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October 9, 2012
October 9, 2012

Merkel en Atenas

Author: Yannis Christodoulou Translator: Anna Papoutsi
Category: Protest
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Merkel en Atenas

A pesar de las prohibiciones y las medidas de seguridad draconianas (7.000 agentes de policía en servicio y “prohibición de reuniones de más de tres personas” en gran parte del centro hasta las 22.00) anunciadas para el día de la visita de Merkel a Atenas, decenas de miles de personas lograron finalmente llegar a la inaccesible por metro –siguiendo la orden común ya de la policía– la plaza de Syntagma. Las calles de los alrededores de la plaza Syntagma, hasta Thisseio, por lo menos, fueron infiltradas por la policía secreta que estaban realizando estrictos controles de los transeúntes. Además, era una de esas veces que las autoridades policiales habían anunciado oficialmente que habría detenciones preventivas durante todo el día.

El criterio principal para los controles fue el aspecto: mochilas, “sospechoso” aspecto, edad joven. Es decir, como en las discotecas. Mi impresión fue que era más o menos una cuestión de suerte que alguien se las arregle para llegar este día a Syntagma y, por supuesto, una cuestión de aspecto y edad.

Los manifestantes comenzaron a reunirse desde temprano. A eso de las 13.30, hora de llegada a Syntagma del líder de la oposición mayoritaria, Alexis Tsipras, la gente reunida contaba con varios miles de personas y varias decenas detenciones. Indicativa fue la detención de todo el bloque de la Red por los Derechos Políticos y Sociales (!) en Exarchia, de un bloque de estudiantes de secundaria y de un miembro del Syriza[1]. Poco después de las 14.30 la cabeza de la marcha PAME[2] llegó a Syntagma y por primera vez se unió con el resto de los manifestantes.

Entre las peculiaridades de la jornada fue la aparición de un manifestante desnudo inglés que se puso a correr desnudo en la calle de Vasileos Georgiou a través de los policías antidisturbios saludando a las multitudes, un yip con los manifestantes vestidos como oficiales nazis, así como la quema de la bandera nazi frente al parlamento.

A eso de las 15.30 horas, las primeras granadas de aturdimiento se oyeron desde la parte superior de la plaza, cuando algunos manifestantes intentaron, aún si lo hicieron simbólicamente, para derribar el cerco que la policía había puesto para restringir el acceso a la entrada lateral del Parlamento. Poco después, frente al Hotel Gran Bretaña los primeros motines entre los manifestantes y la policía estallaron, y la policía hizo uso de químicos en las calles alrededor de la plaza. La gente fue empujada hacia las calles Ermou y Mitropoleos. Poco después de las 17.00, numerosas fuerzas policiales antimotines invadieron la plaza ahuyentando a los manifestantes para evacuarla. Durante el desalojo violento de los manifestantes la policía hizo uso excesivo de químicos y disturbios estallaron de nuevo en las calles alrededor a medida que los manifestantes se iban perseguidos por la policía antidisturbios.

Durante de la operación de evacuación de la plaza, un manifestante fue golpeado y arrestado, la policía lo llevó a los voluntarios de la Cruz Roja para la prestación de primeros auxilios. A partir de un video parece que sus heridas en la cabeza eran causados ​​por los policías durante la detención y no porque él se resistía.

Hasta las 17.30, Syntagma, la calle Amalias y las calles vecinas habían sido ocupadas por la policía antidisturbios y la manifestación iba rompiendo. Cuenta final: 220 detenciones y 24 arrestos.

Dejando Syntagma, rodeado por una multitud desanimada en su camino a casa, me preguntaba si este terrorismo y esta plétora de prohibiciones (por la aplicación de la cuales se llamó un artículo olvidado promulgada durante la Junta) habían cumplido sus objetivos, que era aterrorizar a la gente y prevenir su participación en las manifestaciones organizadas. También me preguntaba si toda esta operación tuvo un carácter experimental, si funcionaba como un experimento para las autoridades para ‘sondear’ la tolerancia de la gente a la prohibición, a la luz de un “duro” invierno. Sin embargo, el experimento parece haber funcionado. Me acordé de la primera vez –el año pasado– que me oí del cierre de las estaciones de metro “en órdenes de la policía”; estaba sorprendido y molestado por la arbitrariedad de esta orden. Esta vez ya me sonaba natural.

El último regusto amargo me estaba esperando en casa cuando vi en las noticias el paseo tranquilo del Primer Ministro con Merkel en las calles enrejadas del centro, mientras que a pocas cuadras de distancia granadas de aturdimiento y gritos de manifestantes sonaban y me pregunté si en el planificación de la operación policial para el día había una provisión por un secreto insonorización dispositivo.


[1] Partido de la izquierda que constituye la oposición mayoritaria desde las elecciones de Junio 2012.
[2] Sindicato del Partido Cominista

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