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January 18, 2013
January 18, 2013

¿Entre la espada y la pared? El sistema de poder griego decide

Source: Al Jazeera  Categories: Antifascism, On the crisis
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¿Entre la espada y la pared? El sistema de poder griego decide

Los desalojos de las okupas de Atenas están señalando el callejón sin salida al que se están dirigiendo las autoridades en Grecia.

A las primeras horas del día 20 de diciembre una unidad policial se dirigió hacia la calle Acharnon, una calle muy transitada en el centro de Atenas. Al llegar al grandioso edificio que se encuentra a la esquina con la calle Jeyden, informaron a los okupantes que harían un control “rutinario”. Unas horas más tarde, el edificio se había evacuado y sus okupantes habían sido detenidos. Y así, en la manera más callada, se desalojó Villa Amalias – el segundo más longevo centro social okupado de Atenas.

Este hecho recibió casi no atención en los medios internacionales a pesar de que Grecia se encuentra casi diariamente por su situación en el ojo del huracán mediático: desde que el gobierno griego firmó el primero “memorando de acuerdo” con la Troika de FMI/BCE/UE en mayo de 2010, los acontecimientos que han tenido lugar han sido, en primer lugar un presagio y en segundo un gran ejemplo del rompedor cambio en la gobernanza financiera del sur de la Unión Europea – y aún más allá.

Memorando tras memorando se ha encontrado con una marea de revueltas y manifestaciones dignas de ser titulares. Este espectro de protestas espectaculares se utilizó para articular los cambios transcendentales que estaban teniendo lugar actualmente en el territorio griego. ¿Por qué los medios de comunicación internacionales necesitan interesarse en un edificio desalojado? Porque la historia tiene sus formas particulares de manifestarse: no hay mejor forma para describir los cambios que están sucediendo en la sociedad griega (y que a veces sorprenden por lo silenciosos que son) que describir el hilo de acontecimientos que sucedieron aquella mañana de diciembre en la esquina de las calles Acharnon y Jeyden.

‘Centros de ilegalidad’

El 9 de enero unas 100 personas volvieron a okupar el edificio Villa Amalias e inmediatamente fueron arrestados por la policía. Al mismo tiempo, unas 40 personas más, que estaban haciendo una sentada en la sede de Izquierda Democrática, miembro de la coalición que actualmente gobierna Grecia, fueron detenidos. Hasta el desalojo de Skaramanga, otro centro social okupado en el centro de Atenas, más tarde el mismo día, el número de detenciones de activistas políticos en un día (148) señaló un record de los últimos 15 años en la ciudad. Según Nikos Dendias, ministro de la policía, la orden para desalojar Villa Amalias la había dado el Primer Ministro propio. Resulta extraño que el Primer Ministro del país más endeudado de la Zona Euro dedicara tiempo en un centro social okupado, aún si éste fuera nada menos que el de facto epicentro anarquista y contracultural del último cuarto del siglo pasado.

Y aún más peculiar es la emisión del plan de la policía griega para inminentes desalojos de otros 40 centros sociales okupados en todo el país. Y lo más extraño de todo es el término que Dendias utilizó para describir estos espacios: “centros de ilegalidad”. La operación policial que aún no tiene nombre oficial, viene después de la, todavía en vigor, “Operación Zeus”, un plan a nivel nacional para identificar y detener un número sin precedentes de migrantes indocumentados (con más de 65.000 personas detenidas e investigadas hasta el momento).

Poniéndose al día con el ‘memorando de acuerdo’

¿Qué está pasando? ¿Por qué el sistema de poder griego (el gobierno de coalición junto con los principales medios de comunicación públicos y privados) elige intensificar el antagonismo social en este momento, cuando la resistencia a las medidas de austeridad parece atenuarse? Simplemente, al entrar pronto en el cuarto año de una crisis mayor, parece que se haya comprendido que alguna forma de estabilización es necesaria – pero la crisis al nivel financiero no parece disminuirse. Al contrario: hasta el momento, parece que haya cruzado a la esfera política.

Con el escándalo de la llamada “Lista Lagarde” todavía abierto, el futuro de la presente coalición gubernamental, entre el partido conservador Nueva Democracia y los partidos socialdemócratas PASOK e Izquierda Democrática, es cada vez más inestable. La posibilidad de un gobierno de izquierdas está disminuyendo rápidamente, por lo que parece que una coalición gubernamental que incluya todo el espectro de la derecha sea más posible que nunca; y así, para muchos, la secuencia de las dos operaciones policiales es una forma para contentar la extrema derecha, el papel de la cual es cada vez más determinante.

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Sin embargo, un proceso más profundo de cambio social puede estar de camino. Parece que el actual sistema de poder se enfrenta con lo que el teórico francés de estudios culturales Jean Baudrillard llama “la agonía del poder”: cuando el equilibrio de poder se mueve geográficamente desde el nivel nacional hacia un hegemónico poder global, las consecuencias en el terreno son sin precedentes. Al alejarnos del presente sistema de dominación (una relación bidireccional, necesaria para el establecimiento del contrato social, que actualmente se está tambaleando) nos dirigimos hacia un sistema hegemónico más amplio y difuso.

En esencia, lo que actualmente está sucediendo en el territorio griego es un proceso en el que el equilibrio de poder social y económico intenta adaptarse a la caída brusca del equilibrio de poder financiero que ya tuvo lugar. En el momento, es decir, en el que el gobierno griego firmó el “memorando de acuerdo” con la Troika del FMI/UE/BCE en Mayo de 2010. Y aquí está la esencia de los ataques de Dendias contra cualquier espacio de “ilegalidad”; se trata de un ataque contra los espacios que se encuentran fuera del emergente sistema hegemónico.

Decida reformularse a nivel político o simplemente profundizar su control a nivel social, está pasando por una transformación rápida. Tan rápida que puede incluso ser su mayor dificultad: con un ritmo de cambio al nivel financiero, social y político demasiado rápido para que la población lo pueda digerir, existe el peligro real de una ruptura entre la realidad material de la población y su comprensión social y política – el recuerdo de la realidad en la que estaban acostumbrados hace sólo unos años. El desalojo de Villa Amalias y la operación policial inminente, podrían demostrar la contradicción inevitable que hay en la reformulación del poder en el territorio griego: en su búsqueda de estabilidad a corto plazo, se está acelerando el cambio social y político a largo plazo.

 

Antonis Vradis es doctorando en Geografia en LSE, miembro del proyecto colectivo The City at the time of Crisis y de Occupied London y Editor de Alternatives de la revista City.

 

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