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September 28, 2012
September 28, 2012

El Sur de Europa en llamas

Author: James Meadway Translator: Anna Papoutsi
Source: Counterfire  Categories: On the crisis, Protest
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El Sur de Europa en llamas

El Sur de Europa está estallando mientras protestas y huelgas se difunden por todo el Mediterráneo. James Meadway mira al nuevo frente contra la austeridad.

Protestas enormes en Madrid, brutalmente reprimidas, ahora acompañadas por otra huelga general griega. Tres años de crisis de deuda europea están produciendo una crisis social y política de inmensas dimensiones arriesgando incluso la desintegración del estado español.

Como los países del Sur Global –el gran arco de los países menos desarrollados del hemisferio sur desde Sudamérica hasta el Oriente Lejano– han sufrido años de crisis de deuda y programas de ajustes estructurales dirigidos por el FMI, ahora lo está sufriendo el sur de Europa. Un sur nuevo se está creando pero, esta vez sobre las espaldas de los trabajadores y sus aliados en el mundo desarrollado. España es la cuarta economía de la zona euro, Grecia la octava. Ambas son, según su PIB, actualmente entre los países más ricos del mundo.

El proceso es, sin duda, más brutal que la austeridad en el pasado. Al acercarse a los países pobres muy endeudados, el FMI exigía el mismo paquete de recortes de gastos públicos, aumento de los impuestos de los trabajadores y privatizaciones de todo lo que se moviera. Pero insistía también en permitir la depreciación del tipo de cambio, que por lo menos crearía la posibilidad (comprendida o no) de crecimiento de las exportaciones sosteniendo la economía y aliviando la presión en los salarios reales. Para los miembros de la zona euro, esto no puede suceder –están encerrados en el torno de hierro del euro. En su lugar, deben sufrir una ´devaluación interna`: diminuciones masivas de los salarios reales en una tentativa desesperada de reducir el coste laboral al mínimo. Para Grecia, esto ha significado tanto un desempleo que es récord, con 50% de los jóvenes de 25 años en paro, como que los salarios reales han caído un 25% con respecto al año pasado.

No hay punto verosímil, por encima de la mera subsistencia, en el que Grecia o España –o Portugal o Irlanda después– puedan mantener los salarios suficientemente bajos para seguir siendo internacionalmente competitivas dentro del euro. Y puesto que la austeridad es auto-producente, no hay ningún punto en el horizonte en el que la carga de sus deudas se vuelva sostenible. La austeridad contrae las economías, creciendo más que reduciendo la carga relativa de la deuda. La deuda pública de Grecia, por ejemplo, se ha aumentado de alrededor de 130% del PIB en Octubre de 2009 cuando estalló la crisis de deuda, a una predicción de 160% del PIB hasta fin de año. La perspectiva más probable a largo plazo para el Sur de Europa es la desindustrialización y la decadencia.

Desde un movimiento de protesta a un movimiento masivo

Las manifestaciones de hoy son expresión política de oposición a esta perspectiva. Tanto en Grecia como, más dramáticamente, en España en los últimos 3 años han ido de manifestaciones de una minoría radicalizada centrada alrededor de ocupaciones de plazas, a un movimiento masivo. Las ocupaciones de los Indignados, iniciadas el 15 de mayo, atrajeron quizás a 50,000 personas en Madrid principalmente de las filas de los jóvenes desempleados.

Otras ocupaciones a principios de este año, vieron a muchedumbres inmensas descendiendo en las ciudades españoles, con la intervención decisiva de los mineros asturianos, haciendo huelga y ocupando sus pozos contra las medidas de austeridad, radicalizando más el movimiento e introduciendo el elemento estratégicamente vital de la clase trabajadora organizada. 1.5 millones se manifestaron en Barcelona para la independencia de Cataluña el 11 de Septiembre, la demonstración más grande en la historia de España, amenazando con la ruptura el estado español.

En Grecia, las manifestaciones de finales de 2008, cuando protestas inmensas estallaron a causa del asesinato de un adolescente por un policía, se han fundido con estas en contra de las medidas de austeridad. Ocupaciones de las plazas más importantes están ocurriendo en paralelo a una serie de huelgas y huelgas generales, mientras el movimiento ha adquirido una expresión política en la subida de Syriza.

Quebrar la austeridad no será fácil. El momento de una solución puramente ´keynesiana`, si es que alguna vez existió, ya ha pasado. Aumentar solo el gasto ahora no va a revertir la espiral hacia la muerte en el que el Sur de Europa está siendo empujado, ya que ahora es una crisis profunda de las instituciones. Una corrida bancaria está en marcha en España, su sistema se está tambaleando al borde de la quiebra; la autoridad del estado central se está desmoronando y la economía privada está siendo empujada en una recesión profunda.

En Grecia, la deuda nacional se está inflando, el sistema bancario es insolvente y la economía se ha reducido un 20% en los últimos cuatro años. Imponiendo todo esto la Unión Europea está tomando cada vez más la actitud de un gobernante colonial. El euro, supuestamente un mecanismo para llevar a los pueblos de Europa más cerca, está reproduciendo una relación de centro y periferia, bien conocida en el Sur Global, dentro de las fronteras de Europa, con los estados centrales diseñando e imponiendo la política de los miembros periféricos.

El movimiento en Inglaterra

El Reino Unido está, por lo menos fuera de la zona euro, ayudando a reducir el peso de la austeridad. Medidas excepcionales por parte del Banco de Inglaterra en los últimos 18 meses, bombeando £375bn de liquidez nueva en el sistema bancario, ha probablemente ayudado a contener más desplome. Sin embargo, la economía sigue, en el mejor caso, estancada mientras que la ´recuperación impulsada por las exportaciones` del gobierno de coalición está revelándose como la fantasía que siempre fue. La austeridad aquí está arruinando vidas y constantemente debilitando la perspectiva de un retorno a la estabilidad. Sin embargo, el sistema político, como lo dejó muy claro el congreso de los LibDems esta semana, mantiene su compromiso con ella. Estamos en una calle sin salida: imposible de revertir la austeridad y atrapados por el peso de instituciones que favorecen las demandas de finanza en lugar incluso de la económica real.

El primer paso para abrir esta calle sin salida es acabar con la austeridad. Esto significa la construcción de un movimiento masivo, como aquellos del Sur de Europa, con la clase obrera organizada en su centro. Miles de manifestaciones han tenido lugar contra los recortes en los dos últimos años; muchos han logrado éxitos locales, deteniendo el cierre de servicios y la pérdida de puestos de trabajos. Pero al final, todo el programa necesita un movimiento nacional, capaz de confrontar a un gobierno nacional. La marcha TUC el 20 de octubre es un paso vital en el camino para la creación de ese movimiento, basándose en las hebras distintas de protesta que existen y convirtiéndolas en fuerza política.

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