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January 26, 2014
January 26, 2014

Grecia: las condiciones en las cárceles

Author: A.M. Translator: Anna Papoutsi
Source: Epohi  Category: On the crisis
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Grecia: las condiciones en las cárceles

El lunes pasado, el Comité del Parlamento –que, según el código penitenciario, tiene el derecho de visitar las cárceles del país y de tener acceso a todos sus espacios– visitó el hospital y la clínica psiquiátrica de la cárcel Korydalos. El Comité, compuesto por representantes de todos los partidos, registró las condiciones medievales que caracterizan hoy ambas instituciones.

En el hospital de la prisión –que todavía no forma parte del sistema de Salud Pública– hay 209 presos aunque sólo hay espacio para 60 pacientes. Más de la mitad de la gente en este “hospital” –128 personas– son seropositivas, viviendo una encima de la otra. Las salas del hospital se han convertido en auténticas celdas de prisión, ya que las camas han sido cambiadas por literas colocadas una junta a otra. Los 128 presos seropositivos se enfrentan a graves problemas de salud, mientras que, por una vez más, el Comité reportó retrasos en la administración de su medicación. Además, debido a la sobre-población, los presos seropositivos contraen muy fácilmente varias infecciones contagiados por otros pacientes del hospital. Vale la pena mencionar que dos personas seropositivas, además de su enfermedad, tienen tuberculosis. Sólo hay dos médicos que trabajan allí de forma permanente, un médico general y un cirujano, no hay psicólogos y sólo unos pocos médicos de guardia están presentes durante un par de horas a la semana.

Las condiciones son igualmente dramáticas en la clínica psiquiátrica de la prisión, ya que hay varios pacientes ​​con graves trastornos psiquiátricos hospitalizados allí, al igual que presos drogadictos, de nuevo viviendo en condiciones inaceptables. Tiene que ser la única clínica psiquiátrica en el mundo que no tiene un psiquiatra permanente, sino sólo visitantes. El personal es el mínimo permitido, con sólo tres enfermeras y unos funcionarios de la cárcel que trabajan como enfermeros. Los 259 pacientes tienen sólo dos horas al día para estar al patio y el resto del día se ven obligados a vivir en un espacio que fue diseñado para 160 personas.

Celdas azules, sin embargo, sí que existen

Sin embargo, lo más impactante que vio el Comité fueron las celdas de aislamiento, también conocidas como “celdas azules”. En una de ellos, había un paciente sin ropa y, como el comité fue informado, los presos pueden ser detenidos allí durante hasta 5 días. Cuando la Comisión Especial para el Control de la Protección de los Derechos de las Personas con Trastornos Mentales visitó ese espacio en Marzo de 2012 habían reportado: “En el sótano hay tres “celdas azules”. Son cámaras de aislamiento, con las puertas y las paredes cubiertas con un material blando, su suelo de hormigón, sin camas ni colchones en el interior. En dos de estas celdas había dos hombres completamente desnudos. En la presencia de los visitantes se estaban escondiendo los genitales con las manos (obviamente por vergüenza). Había orina fuera de estas celdas”.

“Hay tanto que podríamos decir acerca de las condiciones de detención de los prisioneros”, declaró la Diputada de Syriza, Vasiliki Katrivanou, “pero sólo voy a hablar sobre la base de esta experiencia específica que va más allá de la imaginación. Las condiciones fueron impactantes y yo estuve pensando que, en el contexto actual de la crisis, del pánico moral y del terror en cuanto a las cárceles y a lo que significa la seguridad, en realidad deberíamos hablar de lo que significa realmente la seguridad para las personas en el hospital y la clínica psiquiátrica, el personal de la prisión, los médicos y las enfermeras. Cuando hay presos seropositivos apilados allí, y cuando las personas que sufren de tuberculosis se quedan sin atención y tratamiento, ¿cómo podemos hablar de seguridad? Cuando el dinero se gasta en cárceles de máxima seguridad, mientras las autoridades rechazan la sugerencia de los médicos de llevar a cabo  exámenes de sangre para todos los presos con un coste de sólo 2.50€. ¿Cómo podemos hablar de la seguridad de los presos, del personal penitenciario, y de la salud pública? Nosotros, en las condiciones actuales, contestamos que la seguridad significa oponerse al terror y tener la voluntad política de cambiar funda”.

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