero ojalá seamos todavía capaces de pensar, hablar y actuar en medio de todo esto.

El duelo parece estar estrictamente restringido dentro de los límites nacionales. Los casi 50 muertos en Beirut del día anterior apenas han sido mencionados, ni tampoco los 111 palestinos asesinados en las últimas semanas, o los muertos en Ankara. Mucha gente que conozco se describe a sí misma como en “punto muerto”, no siendo capaces de procesar la situación. Una manera de abordarlo podría ser encontrando un concepto de duelo transversal, teniendo en cuenta cómo las métricas de lo que nos apena funcionan, el porqué atacar una cafetería me afecta de una manera en la que otros ataques a otros lugares no lo hacen. Parece ser que el miedo y la rabia pueden perfectamente convertirse en apoyo a un estado policial. Supongo que por esa razón prefiero a los que se encuentran en punto muerto. Eso significa que esto va a necesitar un tiempo para procesarse. Es difícil pensar cuando uno está paralizado. Requiere tiempo, y a aquellos que están dispuestos a tomarse ese tiempo contigo – algo que puede suceder en una “reunión” no autorizada.
Judith

This article is also available in:

Translate this in your language

Like this Article? Share it!

Leave A Response