Sunday 15th September 2019
x-pressed | an open journal
October 1, 2013
October 1, 2013

Verdades y mentiras sobre la inmigración en Grecia

Author: Dina Ioakimidou Translator: x-pressed
Source: Unfollow  Category: Borders
This article is also available in: enelfr
Verdades y mentiras sobre la inmigración en Grecia

Los inmigrantes no son los culpables del desempleo, si no que han contribuído al crecimiento del PIB en un 1,5%, pagando al sistema de seguros de 50 a 91 millones por año, apoyando al sistema bancario y al de pensiones, frenando un deterioro mayor de la periferia y retardando el envejecimiento del país. Vamos a ver las verdades y mentiras sobre la inmigración en Grecia.

“La política del miedo alimenta una espiral de violaciones
de derechos humanos en la que ningún derecho
es intocable y nadie está a salvo.”
Amnistía International Informe Anual 2007

La ausencia de una política de inmigración coherente, sistemática y efectiva en nuestro país, 22 años después de la aparición del fenómeno de la inmigración masiva constituye, en realidad, una política pública y, aún más, una política antiinmigrante – con consecuencias incalculables para la economía y la sociedad. Desde 1991, se repiten con precisión quirúrgica el espíritu y la estructura de iniciativas institucionales fallidas que tienden al mantenimiento, de cualquier modo, no de la legalidad, sino de la ilegalidad permanente. Y para la “política” el estado griego no tiene el derecho de invocar -22 años después- la coartada del asombro, de la ignorancia o de la falta de experiencia.

La política del miedo

En la primavera de 2012, el presidente de Nueva Democracia, Antonis Samaras, hablando frente a los órganos competentes del partido, durante el lanzamiento oficial de la campaña electoral, proclama: “Nuestras ciudades han sido ocupadas por inmigrantes ilegales. Vamos a ocuparlas de nuevo “.

Ya cuatro años atrás, sin embargo, en 2008, el Centro Nacional de Investigación Social señalaba en una investigación suya: “Los valores universales como la equidad, la igualdad y los derechos humanos se ponen en un contexto nacional y son mediados a través de la cultura nacional. Como resultado, los derechos se consideran privilegios de los nativos. La inmigración, como estaca, está relacionada con el orden público y la seguridad nacional, cuando, al mismo tiempo, domina una fobia fuerte hacia el reconocimiento de los derechos de los migrantes. En Grecia, los inmigrantes no tienen derechos políticos, careciendo de los mecanismos básicos para ejercer presión y para negociar con los líderes políticos. Ellos tienen muy pocos derechos sociales en términos de discriminación institucional entre la población nacional y extranjera mientras que los derechos económicos que se les reconocen se aplican con términos igualmente desiguales”.

Y eso es verdad. La política de inmigración en nuestro país se ha diseñado e implementado, durante más de 22 años, bajo la lógica del costo político, con los grupos establecidos clientelistas de presión imponiéndose a su formación. Durante todos estos años, el sistema de legalización sigue siendo complicado, burocrático y hostil a los inmigrantes, poniendo limitaciones muy estrictas sobre el proceso de legalización. Los criterios seleccionados tienden a la exclusión y la marginación y no a la integración y el reforzamiento de la cohesión social. Las leyes de inmigración se caracterizan como un «patchwork» vago tanto para la administración como para los inmigrantes, cuyo objetivo es mantener a los inmigrantes como rehenes.

“Su legitimación”, según la investigación del CNIS “está tratada como un fenómeno temporal y los inmigrantes como ¨personas con fecha de expiración¨. La posición general es la prevención y la consecuencia de esta posición es que todas las medidas legislativas tienden constantemente al mantenimiento de los inmigrantes como elementos de negociación para el futuro. La temporalidad de los inmigrantes se considera un ¨ objetivo informal renovado ¨”
El Estado griego desde el principio enfrentó a los inmigrantes con una lógica represiva- policial reforzando las fobias de la opinión pública griega. Para lograrlo esto, se reclutaron las prácticas habituales y probadas para su eficacia. En primer lugar, fue callada sistemáticamente la contribución beneficiosa de los migrantes a la economía y sociedad griega, y, en segundo, fue forjada la realidad con la creación de mitos tan convenientes.

Mentiras útiles

“El número de migrantes es grande y /o en crecimiento.” No es verdad. En realidad, hay una tendencia decreciente en cuanto a los migrantes legales. Según los datos del Ministerio del Interior, 440.000 inmigrantes tienen un permiso de residencia y 151.000 permisos están en el proceso de emitirse. De éstos, sólo 80.000 son licenciados durante diez años, mientras el número total de permisos para residencias de larga duración y de duración indefinida no supera los 130.000. Los últimos dos años, hay 80.000 licencias pendientes, unos 30.000 de los cuales son de trabajo sin contrato. Este último nos muestra la tasa del aumento del desempleo de los inmigrantes económicos. En cuanto a los grupos de edad de los inmigrantes, los de 0-19 años son 111.000, niños y niñas. En 2010, oficiales responsables de asuntos migratorios recibieron un documento clasificado de SIN, donde leyeron asombrados que habían entrado en el país 1,5 millones de inmigrantes. En efecto, el número total de inmigrantes (legales o no), según el censo de 2011, asciende a 912.000, mientras que Eurostat define en un 7% el número de los inmigrantes extracomunitarios que residen en Grecia. En general, todas las estimaciones convergen a la conclusión que el número total de inmigrantes no supera el 10%.

“Los inmigrantes son responsables del desempleo.” No es verdad. Los inmigrantes no son la causa del desempleo. Los flujos migratorios están determinados por las necesidades de manos de obra en el país de acogida y sobre todo por las necesidades de la economía clandestina. La llegada de manos de obra baratas, sin embargo, tiene efectos negativos sobre los trabajadores no cualificados y los trabajadores de la tierra.

“Se les dará la ciudadanía a todos los inmigrantes y/o la concesión de la ciudadanía contribuye al aumento de la migración”. No es verdad. La filología sobre la “ley-imán para inmigrantes ilegales” emanada aún por los labios del primer ministro es totalmente infundada y peligrosa. Los requisitos para la adquisición de la nacionalidad que planteaba la ley 3838/2010 concernían a la segunda y tercera generación de inmigrantes, ya sea desde su nacimiento y si sus padres residen legalmente en el país durante al menos cinco años consecutivos, o después de haber completado exitosamente al menos seis clases de la escuela griega. Un total de 200.000 niños de inmigrantes califican para la adquisición de la ciudadanía. Tratar a la segunda y tercera generación de los inmigrantes nacidos o crecidos en Grecia del mismo modo que a sus padres, no va a tener que efectos negativos. Para la mayoría de estos niños, el único país que han conocido es Grecia. Por lo tanto, ellos reivindican lo obvio: la igualdad de la ley y las oportunidades.

El impacto real en la economía

Según las encuestas, los inmigrantes contribuyeron con su trabajo al crecimiento del PIB en un 1,5% (Sarris-Zografakis). En un artículo publicado en el Boletín Económico de Alpha Bank, se estima que la afluencia de inmigrantes, durante el período 1990-2005, contribuyó de manera significativa al desarrollo económico del país y a la retención de un número importante de actividades productivas en el territorio griego. Los inmigrantes trabajaron duro en sectores productivos, que los griegos evitaban ya que estos trabajos se consideraban peligrosos, insalubres, manuales o mal pagados, mientras que su ayuda en cuanto a mano de obra agrícola liberó a los agricultores y a sus familias del trabajo manual pesado. También ofrecieron ayuda a la atención social de las personas mayores y las personas con discapacidad, contribuyendo a la liberación de la fuerza de trabajo femenina y su integración en el mercado laboral.

El empleo de los inmigrantes en las zonas menos desarrolladas de Grecia detuvo la mayor degradación de la región y, al mismo tiempo, es positivo el signo de respecto al aumento de la población. Del mismo modo, la edad-básicamente- juvenil de la población inmigrante ha contribuido decisivamente a frenar el envejecimiento de la población. Pequeñas y Medianas Empresas sobrevivieron por la mano de obra barata de los trabajadores extranjeros. Por desgracia, el asentamiento de los inmigrantes en las ciudades fue altamente rentable para muchos propietarios de viviendas, que alquilaron- con fin lucrativo- no apartamentos sino pocilgas y almacenes para los inmigrantes.

Los fondos que se movieron a través de remesas fueron de tal magnitud que provocaron el interés del sistema bancario. Por lo tanto, con una circular clarificativa, el Banco de Grecia, en 1998, permitió la apertura de depósitos bancarios para los trabajadores extranjeros en Grecia. Además, en 2011, al período de las salidas masivas de depósitos al exterior, el sistema bancario se basó, en gran medida, en los depósitos pequeños de los inmigrantes.

¿Qué otros ingresos entraron a los fondos públicos (renovación de licencias, derechos, reembolso de sellos) por los inmigrantes legales? Estimaciones conservadoras hablan de 50 millones al año y, de acuerdo con una investigación presentada, el diciembre pasado, durante una consulta, en el Parlamento, con organizaciones de migrantes, las entradas en los fondos públicos durante el año pasado superaron los € 91 millones.

Además, en un corto plazo, su contribución a la sostenibilidad del sistema de pensiones es obvia, mientras que su papel en la afluencia de los fondos por la UE fue catalizador (Titular típico en el diario “Vima” de 22.02.2004: “Los inmigrantes trajeron el Cuarto Marco Comunitario de Apoyo” )

En efecto, la Unión Europea, a través de los Fondos para las fronteras, los refugiados, los regresos y la integración, ha destinado cientos de millones de euros para la recepción decente y la integración de los inmigrantes . Estos (los que conseguimos absorber), en Grecia, los invertimos en campos de concentración nazis . Así, todos los que nosotros, con nuestros actos u omisiones, los convertimos en sombras, los que, con su duro trabajo, fortalecieron la economía griega, limpiaron nuestras casas, cuidaron a nuestros ancianos y enfermos, se encargaron de nuestra tierra, todo lo que nosotros les saqueamos económicamente con cargos y multas interminables, les apilamos en almacenes de almas, les torturamos, les humillamos, les matamos, son, hoy, el enemigo útil …

Nuevo Códico Migratorio (o cuando Samarás lloró)

El próximo período, se presentará al Parlamento el nuevo Código de Inmigración, que promueva el permiso de los residentes por mucho tiempo en el país – aplicando, en realidad, la Directiva de la UE de 2005– con el objetivo de facilitar la transición de los inmigrantes en la Unión Europea. Tal permiso se va a conceder, según la información, bajo las condiciones siguientes:

  • Residencia permanente de cinco años en el país
  • Cobertura completa médica y de seguro
  • Ingresos suficientes (los € 8.500 por año que preveía la ley se descenderán a los € 520 al mes)
  • Conocimiento certificado de la lengua griega

Además, para la adquisición de la ciudadanía se prevé su otorgación, sin exámenes de certificación de la lengua griega, a los niños que completen sus 18 años, con tal de que hayan asistido la educación obligatoria de nueve años. En la reunión realizada sobre este tema en Maximou, el primer ministro aceptó la recomendación para la concesión de la ciudadanía a los hijos de los inmigrantes legales, junto a su inscripción en la escuela primaria. Y, en apoyo de este punto de vista, fue empleado el argumento de la integración en la educación ya no de niños extranjeros sino de niños griegos, provocando, según fuentes pequeñas, la emoción momentánea del primer ministro, Antonis Samaras…

This article is also available in:

Translate this in your language

Like this Article? Share it!

Leave A Response