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December 29, 2013
December 29, 2013

Entrevista con Mischa Gabowitsch

Author: Àngel Ferrero
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Entrevista con Mischa Gabowitsch

No somos la oposición. Los Rusos simplemente quieren tener la opción

Mischa Gabowitsch acaba de publicar en Alemania Putin kaputt!? (Berlín, Suhrkamp, 2013), un exhaustivo estudio sociológico sobre la ola de protestas en Rusia durante el periodo de 2011-2013, sus causas profundas y su impacto en el país. Gabowitsch es investigador asociado en el Einstein Forum en Potsdam, en el estado de Brandemburgo, desde donde dirige un proyecto de investigación sobre los cambios de las formas de protestas en la Rusia contemporánea.

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Le entrevisto para La Directa, Ángel Ferrero, miembro del comité de redacción de SinPermiso.

En el invierno de 2011 comienzan las protestas en Rusia. ¿Por qué no antes?

Los años previos hubo diferentes olas de protestas masivas. Rusia vio una protesta a escala nacional en el 2005 en respuesta a la monetarización de las prestaciones sociales, y también hubo protestas regionales en el 2008 y en el 2009 en las regiones de Kaliningrado y Vladivóstok. También hubo numerosos movimientos locales, por ejemplo, contra la recalificación del suelo público. Las protestas que comenzaron en diciembre de 2011 estuvieron causadas por un pucherazo en la Duma, la cámara baja del parlamento. Ya antes se habían manipulado elecciones, pero ésta era la primera vez que había una red de observadores del mismo país y no internacionales, que colgó videos e informes que se vieron en la red, generando una ola de indignación que no se limitó a Moscú y San Petersburgo.

La prensa occidental habla con frecuencia de “la oposición”, pero la oposición es una amplia coalición de grupos que incluso tienen agendas enfrentadas, como demuestra el ejemplo de que en ella se encuentren tanto el Frente de Izquierdas como los nacionalistas rusos. ¿Quién es la oposición y cuál es su objetivo?

En Rusia es muy importante distinguir entre los manifestantes en las protestas y la oposición. La mayoría de los participantes en las protestas desconfían de la oposición política organizada, que sólo representa a una pequeña fracción de aquellos que asistieron a las manifestaciones y otros actos de protesta. “Oposición” significa, por una parte, los partidos políticos que están bien integrados en el sistema político autoritario, incluso si en ellos existe una disidencia interna considerable, y los grupos de oposición extraparlamentaria y las redes como la organizada por Alexéi Navalny, por la otra. Dentro de estos grupos hay una variedad ideológica inmensa, a menudo se organizan en torno a la figura de un líder y carecen de democracia interna, a pesar de que están transformándose en redes horizontales. En cualquier caso, están obligadas a cooperar más allá de sus limitaciones ideológicas precisamente porque son débiles. En cualquier caso, la política rusa continúa siendo personalizada en extremo: una misma organización puede tener objetivos y puntos de vista muy diferentes en dos regiones distintas dependiendo de quien sea el líder local.

¿Hubo protestas más allá de Moscú?

Mis colegas y yo creamos una base de datos detallada de los actos de protesta y eslóganes a partir de noviembre de 2011. Hubo protestas en todas las reigones de Rusia con únicamente tres excepciones, y también en muchas otras ciudades en el extranjero, a pesar de que el tamaño, el contenido de las reivindicaciones, los organizadores y la retórica de las protestas varía de manera significativa. No fue, en cualquier caso, un movimiento basado exclusivamente en Moscú, incluso si ésa es la imagen que se tiene porque los periodistas y blogueros tienden a centrarse en Moscú e ignorar el resto del país.

¿Quién apoya a la oposición en Rusia? ¿Y quién al Kremlin?

Es erróneo presentar la política rusa como una batalla entre “el Kremlin” y la oposición. La vida política está determinada por una densa red de lealtades, por ejemplo, en torno a los gobernadores regionales. Ni los partidos de la oposición ni Rusia Unida tienen muchos seguidores en el sentido más estricto del término. Lo que los diferencia es la manera en que movilizan a sus seguidores: las instituciones estatales y las empresas que dependen del estado ejercen con frecuencia presión sobre sus empleados para que asistan a las manifestaciones progubernamentales. Quienes protestan de manera más activa contra Putin son a menudo personas relativamente independientes de esta presión, por ejemplo, trabajadores autónomos o desempleados.

¿En qué estado se encuentran las protestas?

La ola masiva de protestas que comenzó en diciembre de 2011 se desvaneció en buena medida a comienzos del 2013. Sin embargo, aún se producen todo tipo de protestas locales. Lo más importante, empero, es que el período de movilización ha creado muchas redes y asociaciones civiles, así como grupos especializados, como asociaciones de observadores electorales a nivel local o activistas anticorrupción. Muchos activistas han decidido concentrar sus esfuerzos en las elecciones, como hemos podido ver en las recientes elecciones regionales que han tenido como resultado la elección de varios candidatos sin ninguna afiliación con Rusia Unida.

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Borís Kagarlitsky ha escrito que las autoridades rusas temen mucho más a una crisis económica y a los movimientos ciudadanos que se ocupan de temas que preocupan a la ciudadanía –como la vivienda o los precios de la energía–, mucho más que a la oposición, especialmente a los liberales que apoyan a Navalny en Moscú. ¿Está de acuerdo?

Lo estoy, y añadiría que Navalny debe su éxito en buena medida a su habilidad para dirigirse a la población con temas como la vivienda y el mantenimiento de las infrastructuras municipales, de manera que facilitan a la gente implicarse on-line. Las protestas más recientes no han sido, ciertamente, un movimiento de la “clase media”, pero la mayoría estuvieron organizadas por los ciudadanos con un mayor nivel educativo. Hubo muy poca participación obrera. Si el resentimiento crece entre los sectores sociales con una mayor movilidad y menor educación, las autoridades podrían comenzar a perder el control del aparato de represión estatal, y eso les supondría un peligro mucho mayor que las grandes protestas contra la corrupción. También reforzaría el poder de los políticos regionales y les proporcionaría un mayor poder de negociación frente al Kremlin.

¿Cómo han modificado las protestas la política de Rusia Unida y el resto de partidos de la oposición,especialmente del Partido Comunista d ella Federación Rusa (PCFR)?

La administración presidencial parece no poder apoyarse ya en Rusia Unida como mecanismo principal de consolidación de las élites como solía hacerlo en el pasado, y hoy encontramos una competición en el seno del partido, ya que sus candidatos necesitan tener un atractivo popular real.

Los partidos de la oposición se enfrentan a un dilema: mantener su cómoda posición en el interior del actual sistema político o expresar abiertamente su descontento, con el riesgo de perder el acceso a sus privilegios. El PCFR es un buen ejemplo: en el 2011-2012 era la organización más visible en la protesta en varias regiones, pero sólo unos pocos miembros, y a título individual, se han arriesgado a oponerse activamente a la administración presidencial en la Duma. La nueva ley de partidos, más abierta, ha llevado a la creación de toda una serie de nuevas formaciones, lo que genera una presión para proponer alternativas reales, pero también les resta apoyo a los pocos partidos que pueden tener la oportunidad de ser un desafío al actual sistema político.

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¿Cuáles son las principales características de lo que en el libro se describe como “sistema Putin” y que popularmente se conoce como “vertical de poder”?

Es un sistema que se basa de manera muy clara en las redes clientelares del estado y a todos los niveles, que comienza con los amigos personales de Putin en su cúpula y de ahí parte hacia abajo, hasta llegar a las administraciones pesonales. Estas redes han dominado siempre la política rusa, pero con Putin se integraron en un sistema único. El conflicto político y la competición no quedan eliminados, pero se ocultan a la opinión pública porque se ha convertido en un proceso interno de la élite en lugar de una campaña electoral. La administración presidencial actúa como árbitro final porque puede distribuir los recursos y utiliza el aparato represor para reforzar sus decisiones.

De hecho, según sus conclusiones, las protestas podrían tener como resultado una reconfiguración del estado ruso, hacia un modelo más federal. ¿Cuál es la situación de las minorías nacionales en Rusia?

La cuestión del federalismo es diferente de la de las minorías nacionales, ya que muchas de las regiones tienen una mayoría de población étnicamente rusa, y muchas de las consideradas minorías viven fuera de su región titular. En Rusia, la estructura política de las regiones es mucho más importante que si son definidas como regiones de minorías étnicas. Si el sistema estuviese menos centralizado, las diferencias estructurales entre regiones serían más visibles: el dominio dictatorial de Ramzán Kadírov en Chechenia dejaría de recibir el apoyo económico del Kremlin y la pluralidad de Kaliningrado y Karelia se expresaría con una mayor claridad, pero las regiones más pobres perderían todavía más ventajas con respecto al resto.

¿Cómo valora el auge del nacionalismo ruso?

“Nacionalismo ruso” es una expresión bajo la cual se agrupan muchas cosas. El desarrollo más preocupante estos últimos años es el crecimiento de la violencia xenófoba, que no ha parado de crecer incluso si el nivel de homicidios en Rusia, que anteriormente era muy elevado, ha estado cayendo lentamente. La violencia se concentra en alguna de las ciudades de mayor población y los principales objetivos son los ciudadanos rusos del Cáucaso Norte, así como los trabajadores migrantes procedentes de Asia Central que viajan a las ciudades en temporada alta. Tanto el estado como los grupos de la oposición, incluyendo los liberales, han estado utilizando a estas personas como chivos expiatorios, reinterpretando problemas sociales como problemas étnicos. Por desgracia parece que esta tendencia continuará con toda probabilidad, un eco, a un nivel mucho más grave, de los desarrollos que también vemos desplegarse en otras partes de Europa.

¿Cómo están afectando las protestas al creciente rol geopolítico de Rusia? ¿Cómo un cambio de sistema afectaría a este rol?

Hasta ahora ha habido muy poca influencia directa, porque la política exterior rusa es mucho menos susceptible a la presión popular que la de otros países, y hay muy pocas razones para creer que los adversarios de Putin llevasen a cabo una política exterior radicalmente diferente. Sin embargo, la insistencia de Putin en el principio de soberanía nacional y su aversión a la intervención internacional en países como Libia o Siria también tiene que ver con su propio temor a que otros países fomenten la disidencia en Rusia. Se trata de una perspectiva muy improbable, pero el temor es muy real.

 

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