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July 1, 2013
July 1, 2013

Grecia: Sobre drogas

Author: Lena Theodoropoulou Translator: Sara R. Romo
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Grecia: Sobre drogas

El 6 y 7 de marzo de 2012, la policía griega, en colaboración con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (ΚΕΕΛΠΝΟ), detuvo a 132 drogadictos y los trasladó por la fuerza del centro de Atenas al centro de detención de inmigrantes de Amygdaleza. Allí, siguiendo las órdenes del Centro Nacional de Operaciones Sanitarias (ΕΚΕΠΥ), los médicos obligaron a los adictos a someterse a un examen médico, con el fin de publicar estadísticas sobre la propagación del virus del VIH en este grupo de población. Según el gobierno, los drogadictos estuvieron en todo momento bien atendidos y los médicos les ofrecieron incluso bocadillos y zumos (!) antes de dejar que se marcharan. Todavía no se sabe cómo estas personas volvieron de Amygdaleza al centro de la ciudad, de donde habían sido desalojados violentamente. La operación se denomina “Tetis” y, según el comunicado de la policía, “este tipo de operaciones continuarán para abordar el problema de las drogas y mejorar el centro de la ciudad”. En consecuencia, parece que la policía, además de su función represiva inicial, ha asumido ahora una nueva tarea “sanitaria”: la regulación de la salud pública.

La reacción de los centros de rehabilitación y otras organizaciones de lucha contra las drogas no se ha hecho esperar, haciendo especial hincapié en la evidente ilegalidad de una operación como ésta, con una detención sin fundamento y con la inscripción obligatoria de los datos personales y médicos de los adictos, lo que constituye una violación absoluta de los derechos humanos fundamentales. Una violación que va en contra de los acuerdos internacionales, la Constitución y las leyes. Mientras que el Estado está trabajando en las estadísticas, hay cientos de drogadictos con VIH que siguen en la calle solos, sin tratamiento ni centros de rehabilitación, con sus ayudas recortadas drásticamente. Estas personas son incapaces de emprender cualquier acción para luchar por sí mismos.

Dejando aparte las estadísticas y el molesto detalle de la brutalidad del Estado, vale la pena examinar las condiciones que han conducido a la segregación social de tantos ciudadanos, lo que a su vez ha llevado a tantos griegos a la adquisición de conductas adictivas.

El otro adicto

El consumo de drogas tiene sus raíces en la necesidad de escapar de la realidad, para crear una ruptura con la sociedad, para liberarse de ella y de la rutina que el futuro adicto rechaza y con la que no puede lidiar. El uso de la sustancia, sin embargo, ofrece sólo una solución temporal al deseo del adicto de estar libre de cualquier vínculo social. La paradoja es que mientras que el adicto usa las drogas para sentirse independiente y escapar de la rutina, con el tiempo se encuentra atrapado en una “hiper-rutina, una disminución de la vida a lo mínimo, a lo básico: la inyección, la prescripción, la búsqueda desesperada de la dosis siguiente ‘1. El temor inicial de una persona a enfrentarse al mundo con una mente clara conduce a una subordinación tiránica a la sustancia y la pérdida de cualquier deseo de vivir, la reducción de la vida a una simple supervivencia biológica.

Dentro de este pérdida completa de libertad, la decisión de una persona para escapar de este círculo vicioso es un acto que requiere el desarrollo de una fuerza mental que pocas personas, adictos o no, logran alcanzar. El adicto busca tratamiento para escapar de la rutina fatal y autodestructiva, con la pretensión final de vivir en lugar de la sobrevivir.

La sociedad “limpia”

Y sin embargo, hoy en día, cada vez menos gente va a rehabilitación. Mientras que el número de drogadictos aumenta, el número de aquellos que buscan tratamiento en centros de rehabilitación no hace más que disminuir. Como ya se ha mencionado, la solicitud de tratamiento significa no sólo la supervivencia del individuo, sino también su deseo de vida. ¿Qué pasa sin embargo con esta afirmación, cuando la elección de la parte “limpia” de la sociedad no es que tengan vida, sino que sobrevivan?

Como fenómeno social principalmente urbano, la adicción a las drogas ha sido siempre un espejo de la situación socio-política. Con el fin de entender las razones que se esconden detrás de la adicción, tenemos que examinar de qué se auto-excluyen los adictos. Durante los últimos años, la sociedad griega ha estado bajo un ataque constante: ha sufrido grandes pérdidas, como la de puestos de trabajo, las baja de las pensiones y de los salarios, la disminución de los derechos, el empeoramiento de la salud pública y la educación. Las manifestaciones masivas y y los disturbios de los primeros años de la “crisis” fueron violentamente reprimidos, lo que llevó a la pérdida de la fuerza, de la esperanza, de la capacidad de reacción. Lo que siguió fue más represión; un ataque a los espacios libres, más patrullaje, la prohibición de la huelga incluso antes de que comenzaran.

Los gobiernos pasados y actuales han atacado estratégicamente cualquier tipo de resistencia, agotando la sociedad y haciendo establecerse la indiferencia, la pasividad, el miedo, incluso la culpa. Dentro de este contexto, la mayoría de la población desarrolla una adicción paradójica a un sistema que sigue fallando, una adicción impuesta por el discurso político dominante, basado en las amenazas de más pérdidas, como si no se hubiera perdido todo ya. Aparecen nuevos sustitutos para garantizar algún tipo de supervivencia; salen a la luz imaginarias ‘historias de éxito’, estadísticas y promesas de que hay un futuro mejor esperando a la vuelta de la esquina… Cualquier cosa con tal de mantener a la gente funcional, pero inactiva.

Elegir la vida en lugar de la supervivencia no es fácil ni evidente. Es una opción que requiere transgresión, riesgo, apertura a lo desconocido; es una lucha contra la rutina, la destrucción de nuestras redes de seguridad. Sin embargo, todavía hay personas que dan este paso, rompen la rutina y se enfrentan al miedo al fracaso, negando la supervivencia y clamando por la vida, demostrando que se pueden llevar a cabo acciones supuestamente imposibles. En esta lucha, no hay espacio para la segregación entre una sociedad sana y otra “enferma”, ya que la demanda es la misma para todos: una vida libre de adicciones y temores.

——

P.S. Mientras escribo estas líneas, la ERT (la radio-televisión pública griega), está siendo ocupada por sus trabajadores y por otros ciudadanos que se les unieron de forma solidaria, después de la repentina decisión del gobierno de cerrarla. El grupo de gente que apoya a la ERT es muy variado. Unos exigen su supervivencia, otros, que se convierta en un vehículo efectivo para la libertad de expresión, un altavoz para los oprimidos, los movimientos antagónicos, los excluidos por los otros medios de comunicación . No importa cuál sea el resultado, la ERT es actualmente el recordatorio de que la lucha no ha terminado.

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Grecia: Sobre drogas by Lena Theodoropoulou is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

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